domingo, 28 de octubre de 2018

Un repaso al genocidio (18)

Otro genocidio del liberalismo es el de los selknam u ona, pueblo amerindio de la Isla Grande de Tierra de Fuego. Fue el exterminio de los fueguinos, que tuvieron la desgracia de ver cómo sus tierras interesaban a los productores ganaderos de Alemania, que “llegaron a pagar una libra esterlina por cada selknam muerto, lo que era confirmado presentando manos u orejas… “En 1890 el gobierno chileno cedió la isla Dawson, en el estrecho de Magallanes a sacerdotes salesianos que establecieron allí una misión, dotada de amplios recursos económicos. Los selknam que sobrevivieron al genocidio fueron virtualmente deportados a la isla, la que en un plazo de 20 años cerró dejando un cementerio poblado de cruces… Se estimó una población antes del proceso colonizador entre 3500 a 4000 personas.”



En 1882, el periódico londinense Daily News publicó un reportaje a un británico interesado en las posibilidades económicas de Tierra del Fuego: “Se piensa que la Tierra del Fuego sería adecuada para ganadería, pero el único problema en este plan es que, según parece, sería necesario exterminar a los fueguinos.”

Gusinde relata cómo los cazadores «enviaban los cráneos de los indios asesinados al Museo Antropológico de Londres, que pagaba ocho libras por cabeza».

Lamentablemente Argentina no fue ajena a esta masacre. Había caído en manos del liberalismo. “El 25 de noviembre de 1886, el capitán Ramón Lista desembarcó en la playa de San Sebastián con el fin de explorar la región. Ese mismo día se topa con una tribu ona. El capitán intenta tomarlos prisioneros, pero éstos se resisten. Lista ordena entonces a sus hombres abrir fuego y matan a 27 onas. Un sacerdote salesiano, José Fangano, que acompañaba a la expedición, enfrenta a Lista y le recrimina por la matanza. Lista amenaza con hacerlo fusilar. Días después los hombres de Lista se ensañan con un joven ona al que encontraron escondido tras unas rocas, armado tan solo con su arco y su flecha: lo asesinan de 28 balazos.”

“Alejandro Maclennan invita a una tribu ona, a la que él había estado hostigando, a un banquete para sellar un acuerdo de paz. Durante el banquete, Maclennan sirve grandes cantidades de vino. Al comprobar que la mayoría de los indígenas se han embriagado, en especial los hombres, Maclennan se aleja del lugar y ordena a sus ayudantes, apostados en las colinas, abrir fuego contra toda la tribu.”

Los cazadores: Julio Popper (judío rumano y masón), Ramón Lista, Alexander McLennan, Alejandro Cameron, Samuel Hyslop, John Mcrae, Montt E. Wales. "Capatazes y peones ingleses, escoceses, irlandeses e italianos, fueron los `cazadores de indios´ que como Mac Lennan o `chancho colorado´, pusieron el precio de una libra por testículos y senos, y media libra por cada oreja de niño.”

“El escocés Alexander McLennan… fue administrador en una estancia sobre la Bahía Inútil. En el exterminio de los indios se destacaba por sus grandes ofensivas. Con una caterva de bandidos inhumanos desplegados en formación dispersa "limpiaba" paso a paso grandes áreas de indígenas. No tomaba prisioneros, sino que disparaba indistintamente sobre cualquier ser que se movía o se ponía delante de sus caños. Estas cacerías le proporcionaban excelentes ganancias, pues estaba al servicio de la estancia más grande. Monseñor Fagnano también lo confirma en J. Edwards: 230 de la siguiente manera: Él "ganó en un año, en premios por tan macabro sport, la suma de 412 esterlinas, lo que quiere decir que en un año había muerto 412 indios. Esta deplorable hazaña fue festejada con champagne, en medio de una incalificable orgía, por algunos miembros de la compañía que brindaron por la prosperidad de la 'Esplotadora' y por la salud del brillante tirador..." Hasta ahora, ¡sólo se ha contado algo parecido de caníbales!

“La cacería tenía más éxito cuando una india en avanzado estado de gravidez caía en manos de los blancos. Clavaban la bayoneta en el vientre de la indefensa, le arrancaban el feto y también a éste le cortaban las orejas. Por los dos pares recibían una recompensa mayor”

El genocidio, destinado a proteger los intereses del capitalismo inglés y alemán, fue apoyado por el presidente argentino, el liberal democrático Miguel Ángel Juárez Celman, que pretendía corregir el "turbio entendimiento" del pueblo argentino. “La ocupación ganadera, comenzó a ser centro de la polémica en la colonia magallánica, las autoridades estaban absolutamente al tanto de la situación de los indígenas, sin embargo, el criterio fue condescendiente con la causa ganadera, y no con los selknam.

“Los empresarios ganaderos actuaron siempre bajo su propio criterio, financiando campañas de exterminio, para lo cual se contrataron a numerosos hombres, extranjeros en su mayoría, importándose considerables cantidades de armamentos, cuyo objetivo era hacer desaparecer bajo cualquier costo a los selknam.”

TEXTO COMPLETO: http://www.cesareojarabo.es/2018/06/un-repaso-al-genocidio-texto-completo.html

0 comentarios :

 
;