sábado, 10 de noviembre de 2018

La batalla de las Navas de Tolosa (4)

Pedro II de Aragón quiso castigar la defección, pero Alfonso VIII estimó la misma como más conveniente para la campaña.  El día 6 de Julio se tomó Alarcos, y el día siete llegaban las fuerzas a Salvatierra, que se había perdido el año 1211. Mientras, Al Nasir se ocultaba en la sierra, por lo que los reyes hispánicos plantearon una estratagema: volver, supuestamente, para castigar a Alfonso IX de León.



En las estribaciones de Sierra Morena estaba el ejército enemigo, esperando que la desmoralización y la falta de avituallamiento cundiese entre los españoles. Y no había para menos, tan sólo un caballo de guerra necesita comer más de una arroba diaria de heno más otra media de avena o cebada; para beber, no pasa con menos de dos cántaros diarios. Pero es que, además de las monturas de guerra, en un ejército como el preparado para aquella expedición van también otras imprescindibles para carga y transporte. Con un caballero de la caballería pesada van cuatro monturas: además del destrier con el que combate, el caballero monta un palafrén durante el viaje y su escudero va en otro caballo, a los que se añade un jumento o mula cargando con las armas y bagajes de los dos hombres. En total, no menos de sesenta mil bestias. Si, obviamente, tenemos en cuenta la comida para los soldados ─a razón de tres libras diarias por persona─, para una expedición que durase un mes, debíamos llevar con nosotros casi cincuenta mil arrobas de comida, aunque mucho de ese peso fuese andante por tratarse de animales que se irían sacrificando.  Parece, así, que la deserción de los ultramontanos resultó beneficiosa para la expedición, ya que las provisiones previstas para ellos quedaron con los que siguieron en la campaña.

Pero la situación geográfica era muy contraria al ejército español, que se vio ligeramente mejorada con la toma del castillo de Ferral, una hazaña menor llevada a cabo por “Lop Díaz et Sancho Fernández et Martín Munnoç, et los otros que con ellos yuan” ; una mejoría más ilusoria que real. Tal era la situación que llegaron a plantearse abandonar la campaña, hasta que un pastor de la zona les indicó una zona por donde podría avanzar el ejército. Abandonaron el castillo de Ferral, que nuevamente fur ocupado por los africanos, quienes interpretaron que las tropas cristianas daban media vuelta … Una nueva batalla de las Termópilas, pero en esta ocasión, en Despeñaperros, favorable a la civilización. El paso actualmente recibe el nombre de 'Paso del Rey', y desemboca en una gran explanada, entre las poblaciones de Miranda del Rey y Santa Elena. Las tropas españolas se situaron frente al campamento almohade.

Al Nasir entendió que con estos movimientos tenía cercados a los españoles, y llegó a enviar cartas a Baeza y a Jaén diciendo “que çercara III reyes et tenielos çercados, et auiensele a dar terçer dia”
Habían cruzado el estrecho(de Gibraltar) muchos hombres procedentes de las tribus bereberes de los masmudas, en la región montañosa del Atlas. Aparte de esos almohades propiamente dichos, se encontraban otras tribus bereberes, como los gomaras, lamtunas (base del anterior imperio almorávide) y masufíes.

Los 120.000 musulmanes instalaron su campamento en el Cerro de los Olivares o de las Viñas con un despliegue clásico de la época. La infantería al frente y la caballería ligera en los flancos.

El ejército árabe estaba encabezado por la infantería del Alto Atlas, tras los que se acumulaba un enorme ejército de voluntarios andalusíes cuya idea principal consistía en morir en el envite.

Tras esta masa de carne sin formación militar se situaba el ejército almohade con una potente caballería encargada de cubrir los flancos que estaba conformada por caballeros procedentes de todos los lugares del Islam, que habían acudido a la llamada de la Yihad.

Tras ellos, los temidos arqueros turcos a caballo, que ya eran conocidos por las fuerzas españolas; unidades de élite que atacaban sorpresivamente y salían huyendo, atrayendo a los españoles a nuevas emboscadas. Este tipo de lucha ya había sido aplicado en Alarcos.

Y finalmente, la guardia negra, compuesta por esclavos senegaleses que permanecían encadenados y dispuestos a morir en torno al sultán, que dirigía la operación desde el Castillo de Ferral, frente al desfiladero de la Losa.

El ejército almohade se preparó para la batalla en la calurosa jornada del día 14 de Julio intentando aprovechar el cansancio de las tropas españolas…e hizo lo mismo el día 15, al frente de la cual estaba el propio Al Nasir. Los españoles, observaban cómo se gastaban las fuerzas del enemigo, que lanzaba escaramuzas con la intención de provocar la batalla en el momento que más les interesaba.


Texto competo: http://www.cesareojarabo.es/2018/05/la-batalla-de-las-navas-de-tolosa-texto.html

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