miércoles, 3 de octubre de 2018

Sobre la herejía (18)

Tras el concilio de Nicea

Cuando se sugirió el primer compromiso con el arrianismo, Atanasio ya era arzobispo de Alejandría. Constantino le ordenó readmitir a Arrio a la Comunión. Atanasio se negó, por lo que fue exiliado a la Galia, pero el Atanasio en el exilio resultó ser aún más formidable que el Atanasio en Alejandría. Su presencia en Occidente tuvo el efecto de reforzar el fuerte sentimiento católico de esa parte del Imperio. Los hijos de Constantino que se sucedieron uno tras otro en el Imperio, vacilaron entre una política de asegurarse el apoyo popular, que era católico, o bien asegurarse el apoyo del ejército, que era arriano. Más que otra cosa, la corte se inclinaba por el arrianismo porque le molestaba el creciente poder del Clero Católico organizado como rival del poder secular del Estado. El último y el más longevo de los hijos de Constantino –Constancio – se hizo decididamente arriano. A Atanasio lo exiliaron una y otra vez, pero la causa que defendía siguió aumentando en fuerza.130




Los arrianos rígidos, estaban dirigidos por un tal Aezio (Ezio) de Antioquía, calderero primero, luego platero, más tarde médico y finalmente diácono de Antioquía. Buen dialéctico, árido y seco en sus silogismos, identificaba la esencia divina con la noción de «no engendrado», evidentemente propia del Padre, resultando de ello que el Hijo,lejos de ser consustancial o al menos semejante al mismo, venía a ser totalmente
diferente (anhomoios). 131

En el conciliábulo de Antioquía, en 341, depusieron a Atanasio, eligiendo en su lugar a Gregorio. El nuevo obispo penetró en Alejandría con gente armada, y San Atanasio hubo de retirarse a Roma, donde alcanzó del papa San Julio la revocación de aquellos actos anticanónicos; pero el emperador Constancio persiguió de tal suerte al santo Obispo, que éste se vio precisado a mudar continuamente de asilo, sin dejar de combatir un punto a los arrianos de palabra y por escrito. 132

A la muerte de Constantino (a. 337), se levanta una fuerte reacción antinicena contra los hombres que más decididamente habían propugnado su credo y la doctrina del homousios, como los papas julio 1 y Liberio, Osio de Córdoba, S. Atanasio de Alejandría, Marcelo de Ancira, Eustacio de Antioquía, etc.133

Convocóse al fin un concilio en Sardis, ciudad de Iliria, el año 347. Concurrieron 300 obispos griegos y 76 latinos. Presidió Osio, que firma en primer lugar, y que propuso y redactó la mayor parte de los cánones, encabezados con esta frase: Osius Episcopus dixit. El sínodo respondió a todo: Placet. San Atanasio fue restituido a su silla, y condenados de nuevo los arrianos. Otra vez en España Osio, reunió en Córdoba un
concilio provincial, en el cual hizo admitir las decisiones del Sardicense y pronunció nuevo anatema contra los secuaces de Arrio134.

Las persecuciones se alargarían. El año 362, en Alejandría, unió Atanasio a los ortodoxos semiarrianos con él mismo y el Occidente. Cuatro años después cincuenta y nueve prelados macedonios, es decir, hasta entonces anti nicenos, se sometieron al Papa Liberio. Pero el Emperador Valente, un feroz hereje, todavía ponía devastación a la Iglesia.135

Teodosio I, un español y católico, gobernaba todo el Imperio. Atanasio murió en 373; pero su causa triunfó en Constantinopla, arriana por largo tiempo, primero por la prédica de San Gregorio Nacianceno, luego en el Segundo Concilio General (381), cuya apertura presidió Melecio de Antioquía.Desde este momento el arrianismo en todas sus formas perdió su lugar dentro del Imperio.136

Su desarrollo entre los bárbaros fue más político que doctrinal. Ulfilas (311-388), quien tradujo las Escrituras al maeso-gótico, enseñó una teología acaciana a los ostrogodos del Danubio; reinos arrianos surgieron en España, África, Italia. Los gépidas, hérulos, vándalos, alanos y lombardos recibieron un sistema que eran tan poco capaces de comprender como de defender 137.

Ulfilas divulgó el credo arriano: Creo que sólo hay un Dios Padre y en su Hijo unigénito, nuestro Dios y Señor, creador y hacedor de todas las cosas, como el que no hay nadie. Por lo tanto hay un Dios de todo, que es también Dios de nuestro Dios, y creo en el Espíritu Santo como un poder iluminador y santificador. Como Cristo dice tras la resurrección a sus Apóstoles: “Y he aquí, yo enviaré la promesa de mi Padre sobre vosotros: mas vosotros asentad en la ciudad de Jerusalem, hasta que seáis investidos de potencia de lo alto” (Lucas, 24.49) y después “Mas recibiréis la virtud del Espíritu Santo que vendrá sobre vosotros; y me sereís testigos en Jerusalem, en toda Judea, y Samaria, y hasta lo último de la tierra” (Hechos 1.8) Ni Dios ni Señor, sino el ministro de Cristo; no igual, pero sujeto y obediente en todas los aspectos al Hijo. Y creo que el Hijo está sujeto y obedece en todo a Dios Padre.138

Comprenderemos mejor su significado si la calificamos como un intento Oriental de racionalizar el credo despojándolo del misterio en lo concerniente a la relación de Cristo con Dios.139









Notas:
127 LA HEREJIA ARRIANA Y LA TEOLOGÍA DE LA LIBERACIÓN
http://www.fatima.org.pe/seccion-verarticulo-438.html
128 LA HEREJIA ARRIANA Y LA TEOLOGÍA DE LA LIBERACIÓN
http://www.fatima.org.pe/seccion-verarticulo-438.html
129 Las grandes herejías
http://www.laeditorialvirtual.com.ar/pages/Belloc_Hilaire/LasGrandesHerejias_01.htm
130 Id. Id.
131 Semiarrianismo. http://www.mercaba.org/Rialp/S/semiarrianismo.htm
132 Historia de los heterodoxos españoles. Marcelino Menéndez Pelayo
http://www.filosofia.org/aut/mmp/hhein1.htm
133 Semiarrianismo. http://www.mercaba.org/Rialp/S/semiarrianismo.htm
134 Historia de los heterodoxos españoles. Marcelino Menéndez Pelayo
http://www.filosofia.org/aut/mmp/hhein1.htm
135 Barry, William. "Arianism." The Catholic Encyclopedia http://ec.aciprensa.com/wiki/Arrianismo
136 Barry, William. "Arianism." The Catholic Encyclopedia http://ec.aciprensa.com/wiki/Arrianismo
137 Barry, William. "Arianism." The Catholic Encyclopedia http://ec.aciprensa.com/wiki/Arrianismo
138 Ulfìlas y las herejías http://es.wikipedia.org/wiki/Ulfilas
139 Barry, William. "Arianism." The Catholic Encyclopedia http://ec.aciprensa.com/wiki/Arrianismo

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