lunes, 31 de diciembre de 2018

Puerto Rico y el 98 (IV)

Pero a lo que parece, sólo Emilio Barrera parecía estar preocupado por la situación. Exponía las necesidades y las posibilidades, pero de nada sirvieron sus indicaciones.



Barrera, propuso utilizar trenes blindados, en los que se montarían cañones de tiro rápido sacados de los buques surtos en la bahía; nadie atendió esta indicación. (Rivero 1922)

Pero ahora, con el enemigo ya asentado en el territorio, el día 26, el Capitán  General Manuel Macías, emitía una orden general que comenzaba:

SOLDADOS, MARINOS Y VOLUNTARIOS.- El enemigo que ha tiempo acechaba la ocasión de invadir esta isla, con el propósito de posesionarse de ella, desembarcó ayer un cuerpo de tropas en el puerto de Guánica. Para combatirlo con prontitud marcharon fuerzas del Ejército y de Voluntarios que, con gran decisión, han sostenido ya diferentes combates, demostrando así, los últimos, que las armas que espontáneamente tomaron lo son para la defensa de la nacionalidad de esta tierra española, y dando a la vez honra y ejemplo a los demás cuerpos de su Instituto. (Rivero 1922)

Llamada fuera de lugar si tenemos en cuenta que algo, además de las acciones guerreras estaba controlando la situación. Algo que en algún momento deberá ser explicado, porque si el submarino fue saboteado por el propio gobierno español, se hace también necesario averiguar qué sucedió con el destructor de Villaamil y con las minas navales de Bustamante, asuntos a los que hemos referencia sin haber entrado en el meollo del asunto.
No lo vamos a hacer a lo largo de este trabajo, si bien en el uso dado a las minas de Bustamante deja nuevas incógnitas que resolver. ¿Por qué no se hizo uso de las minas cuando su ubicación hubiese significado una magnífica defensa de Cuba, Puerto Rico y Filipinas y para llevar a cabo esa labor eran suficientes las embarcaciones que se encontraban en servicio? ¿Por qué las pocas minas que se instalaron fueron inoperativas? ¿Por qué, siendo que podían ser explosionadas a voluntad desde la costa, no explotó ninguna, ni tan siquiera por contacto?
Lamentablemente, en el curso de este trabajo no se ha podido dar luz al respecto, pero la inoperatividad de ese armamento, producto e invención española completó la tramoya de la tragedia; a su amparo, y al mando del general Miles, el día 27 entraban los gringos en Yauco, sin combate; el 28 en Ponce; el 1 de agosto en Tallaboa; el 5 en Guayama y Fajardo; el día 9 en Coamo, tras una resistencia de una hora.

Triste impresión produjo en la península, no sólo el hecho material de la invasión en Puerto Rico, si no el saber que en aquella isla, nunca sublevada, y en cuyo amor á España se tenía tanta fe, allí mismo se recibía á los yankees como á buenos amigos. Los mismos comerciantes de Ponce rogaron á las tropas españolas que no hicieran resistencia, y á los yankaes que no cañonearan, entregándoles una bandera española en señal de sumisión. (Soldevilla 1899: 339)

En Aibonito, sin haber llevado a cabo obras de defensa, y no habíendo ningún tipo de servicio, cinco compañías de infantería, apoyados por dos piezas de artillería, en total 1.280 infantes, 70 caballos y dos cañones con 40 disparos por pieza, hicieron frente al enemigo, que acabó entrando; … El 11 entraron en  Mayagüez…

Todos los defensores, por más de quince días, vivaquearon en las trincheras, a la intemperie, sin abrigos, sin traveses, sin alambradas ni otras defensas que no fueran el fuego o las bayonetas de sus fusiles. Los ranchos, servidos con poca regularidad, eran deficientes; casi siempre de arroz, alubias y bacalao; carne, pocas veces y nunca muy abundante. (Rivero 1922)

El uso de las unidades de marina también fue deplorable, según señala Rivero.

Durante el período álgido de la guerra, los cruceros en puerto limitaron su acción a montar guardias nocturnas en el canal, fondeando, siempre, a la sombra del castillo del Morro y bien retirados hacia el interior. Esto fue excesivamente ridículo y además inútil. Más tarde se sacaron de a bordo dos piezas de tiro rápido que fueron montadas en la batería de San Fernando, dominando el canal y bajo el mando de oficiales de Marina. (Rivero 1922)

Texto completo en el enlace http://www.cesareojarabo.es/2018/06/puerto-rico-y-el-98-texto-completo.html

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