lunes, 10 de diciembre de 2018

El secreto en la Inquisición (y 3)

Para prevenirse de dejaciones o de malas actuaciones, la Suprema divulgaba unas “instrucciones” que debían ser cumplidas por los tribunales. “Las instrucciones constituyen un auténtico código por el que van a regirse los inquisidores. Toda la actuación y comportamiento de los tribunales del Santo Oficio están determinados por aquellas disposiciones que, a su vez, implican una teoría del derecho penal.”



Como hemos visto, primero se realizaban las pesquisas sobre aquella persona sospechosa, y cuando se tenían pruebas que se consideraban concluyentes contra ella se actuaba, pero siempre con la anuencia de personas suficientemente formadas en los asuntos que iban a ser tratados. “Al recaer la sospecha de herejía sobre una persona, los inquisidores habían de contar con el dictamen de los teólogos calificadores sobre los cargos al imputado. Sobre ese dictamen el fiscal, actuando de oficio, presentaba la denuncia que daba pie a la prisión del reo.”

“La Inquisición no tomaba a la ligera las acusaciones y examinaba con cuidado las pruebas reunidas, cuando estaba fírmemente y unánimemente convencida de la culpabilidad de un individuo emitía un mandato de arresto y se incomunicaba a la persona, el proceso era privado y se le instaba a confesar, si el acusado se negaba se le permitía escoger un abogado.”

Nuevamente el autor citado incide en el objeto de la Inquisición: Instar a la confesión en privado, en secreto, como es toda confesión dentro de la Iglesia Católica. Pero siendo conocedores los inquisidores de la más que plausible verosimilitud de la acusación, forzaban los términos cuando el pecador no reconocía su pecado. No obstante, para hacer frente al juicio, el reo tenía derecho a abogado, cuya actuación puede ser calificada si se quiere de sui géneris, dado que no tenía acceso a según qué parte del proceso (tengamos en cuenta que se trata de una confesión religiosa), pero en cualquier caso, parece al menos garantía de cierta legalidad.

“Acabado de leer el pedimento de posiciones y acusacion, preguntan los inquisidores al preso si quiere hacer defensa, y, caso de responder afirmativamente, se decreta traslado de la acusación, y se le dice gire nombre abogado, á cuyo fin le dicen quienes son los titulares del Santo-Oficio, para que pueda elegir. Algunos presos, han querido que fuera defensor suyo un abogado de su satisfaccion distinto de los titulares; no hay ley que lo prohiba; solo se previene que el, nombrado jure guardar secreto.”

En cuanto a los castigos, tema tan recurrido por las víctimas intelectuales de la Ilustración, debemos tener en cuenta que, dado el carácter religioso de la institución, se redimían mayoritariamente con penas de carácter espiritual, limosnas, mortificaciones y similares. Por otra parte, y para casos importantes, Inocencio VIII, en 1485 dio la posibilidad a los inquisidores de reconciliar en secreto a 50 personas, ampliando posteriormente hasta un número ilimitado.

Por otra parte, en la actuación de los tribunales, la documentación generada fue creciendo con cada caso, del que irremisiblemente, además de las declaraciones de reos y testigos, debía ser culminada con un acta final firmada por todos los jueces. En ella, los secretarios tenían la obligación de anotar todos los aspectos, datos y cláusulas por entero, sin abreviar nada.

Tampoco los testigos se libraban de ser investigados, y todo en beneficio del buen curso del proceso, y al objeto de salvaguardar los intereses del reo. “El Tribunal realiza determinadas diligencias para informarse del crédito, vida y honestidad de los testigos”, descartándose aquellos en los que se descubra enemistad con el denunciado”.

Curiosamente, en las investigaciones sobre limpieza de sangre, “una de las preguntas que han de responder los informantes versa sobre si conocen que sus padres, abuelos del pretendiente, y los demás sus ascendientes por esta línea materna, todos han sido y son cristianos viejos, limpios, de limpia sangre, sin raza, ni mácula alguna, y que ninguno de ellos ha sido preso, ni castigado por el Santo Oficio de la Inquisición, ni incurrido en nota de infamia que les impida el tener empleos honoríficos” . La curiosidad radica en que la respuesta acerca de la prisión en las cárceles del Tribunal presupone que el mismo órgano pudiera desconocer las actuaciones llevadas en tribunal distinto al que instruye el estatuto en cuestión.

En fin, el motivo del secreto en la Inquisición lo señala el ministro Macanaz, que fue procesado por la misma: "Aunque la Inquisición observa todo tanto secreto, motivada de la caridad cristiana, da forma para que el acusado pueda llegar a entender que se procede contra él, lo que hace por ver si movido de su propia conciencia va él a acusarse, pues, siendo la Inquisición parte del tribunal de la Penitencia, observa la práctica de un diestro y experimentado confesor que sabe que el penitente ha cometido un grave delito y no se acusa de él y, porque pudiendo provenir de ignorancia no es justo dejarle en su mal estado, procura por rodeos irle poniendo en el camino para que conozca su falta".

Sigue afirmando Macanaz que “la vigilancia de los reyes y la sabiduría de las leyes del reyno han hecho que la iglesia de España haya merecido en todas edades y tiempos el universal aplauso que todas las naciones le han confesado y confiesan de ser la más bien establecida, la más pura en su fe, y la más ejemplar en sus virtudes que ha habido y hay en todo el orbe cristiano” . E insisto señalando que Macanaz fue procesado por la Inquisición.

2 comentarios :

Jl Gs dijo...

Saludos Cesareo,

Estoy buscando sus tetos completos, p. e. el de este tema que parece terminar y no encuentro el enlace, aunque puede ser que no exista todavia.
Igual me sucede con otros temas.
¿Existe algún modo de completar estos temas o los va a enlazar posteriormente?
En todo caso gracias por su excelente y enciclopédico trabajo.

JL

Unknown dijo...

El secreto está en pinchar en los enlaces que figuran junto a la fecha: "Inquisición". ahí aparecen todos los artículos relacionados... Y en muchos hay un enlace al texto completo.

 
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