lunes, 12 de noviembre de 2018

ENEMIGOS DE ESPAÑA GOBERNANDO ESPAÑA: EL CASO DEL SUBMARINO (X)

Quedaba demostrado, desde el punto de vista militar, que se trataba de un arma sin parangón, sumamente útil para la defensa de las costas y con un costo irrisorio en comparación con otras unidades; arma que, además de la seguridad militar posibilitaba el desarrollo industrial que tan necesario resultaba tras todo un siglo en el que las actividades en ese sentido habían sido manifiestamente contrarias, primero por la destrucción llevada a cabo por los socios extranjeros de los poderosos españoles, y posteriormente por la dependencia generada a favor de esos mismos socios. Un arma, además, imprescindible para defender las costas de la España Ultramarina, que si siempre había estado acosada, padecía en esos momentos un cerco letal.

Un arma que podía ser decisiva en un combate, también en alta mar, y que hubiese permitido la recuperación de Gibraltar, al posibilitar un cerco que difícilmente podría ser roto por el enemigo, y que permitiría ser acometida la plaza por tierra.

En definitiva, podía decirse que

Peral ha dotado a su patria de un poderosísimo elemento de combate que la hará respetada y temida en el exterior y contribuirá poderosamente a su engrandecimiento, y no sólo ha sacrificado su inteligencia y arriesgado su vida por ella, sino que ha rechazado en aras del amor patrio las tentadoras ofertas de una nación tan fuerte como astuta y falta de valor, que ve escaparse de sus manos como humo el poderío incontrastable que le da la supremacía de los mares. (Bárcena 1891: 44)

Eran evidentes esas aseveraciones, como evidente era la obsolescencia a que la actividad de los distintos gobiernos del siglo XIX habían abocado a la Armada. Al respecto, señalaba Gregorio Bárcena:

con el material de guerra que hoy tenemos no podemos ir con probabilidad de éxito a ninguna parte, y que con nuestros buques sólo podremos, por ejemplo, infundir pavor a los moros o a los filipinos, pero que allí donde una potencia europea hostilice nuestra bandera sólo podremos oponerles como firme baluarte los pechos de nuestros marinos, y por este medio no se obtienen victorias. (Bárcena 1891: 49)

Pero pocos eran los que descubrían que el enemigo de España estaba enquistado en las propias administraciones de España. Se reconocía, sí, algo que hoy ha sido borrado de las mentes de los españoles, que el enemigo es Inglaterra, pero no se reconocía que ese enemigo ya no actuaba con barcos ni con artillería, sino que sólo lo hacía con infantería, pero con una infantería que no utilizaba armas de fuego, sino armas mucho más letales: la propaganda, la desinformación, la dominación económica, el gobierno de España…

España llevaba ya ochenta años bajo la dominación directa de los británicos: sus banqueros, sus capitalistas, su industria, su prensa… Todo está desde entonces en manos británicas. Y su dominación es de tal magnitud que hasta la historia “conocida” por la mayoría del pueblo español ha pasado por el tamiz británico. Así, los piratas son señores románticos; la Gran Armada es conocida irrisoriamente como la “Armada Invencible”; la Armada Invencible británica que fue destrozada en La Coruña o la armada de Vernon que atacó Cartagena de Indias, nunca existieron; los conquistadores, los científicos, los literatos, los políticos… son ingleses. España no es, ni ha sido, nunca nada.

En algo tienen razón los británicos: el mundo es hoy, británico; suciamente británico, inhumanamente británico, satánicamente británico. Y para que eso sea así fue necesario que la administración de España, que no española, tuviese la actuación que tuvo, en concreto, con el desarrollo y arrumbamiento del submarino Peral. Buena actuación la de los siervos de su majestad británica.

Texto completo: http://www.cesareojarabo.es/2018/05/enemigos-de-espana-gobernando-espana-el_10.html

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