domingo, 16 de diciembre de 2018

La expulsión de los judíos en 1492 (2)

Ya en el siglo XIV, y “debido a la crisis interna del judaísmo se producen algunas conversiones voluntarias, las tendencia opuestas son principalmente pietistas, talmudistas y racionalistas. Los ataques entre ellos los hace más vulnerables a las críticas cristianas, por primera vez se habla de la posibilidad de expulsión masiva como había realizado ya, Inglaterra, Francia, y Alemania. La Peste Negra complica el asunto, algunos ven un castigo divino por permitir a los judíos convivir con ellos; otros inventan la mentira vil de que eran los judíos los causantes directos de la peste... fuera lo que fuera se producen ataques furiosos contra los judíos. En Castilla la guerra civil; el rey legítimo (PEDRO, el llamado el cruel) protegía a los judíos (leyes de las corte de Valladolid de 1351) y los judíos lo apoyaron... fue el bando perdedor.“



“Algo parecido había tenido lugar en Renania durante las Cruzadas, en Inglaterra en 1189-90, y en toda Alemania durante la época de la peste negra. Pero las consecuencias fueron únicas en esta ocasión. En todos aquellos países, sólo un débil residuo aceptó el bautismo. En España era diferente… Su asimilación social al resto de la población había progresado tanto que el cambio parecía quizá menos drástico.”  “En los reinos de Castilla y Aragón se estimó en la improbable cifra de doscientos mil. Fue un fenómeno único en toda la historia judía.”

La conversión, ese era el caballo de batalla. Los Reyes no querían el dinero de los judíos, sino su conversión al cristianismo, mientras que el judaísmo prefería la muerte, el destierro, la ruina económica (elíjase el orden de prioridades), antes que quienes llevaban siglos conviviendo llegasen a un entendimiento total, a una integración como única raza humana, objeto del cristianismo, objeto de la trayectoria del Imperio Romano, y base inequívoca del Imperio español. Por eso, por la falta de esa concordia tan profunda e íntimamente deseada, el conflicto hebreo seguía pudriendo las entrañas del pueblo español. Con objeto de acelerar la deseada conversión de los hebreos, promovió D. Pedro de Luna (Benedicto XIII) el Congreso teológico de Tortosa, donde el converso Jerónimo de Santa Fe (Jehosuah–Ha–Lorquí) sostuvo en enero de 1413, contra catorce rabinos aragoneses, el cumplimiento de las profecías mesiánicas. Todos los doctores hebreos, menos Rabí–Joseph–Albo y Rabí– Ferrer, se dieron por convencidos y abjuraron de su error. Esta ruidosísima conversión fue seguida de otras muchas en toda la corona aragonesa.

“Vicente Ferrer trabó amistad con el médico de Benedicto XIII, Yehoshua ha-Lorqui, y visiblemente le influyó en su conversión (quien toma el nombre cristiano de Jerónimo de Santa Fe)” . Estos factores serán importantes para la Disputa de Tortosa, que se inicia el 7 de febrero de 1413, y donde el converso tuvo un papel estelar. Entre los puntos principales, se debatirían las diferentes visiones mesiánicas; según lo expuesto se pretendía, a través del Talmud, probar la supremacía de la fe cristiana: Jesús era el Mesías esperando… “Como consecuencia de las predicaciones de Vicente Ferrer y las conclusiones de la Disputa, algunas aljamas en Aragón fueron destruidas por exaltados que seguían al predicador; cabe destacar el caso de Daroca, donde se cometieron todo tipo de abusos. El judaísmo en Aragón, en esa primera mitad del siglo XV (la cual podemos fijar hasta el año 1416 aproximadamente) estuvo a punto de extinguirse

La predicación de Vicente Ferrer fue decisiva; “en todas partes, muchas personas se dejaron ganar por sus apasionados llamamientos… Algunas comunidades enteras cedieron colectivamente. En el obispado de Segovia quedaron casi enteramente destruidos los restos del judaísmo… Se ganaron conversos en gran número en Zaragoza, Calatayud, Daroca, Fraga y Barbastro. Las comunidades de Alcañiz, Caspe, Maella, Lérida, Tamarit y Alcolea siguieron en masa el mismo camino.”

“Más de doscientas mil familias o más de un millón de personas de la ley de Moisés se bautizaron entonces, y su numero creció mucho en los diez primeros años del siglo XV, con los sermones de san Vicente Ferrer y de otros, que desde los tumultos referidos habían hecho moda el predicar contra  la ley hebrea para conversión de sus alumnos”

“Pablo García de Santa María acabaría siendo obispo primero de Cartagena y posteriormente, en 1415, de Burgos, amén de canciller mayor del reino, albacea y ayo del príncipe Juan” , y sería autor del Scrutinium scripturarum, sive dialogus Sauri et Pauli contra Judaeos , que junto a Hebraeomastix, del converso Jerónimo de Santa Fe y Zelus Christi contra Juadeos, del converso Pedro de la Caballería, “se distinguieron por sus eruditos argumentos teológicos y por su profundo conocimiento del ritual judío”.

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