jueves, 29 de noviembre de 2018

EL ANEXIONISMO ANGLO USENSE (X)

Y es que la acción anexionista no conocía tregua. Así, en 1859, la Comisión de Negocios Extranjeros del Senado usense emitió un informe en el que señalaba:

La Comisión no estima preciso entrar en apreciación alguna respecto a la importancia que tiene para los Estados Unidos la adquisición de Cuba. Hacerlo sería trabajo de tanto valor como el de demostrar un problema elemental de Matemáticas, o un axioma de Ética o de Filosofía que haya sido reconocido universalmente, en todos los siglos. La definitiva adquisición de Cuba puede ser considerada como un propósito fijo de los Estados Unidos; un propósito resultante de necesidades políticas y geográficas que han sido reconocidas por todos los partidos... y con respecto al cual se ha expresado la voz popular con unanimidad superior a la mostrada en cualquier otro asunto de política nacional. (González 1903: 53)



En abril de 1866, el marqués de Lerna, embajador de España en París escribía al gobierno:

Sé por conducto que no me es posible revelar, pero autorizado y seguro, que al llegar la noticia del bombardeo de Valparaíso a Washington, el presidente de los Estados Unidos llamó al Secretario de Estado, y le mandó tomar las disposiciones necesarias para que sin declaración de guerra y como represalia justificada por la doctrina Monroe, se apoderase una escuadra americana de la isla de Cuba. (Pirala 1895: 236)

Con el curso de los acontecimientos, los modos fueron variando; así, en 1868, coincidiendo con la revolución “gloriosa” de la península, EE.UU volvió a la carga, en esta ocasión con la intervención del enviado Fish, proponiendo la independencia de Cuba, para lo que ofrecía José Morales Lemus, representante de los separatistas a quién reconocía como agente autorizado del partido revolucionario de la isla de Cuba, los buenos servicios del secretario de estado usense.
Pero los anglo-usenses no se limitaban a eso. También se dedicaban al filibusterismo, ocasionando graves fricciones como la acaecida el 31 de octubre de 1873, cuando fue apresado el barco Virginius, que era usado por los anglo-usenses para fomentar la guerra en Cuba.
Apresado el barco, fueron fusilados 53 filibusteros, la mayoría ingleses y usenses, ocasionando un conflicto internacional de gran envergadura.

el incidente del Virginius, en que el capitán general de Cuba actuó sin consultar con el Gobierno de Madrid —se pretextó que el telégrafo no funcionaba— y se aplicó un método sumarísimo que llevó a la inmediata ejecución de los mercenarios norteamericanos e ingleses que tomaban parte de aquella expedición filibustera sobre Cuba, creando una enorme tensión entre Washington y Madrid. (Espadas 1999:41)

No era coincidencia que en Cuba y Puerto Rico se produjesen movimientos separatistas. A finales de 1868, Céspedes y los rebeldes de Oriente habían constituido por sí mismos una república y habían nombrado un Parlamento rebelde, pero en los enfrentamientos perdieron gran cantidad de combatientes, huyendo los demás en desbandada.
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La colaboración de Estados Unidos en la contienda fue total y absoluta, como si fuese un país beligerante. Los partidos anexionistas y separatistas se constituyeron en Nueva York y otras ciudades sobre la base de naturales incitados a la deserción y amparados como víctimas. La recluta de voluntarios se llevó a cabo con el mayor descaro. (Rumeo 1999: 29)

Acorde con estas actuaciones, los separatistas cubanos, reunidos en la conocida como convención de Guáimaro los días 10 a 12 de abril de 1869, se declararon oficialmente favorables a la anexión a Estados Unidos, que había comprado Alaska ese mismo año, siendo que, casualmente cinco días antes,

El día 5 de abril de 1869 Henry Clay consiguió que se votase una moción que decía lo siguiente:
“El pueblo de Estados Unidos simpatiza con el pueblo cubano en los patrióticos esfuerzos que hace para asegurar su independencia y establecer la forma de gobierno republicano que garantice la libertad individual y la igualdad política de todos los ciudadanos y el Congreso concederá su concurso constitucional al Presidente de los Estados Unidos cuando éste juzgue oportuno reconocer la independencia y la soberanía de dicho gobierno republicano. (Domingo 2010: 416-417)

Acordes con esta actuación, pondrían en marcha otras medidas encaminadas igualmente a la consecución de sus objetivos; así, en marzo de 1871

se formó en los Estados Unidos un Sindicato de particulares con el exclusivo fin de ofrecer a nuestro Gobierno un empréstito de 150 millones de pesos en oro, pagaderos en 20 años, redimible a nuestra voluntad y con el interés de 5% anual; mediante, entre otras, las siguientes estipulaciones: Que España hípotecaría todos sus derechos de Soberanía sobre Cuba y Puerto Rico, incluyendo tierras del Estado, fortalezas edificios, etc., que fueran de su propiedad en las islas; y que el Gobierno de los Estados Unidos garantizaría el cumplimiento del contrato interviniendo, como es consiguiente, en la Autonomía que se adoptaría para el Gobierno de ambas Antillas. (González 1903: 60)

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