viernes, 30 de noviembre de 2018

América, parte sustancial de la Patria HIspánica (5)

Algo que tiene reflejo en el derecho; y en un derecho que tenía presente la idiosincrasia de los administrados. Así, las Ordenanzas de 1573 sobre “descubrimiento, nueva población y pacificación de las Indias”, reconocen “la diversidad cultural, religiosa y política de las comunidades americanas, y se promueve la integración de las ‘Repúblicas’ de ‘españoles’ y de ‘indios’ sobre la base del justo título de ‘sociedad y comunicación natural’” , imponiendo condiciones para la evangelización. En las mismas se ordena que se “Asienten amistad y alianza con los señores y principales.../… procuren los pobladores que se junten y comiencen los Predicadores…/… y no comiencen a reprenderles sus vicios, ni idolatrías, ni les quiten las mujeres, ni ídolos, porque no se escandalicen.” (Leyes 1 y 2 del libro IV, Título IV de la recopilación de Leyes de Indias de 1680).



Amistad y alianza que, como señala la profesora Mónica Nicoliello Ribeiro, queda reflejada en el título IX de las mismas Leyes, donde “se regula el funcionamiento e integración de los órganos de gobierno municipal así como también el procedimiento electivo, ya que trata sobre ‘Cabildos, elecciones de Alcaldes y otros Oficios’. La Corona reconoció a los pobladores la condición de hidalgos, ‘vecinos de casa poblada y linaje conocido’, legítimos propietarios de tierras. De esta condición se derivaba el derecho a elegir y ser electos miembros de la administración municipal. Durante el siglo XVII, ascendieron a su vez, al 70% de los cargos más encumbrados de la administración provincial.”

Todo ese derecho acabaría siendo eliminado por los “libertadores”.

Curioso cuando menos es el hecho del presidente Benito Juárez, liberal y republicano mexicano de origen zapoteca, que acabó con los bienes comunales de los indios y de los mestizos mediante la imposición de una reforma agraria que sólo beneficiaba a los ávidos por los territorios que bajo la Monarquía Hispánica eran privativos de aquellos.

Efectivamente, lo primero que hicieron los “libertadores” tras la separación fue quitar a los indios estas prerrogativas…con el sano fin de difundir la igualdad, lo que les permitió hacerse con las tierras de los indígenas.

Pero una de las cuestiones que aducían los “libertadores” para lanzarse a la aventura de la separación era que los altos cargos de administración no recaían en americanos; algo que es del todo incierto. Como muestra, un botón: “El primer mestizo que llegó a virrey en la Nueva España fue José Sarmiento y Valladares, Conde de Moctezuma y de Tula, quien gobernó de 1696 a 1701. Sarmiento obtuvo los títulos nobiliarios al casarse, en España, con María Andrea Jerónima Moctezuma, tercera condesa de Moctezuma.”  La botonadura completa no podremos exponerla. Sólo señalar lo apuntado tres párrafos atrás: ¡El 70% de los cargos más encumbrados de la administración provincial estaba detentado por indígenas!

Pero si de lo que hablamos es de la presencia de criollos en la administración, que parece era el argumento de los “libertadores”, pueden encontrarse bastantes ejemplos que también tiran por tierra el argumento. Uno de ellos puede ser la familia Sánchez de Orellana, quizá la más poderosa de la Presidencia de Quito durante los siglos XVII Y XVIII. “Alcaldes ordinarios, Tenientes de Corregidores, Corregidores, Justicias Mayores, Regidores perpetuos, Maestres de Campo, Generales de Caballería, Capitanes de Caballería ligera de Milicias de Quito, etc. Remitámonos, nada más, a tres ejemplos de esta familia que figuraron como las máximas autoridades políticas en la Provincia de Quito. 1) Antonio Sánchez de Orellana y Ramírez de Arellano, I Marqués de Solanda, nacido en Zaruma (1651), fue Maestre de Campo, Gobernador y Capitán General de Mainas y Corregidor y Justicia Mayor de Loja. 2) Fernando Félix Sánchez de Orellana y Rada, III Marqués de Solanda, nacido en Latacunga (1723), fue el único quítense –criollos de otras partes de América los hubo- que ocupó la Presidencia de la Real Audiencia de Quito –a pesar de haber estado prohibido por la Corona que los nacidos en las jurisdicciones pudieran llegar a esos cargos en los mismos lugares a fin de evitar nepotismo y tráfico de influencias- (1745-1753, es decir llegó a la presidencia a los 22 años, quizá el más joven en ese puesto), el máximo cargo político en nuestro territorio entonces. 3) Clemente Sánchez de Orellana y Riofrío, I Marqués de Villa Orellana, nacido en Cuenca (1709), además de haber sido Alcalde Ordinario de su población natal varias veces, fue Corregidor de Cuenca, Gobernador del Cabildo de Quito, Alguacil Mayor de la Inquisición en Loja, además Maestre de Campo. Clemente Sánchez de Orellana sería uno de los más significados separatistas.”

Texto completo en: http://www.cesareojarabo.es/2018/03/america-parte-sustancial-de-la-patria_30.html

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