viernes, 14 de diciembre de 2018

El Tratado de Utrecht (5)

Finalmente los tratados de Utrecht no fueron ratificados ni por el Archiduque ni por Felipe V hasta la paz de Viena de 1725; el motivo fue que no fueron admitidos los representantes de los dos que se disputaban la corona de España. Y entre España e Inglaterra, la paz sería firmada el 13 de Julio de 1713 por el duque de Osuna y el marqués de Monteleón de una parte, y por el obispo de Bristol y el conde de Stafort por parte de Inglaterra.



Llama la atención la práctica totalidad de este tratado, pero sobre manera destaca la reiterada referencia a la princesa de los Ursinos. Una explicación puede encontrarse en la carta que, el 13 de febrero de 1713 escribía Henry St John, primer Vizconde de Bolingbroke a Joseph Strafford: “madama de los Ursinos es la que nos ha facilitado el tratado tal como está, y os ruego que digais á los ministros españoles, que la reina lo cree así también, y que vos estais muy interesado en todo lo perteneciente á esta señora. Mientras la reina de España viva gobernará á su marido, y la princesa gobernará á la reina; de lo cual es preciso deducir que es una ventaja real para nosotros lisonjear el orgullo de esta vieja, ya que no tenemos medios de lisonjear su avaricia.”

Pero todas las artimañas que había prodigado la de los Ursinos, finalmente acabaron en nada, muy a pesar de constar en los tratados. Y es que, como señala Rosa Mª Alabrús, “las prenegociaciones de Utrecht demostraron que Luis XIV había perdido la confianza con la Ursinos. En cambio la depositó con sus preferidos, Vendôme y Alberoni. Para nada contempló las pretensiones de la princesa sobre el ducado de Flandes tal y como ella solicitaba. La muerte de Vendôme (junio 1712), en extrañas circunstancias (algunos dan por hecho que la ingestión, en una cena en Vinaroz, de pescado en mal estado, fue la causa de la muerte del duque; otros apuntan a un asesinato), alimentó todo tipo de especulaciones. Solo entonces Felipe V se apresuró a desmentir que fuera a abandonar el trono.”

No fueron sólo los intereses de Mª Anne de la Trémoille los que se vieron finalmente alterados. Al final Inglaterra cambiaría Puerto Rico por un acuerdo por el que se le permitía comerciar con esclavos en América (el asiento). Estos acuerdos fueron tratados entre finales de 1715 y mayo de de 1716, cuando el ministro Giulio Alberoni pretendía una alianza hispano-británica con el objetivo de recuperar las provincias italianas; algo que quedó en nada cuando el 4 de enero de 1717 fue firmado el tratado de la Triple Alianza entre Inglaterra, Francia y Holanda, que trastocaba algo los Tratado de Utrecht y Rastatt, lo que dio lugar a lanzar una campaña española para recuperar Cerdeña, simultaneándola con una alianza con Pedro I de Rusia y Carlos XII de Suecia que debían haber iniciado una campaña militar contra el emperador.

El tratado del asiento fue negociado por Alberoni, quien, curiosamente, había manifestado: “nada entiendo absolutamente de esta clase de convenios, mas, sin embargo, quiero hacerme cargo de él, y haré lo que pueda si queréis informarme de lo que hay que hacer, y de cómo nos hemos de manejar para hacerlo.”
La conclusión que podemos sacar de los tratados de Utrecht y Rastatt es que Felipe V, el candidato Borbón, cedió lo que le quedaba al imperio español en Europa a diversos estados como Gran Breteña, Austria y Saboya, a cambio de ser reconocido rey de la Península (exceptuando Portugal que era un Estado independiente y Gibraltar, que se cede a Gran Bretaña), las Baleares (salvo Menorca que se cede a Gran Bretaña), Suramérica y Filipinas. Por su parte, la emperatriz y todos los significados en pro del Archiduque, se exiliaron.

Se desgajaban de España Milán, Nápoles y Sicilia, y Flandes desaparecía de las preocupaciones de España. La gran beneficiada sería la Gran Bretaña, que además de los territorios ocupados y de hacerse dueña del Mediterráneo, obtuvo el derecho al comercio negrero y  el navío de permiso en los puertos americanos con el derecho de vender las mercancías libres de aranceles en las ferias de Veracruz y Portobello, haciéndose con la hegemonía del comercio, en connivencia con Holanda, con la que había estrechado lazos que tuvieron representación en la realeza con el matrimonio de Maria Estuardo y Guillermo de Orange, padres de la reina Ana.

Texto completo: http://www.cesareojarabo.es/2018/06/el-tratado-de-utrecht-texto-completo.html

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