sábado, 12 de enero de 2019

ENEMIGOS DE ESPAÑA GOBERNANDO ESPAÑA: EL CASO DEL SUBMARINO (XI)

Sin embargo, no faltaban voces que señalasen qué debía hacer España con el submarino

España deberá imponer la ley en todos los mares, sí, pero en nombre de la humanidad y protegiendo al más débil contra el más fuerte. (Bárcena 1891: 54)

España, como consecuencia de la posesión de esta poderosa arma de guerra, será, según el proceso lógico del tiempo y de los sucesos, la única dueña de los mares y su poder como potencia marítima incontrastable. (Bárcena 1891: 54)

Afirmaciones ciertas; afirmaciones que no escapaban a la atención de los enemigos de la Humanidad, que tenían muy claro qué debían hacer para evitar que eso fuese así.

El peligro de que se malbaratase todo ese sueño era manifiesto, y la deriva que llevaban los acontecimientos hacía que los patriotas del momento se temiesen lo peor, por lo que hubo quién señaló:

Sin embargo, este poderío, que constituye el bello ideal de todos los patriotas, podría verse en peligro y aun escapar de nuestras manos muy sencillamente: un capitán de uno de estos buques que hiciese traición a su patria, aunque afortunadamente en nuestra marina no se conocen los Opas, un oficial de taller que mediante el soborno revelara secretos de construcción o un funcionario infiel que pusiera documentos importantes en manos interesadas, podría hacer fracasar o entorpecer al menos nuestro engrandecimiento naval; por eso serán buenas cuantas precauciones se tomen en el sentido de guardar el secreto en todo y las penas más severas para los traidores si desgraciadamente los hubiera. (Bárcena 1891: 61-62)

Y es que todo señalaba ese fin. El objetivo era que España no desarrollase el submarino, y además, Peral debía pagar por no haberse doblegado a los intereses británicos. Así, en 1890, Peral fue arrestado por orden del ministro de Marina  Juan Romero Moreno.

El motivo aducido fue que en 1889 había efectuado un viaje a París sin haber avisado al ministro de Marina. En principio, el motivo es justificado, pero ¿qué había sucedido en realidad?: Se había celebrado en París la exposición internacional; Peral manifestó su deseo de asistir, y fue autorizado verbalmente por su Capitán General. A su vuelta fue recibido por el ministro, que le dijo no haber tenido noticia del viaje. Este fue el motivo del arresto de mes y medio a que fue condenado, aunque finalmente fue absuelto por falta de pruebas.

Venimos hablando de traición, y Gregorio Bárcena apunta como posible la llevada a cabo por un oficial, pero desde el principio hasta el final, no fue el traidor un oficial, sino el gobierno y la Regencia. Y el castigo que reclamaba para los traidores… inexistente.

El 7 de junio de 1890, en una nueva inmersión se produjo un nuevo sabotaje en la válvula atmosférica, que fue magistralmente salvado por la pericia de Peral, pero contra lo que no podía era contra las intrigas del gobierno, que encontraron motivo para rechazar el arma que a todas luces necesitaba España en la pericia del vigía de un supuesto objetivo del submarino en simulacro de combate.

La Junta técnica pedía mejores resultados. A su juicio, el submarino había fallado en las pruebas de simulacro de ataque diurno con torpedos al crucero Cristóbal Colón, iniciadas el 21 de junio, tenía que haberse aproximado para atacar a unos 400 metros sin ser avistado, pero el Peral fue detectado con antelación, al ser avistada su «torre óptica» o periscopio a una distancia mayor de la máxima especificada para las pruebas. Aquello se debió a que las pruebas tuvieron lugar en un día claro, de mar algo tendida que obligaba al submarino a llevar la torreta fuera algo más de lo normal para efectuar la aproximación al crucero, cuya dotación estaba atenta a los movimientos del Peral en lugar de estar enfrascada en la simulación del bombardeo a Cádiz, y como el crucero también estaba lleno de autoridades e invitados conocedores del programa, que escudriñaban el horizonte todos a la vez, vieron la torreta a distancia, anularon el factor sorpresa y localizaron al submarino antes de que pudiera alcanzar la posición de ataque. En cambio el Peral realizó ataques nocturnos a menos de 200 m del blanco, sin ser detectado a pesar del empleo de proyectores. (Rodríguez 2015: 40)

Para nada tuvieron en cuenta aspectos como la claridad del día y el hecho de que el vigía sabía que de forma inminente debía aparecer el submarino por alguna parte, con lo que el factor sorpresa estaba totalmente desechado. De nada sirvieron los otros éxitos; el ser visto por un especialista que esperaba su aparición, fue determinante para declarar inútil el invento.

Texto completo: http://www.cesareojarabo.es/2018/05/enemigos-de-espana-gobernando-espana-el_10.html

1 comentarios :

MARIA ALCAYNE dijo...

Qué desastre D. Cesáreo, qué desastre de lideres, los de antaño como los actuales.

 
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