martes, 29 de enero de 2019

EL ANEXIONISMO ANGLO USENSE (XI)

Esta medida, más favorable para salvaguardar el prestigio de los agentes británicos en España, posibilitó que el ministro Moret se aviniese a la componenda, abriendo así el camino a las conversaciones que si no condujo a un acuerdo que satisficiera las aspiraciones de los vendedores, sí posibilitó que entre 1878 y 1895 los Estados Unidos hiciesen importantes inversiones en Cuba, principalmente en el azúcar, la minería y el tabaco. En 1895 sus inversiones ascendieron a 50 millones de pesos. También en esta etapa Estados Unidos intensificó su control comercial sobre Cuba.



En el curso de esa toma de control sobre la vida económica cubana, durante la presidencia de Harrisson y siendo Secretario de Estado  Blaine, en 1889, Los Estados Unidos, convocaron la reunión del Congreso Pan Americano en Washington. ¿qué se perseguía en el mismo?

como en el de Panamá de 1826, se pensó acordar nuestra expulsión de las Antillas; fracasando el intento gracias a la voz del instinto que oyeron las Repúblicas hispano-americanas convocadas. (González 1903: 63)

Y es que en Mundo Hispánico conoció en esos momentos un estado de lucidez transitorio. Parecía como, si tras la usurpación llevada a cabo sobre México, se hubiesen dado cuenta que lo acaecido siete décadas atrás no era sino el cumplimiento del proyecto británico para la destrucción de España, del que todos los “libertadores” americanos, con la colaboración necesaria de las altas jerarquías peninsulares, eran responsables directos.
La conquista británica de España estaba sumamente avanzada, pero no había concluido su destrucción; los intereses económicos de EE.UU. en Cuba, consecuencia de las concesiones dadas por los gobiernos títere de la península eran muy importantes y las compañías azucareras y la opinión pública respaldaban la ayuda americana a los cubanos.
La acción continuaba de forma permanentemente acelerada. Primero fue un apoyo diplomático a los insurrectos, presionando al gobierno español para que abandonara la isla; después de 1891 cuando la ley de aranceles prohibió a los cubanos el comercio libre en la zona (el comercio del azúcar con EE.UU. era mucho más importante que con España: el 91% del azúcar se exportaba a EE.UU.) se convirtió en un apoyo material a los insurgentes.
¿Era la ley de aranceles una pretendida arma para defender los intereses españoles?... ¿o era sólo un medio más para posibilitar aquello a lo que los políticos españoles estaban conduciendo desde hacía décadas? ¿Por qué desde Moret se permitió el desenfrenado avance de los intereses económicos usenses en Cuba? ¿No obedecían esas medidas a la búsqueda de lo que finalmente aconteció?
La cuestión cubana era un asunto que el gobierno español atendía prácticamente como si de un  asunto de orden público se tratase; no se atendían aspectos de vital importancia, entre los que no era menor la desatención a la educación, que estaba en manos de enemigos de España. Algo que no sucedía en los Estados Unidos, donde el 31 de enero de 1891, el periódico El Tribun, de Nueva York, incluía un artículo con el título “El porvenir de Cuba”. Un porvenir que debía pasar por su anexión a los Estados Unidos.
Pero evidentemente no se trataba sólo de la prensa. También las estructuras del gobierno usense, como queda señalado, llevaban a cabo acciones concretas… que eran incluso más concretas que las ya señaladas.

Un dato recogido en la Historia Militar de Estados Unidos confirma que, desde los años 80 del siglo XIX, la Armada estadounidense venía desarrollando planes de guerra contra España, y que en dichos planes ya se daba por sentado que los pretextos serían las independencias de Cuba y Filipinas. De hecho en los años próximos a la guerra, de los 50 millones de dólares destinados por Estados Unidos para consignaciones militares, tres cuartas partes fueron a parar a la Armada. (Amate 2014: 73)

Pero es que había más…

Durante los últimos lustros, buques de guerra norteamericanos reconocieron periódicamente las costas y el llamado mar territorial de la isla de Cuba. Buques de guerra ingleses reconocen las costas y el llamado mar territorial de las Baleares; visitan con frecuencia las grandes bahías de Pollensa y Alcudia, que conocen tan bien como los puertos militares de su patria; estudian uno a uno todos los fondeaderos. (Isern 1899: 329)

La situación era escandalosa para todos menos para los gobiernos españoles, y el conocimiento exacto de la situación, vox pópuli, siendo que en agosto de 1895,

Estrada Palma escribía a Antonio Maceo: "Los Estados Unidos están a nuestro favor, y puedo contar con la ayuda de gente en influyentes posiciones en el gobierno. Con el empleo de bonos en ciertos casos, creo que puedo obtener el reconocimiento de nuestra beligerancia del Poder Ejecutivo, o por lo menos la recomendación del Congreso Federal de que el Presidente haga oportunamente el reconocimiento. En tal caso la Revolución conseguiría entonces todo el dinero necesario". (Adán 1979)

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