sábado, 24 de noviembre de 2018

Conspiraciones, pronunciamientos y sublevaciones en el siglo XIX (14)

Triunfante la revolución,  se constituyó un gobierno provisional presidido por Serrano, quedando Práxedes Mateo Sagasta como ministro de Gobernación y Juan Prim como ministro de Guerra.

El 13 de octubre de 1868 la Junta Superior de Gobierno de Madrid pidió al Gobierno provisional que se hicieran elecciones municipales por sufragio universal.



Pero las juntas locales, que habían manifestado su voluntad de existencia, serían suprimidas por decreto del día 21 de octubre, si bien el ya el día 20 se habían disuelto algunas, caso de Madrid, Gijón, Avilés, Aranjuez…, mientras otras acaban haciéndolo a primeros de noviembre, como en el caso de Barcelona, de Cádiz, o de Las Palmas….

La situación, no obstante, no iba a ser controlada por el gobierno, y en la madrugada del 4 de Diciembre de 1868 se inicia la insurrección en el puerto de Santa María y Cádiz. El motivo supuesto será una cuestión de jornaleros que pedían aumento de sueldo, y una resistencia armada de las milicias cívicas, la Milicia Nacional, ahora denominada Voluntarios de la Libertad, que se resistía a dejar las armas hasta que no vieran consolidada su Revolución. Al frente de esta insurrección aparecería un nuevo personaje: Fermín Salvochea (cuyo nombre masónico era Germinal), destacado anarquista que había permanecido cinco años en Inglaterra, y que fue acogido con simpatías por Paúl y Angulo y Ramón de Cala.

Pero los radicales se oponían al nombramiento, los radicales amenazaban e incitaban desde el periódico “El Combate”, al servicio de los intereses del diputado Ramón de Cala,  a acciones que llegaron a hacer creer que estuvieron implicados en el asesinato del general Prim.

La mecha prendida en la ciudad, cuna de movimientos masónicos, se propagó rápidamente a Málaga, Granada, Sevilla y Jerez. El poder central intervendría por medio del general Caballero de Rodas en una dura represión que según varios historiadores causó no menos de 3.000 muertos.

En todo el mes de diciembre no cesó la agitación manifiesta o latente que los sucesos de Cádiz produjeron en el mediodía de España. El gobierno atribuyó estos hechos y los que luego sobrevinieron a maquinaciones ocultas de la reacción. Los más activos agitadores del pueblo supusieron que era el gobierno quién promovía los tumultos, para tener ocasión de aherrojar al partido republicano… (Orellana III: 778)

El movimiento se extendió por toda España; así, el 31 de diciembre de 1868, el comité republicano federal de Oviedo lanzó un manifiesto en el que, entre otras cosas decía:
¿Queréis la regeneración de la patria? ¿Queréis las libertades que hacen la felicidad de la Suiza con un presupuesto de 50 millones, con preferencia a las menos amplias, que cuestan a la Bélgica 600? ¿O preferís seguir pagando 2.500 millones con un déficit continuado y consiguientes créditos supletorios?

Una vez aprobada la Constitución, el general Francisco Serrano fue elegido regente y Prim pasó a dirigir el gobierno, dedicándose a la búsqueda de nuevo rey, de la que excluía a toda costa a la casa Borbón.

Ese fue, tal vez el principal cometido que se marcó, consiguiendo su objetivo con la aceptación que Amadeo de Saboya hizo del cargo.

Pero Prim no pudo ver completada su obra ya que sería asesinado el 27 de Diciembre de 1870, cuando Amadeo se encontraba en camino hacia España. Prim, en principio, sobrevivió al atentado, acaecido en la madrileña en la calle del Turco, pero murió sorpresivamente tres días más tarde, el 30 de diciembre, contando 56 años de edad.

Prim recibió ocho impactos directos de bala en el hombro izquierdo dos más en el codo, que le voló la articulación y un tercer disparo en  el dedo anular derecho, que tuvo que ser amputado.

Texto completo: http://www.cesareojarabo.es/2018/02/conspiraciones-pronunciamientos-y.html

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