lunes, 8 de octubre de 2018

Las "formas" del comunismo (15)

Juicios y ejecuciones (2)

La brutalidad de la cheka, al parecer, no conocía límites. Cualquier disidencia, por menuda que fuese, conducía al cantigo ejemplar. Así acontecería con el caso de Kronstadt. “Los rebeldes( de Kronstadt) no tenían relación alguna con el "complot de los Guardias Blancos" pero los bolcheviques, para justificar su brutal represión, iniciaron campañas divulgativas con el propósito de relacionarlos y calificarlos finalmente como “contrarrevolucionarios” o “enemigos del pueblo” sin considerar, en un claro ejercicio de cinismo, que estos enemigos del pueblo eran parte intrínseca de ese mismo pueblo, tanto así, que la gran mayoría de los protestantes eran abiertamente socialistas y convencidos de que la revolución traería libertad, democracia y justicia social a Rusia. Sus exigencias principales estaban dirigidas a lograr votaciones secretas, (para evitar presiones y persecuciones) derecho de asamblea, la liberación de presos que pertenecían a las clases trabajadoras de la sociedad o que pertenecían a los partidos socialistas y la reactivación de los soviets sin injerencias del Partido.”  Esta candidez de pensamiento les reportaría la muerte.



La persecución se llevaba a cabo en todas las latitudes. “En Azerbaiyán duró casi continuamente desde la sovietización del país hasta la Segunda Guerra Mundial en unas tres etapas. La temprana década de 1920 fue testigo del intento de aplastar la oposición inicial al gobierno soviético y el Partido Comunista. Miles de individuos sin prominencia especial en política o sociedad, así como miembros del antiguo gobierno y aquellos en el movimiento de resistencia en Ganje y otros lugares fueron asesinados o exiliados. Otras víctimas fueron los campesinos rebeldes, "kulaks", y líderes religiosos.”

Los kulaks (labradores) y el clero, fueron los sectores recurrentes en los genocidios llevados a cabo en la URSS.

“De los 10 millones de Kulakos, 1,8 millones fueron condenados. Hubo tal vez injusticias en esta enorme lucha de clases que incluyó a 120 millones de personas en el campo soviético. Pero ¿podemos acusar a los pobres y oprimidos en su lucha por una vida que valga la pena de vivir? ¿Podemos acusarlos de no ser civilizados o no tener clemencia en sus juicios durante su lucha para que sus hijos no fuesen analfabetos con hambre? ¿Acaso se puede acusar de ser no ser civilizados a los que durante centenas de años nunca tuvieron acceso a los avances de la civilización? Y digamos ¿Cuándo fue la clase explotadora de los Kulakos civilizada o clemente para con los campesinos pobres durante los años de la explotación?

Sí, en esta ocasión no es un anticomunista quién habla, sino uno del sistema. Su relato es el que permite mantener las citas de Jüri Lina, haciéndolas más plausibles.

Las persecuciones se centraron en el pueblo, pero también en grupos políticos; no fueron víctimas sólo los “blancos”, sino también los mencheviques y los anarquistas.

“Después de la primera gran redada de anarquistas en la primavera de 1918, las persecuciones se sucedieron en cadena ininterrumpida, en toda Rusia, durante los años siguientes.”

Pero las represiones sobre los disidentes llevan larga cola. “La comunidad internacional protestó airadamente y llevó una delegación a Moscú para presenciar las sesiones de los juicios que se llevaban contra mencheviques y socialistas revolucionarios. Fueron recibidos por masas enfervorizadas que les acusaban de traidores. Masas que fueron reclutadas en las fábricas, que fueron cerradas y los trabajadores obligados a asistir a la manifestación junto a miembros del ejército vestidos de paisano y funcionarios del gobierno encargados de dar carácter enfervorizado a la manifestación.  Tras situaciones inverosímiles, los juzgados se quedaron sin defensa de ningún tipo.

Nuevamente Jüri Lina nos dice algo llamativo en exceso; ¿será cierto, o tal vez corresponde sólo a la contrapropaganda soviética?: “Los judíos normalmente dirigían a los Chekistas rusos. Yelena Stasova y Varvara Yakovleva trabajaron especialmente brutal en Petrogrado. Revekka Plastina (Maizell) fue tristemente famosa en Arkhangelsk, Yevgenia Bosh en Penza, y la Judía húngara Remover en Odessa. La Judía María Khaikina que cometió terribles atrocidades, encabezó el Tribunal Revolucionario en Kiev.”

http://www.cesareojarabo.es/2018/06/las-formas-del-comunismo-texto-completo.html

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