martes, 1 de enero de 2019

Los cátaros (19)

Motivaciones de la cruzada

Si bien es cierto que la persecución de los excesos cometidos sobre los católicos por parte de los albigenses estuvo en las motivaciones de la cruzada, perseguir a los herejes fue ante todo la excusa para un propósito político:

Ampliar los territorios sobre los cuales el rey ejercía control directo. En este orden de ideas, la cruzada forma parte del proceso de formación del Estado moderno y de la nación francesa misma… el triunfo capeto sobre el Languedoc fue el precio necesario que había que pagar en la consolidación de la unidad frente al peligro que significaba el catarismo y el regionalismo… la batalla de Muret (1213), en la que fue derrotado el conde de Tolosa, es una pieza clave, un momento decisivo en el camino de la unidad nacional. Es el origen de la unidad francesa y el fin del sueño occitano. 149

No obstante, los motivos religiosos también estaban presentes. En 1207 Inocencio III mandó una carta al conde de Tolosa Raimundo V cuando le excomulgó que decía:

"Hombre pestilente, ¿hasta donde llega vuestra locura al desafiar las leyes divinas y uniros con los enemigos de la fe? ¿quién sois, pues que así os negáis a firmar la paz y osáis separaros de la unidad de la Iglesia? Impío, cruel y bárbaro tirano, ¡no os avergonzáis de favorecer a los herejes y de responder a los que os lo reprenden, que hallareis entre ellos un obispo que probará que su creencia es mejor que la de los católicos? Si dudáis de las llamas eternas, ¿no teméis los castigos temporales que habéis merecido con vuestros crímenes?. Sabed, si no os arrepentís, que os quitaremos los dominios que tenéis en la Iglesia universal, y que mandaremos a todos los príncipes que se alcen contra vos como enemigo de Cristo y perseguidor de la Iglesia. La mano del Señor se extenderá sobre vos para aniquilaros"

El legado Castelnau le recordaría esta carta al seguir Raimundo en sus trece, y al alejarse de Saint Gilles un servidor del conde le mataría en una posada. Esto provocaría la Cruzada, convocada por Inocencio III el 6 de marzo de 1208 y que dio a conocer al rey, obispos y barones de Francia en estos términos:

"Sabed que cargamos de anatemas al conde de Tolosa, desatamos a todos los que estén con él ligados, permitimos a todos los católicos que acometan su persona y se apoderen de sus bienes y los conserven. Si quieren enmendarse, no ceséis por eso de hacer pesar sobre él el castigo que ha merecido, y arrojadle a él y sus secuaces, arrebatándoles sus tierras. Concedemos el perdón de todos los pecados a los que se armen contra estos apestados provenzales, raza perversa y maldita. ¡Sus, pues, soldados de Cristo! ¡Alzaos, pues, novicios de la milicia cristiana! Muévaos el gemido universal de la Iglesia! Desaparezcan los herejes, y establézcanse en su lugar colonias de católicos. ¡Esforzaos por pacificar esas poblaciones en nombre del Dios de paz y amor! ¡Aplicaos a destruir la herejía por todos los medios que Dios os inspire".150

El 9 de marzo de 1208 Inocencio III, tras el asesinato del legado papal, hace un llamamiento a la cruzada y promulga una indulgencia plenaria para todos aquellos dispuestos a combatir la Herejía albigense, tratando de involucrar al rey de Francia Felipe Augusto para encabezar la expedición. El rey rechaza esta cuestión arguyendo su guerra con Inglaterra… Al mando de la expedición y corno legado papal, se encontraba Arnaud Arnaury, abad de Citaux, así como dos nuevos legados: El maestro Milón, y el maestro Thédise… Raimundo VI, Conde de Tolosa, se anticipa a los
acontecimientos dirigiéndose a su encuentro en Valence, y en la abadía de Saint-Gilles se somete y arrepiente públicamente declarando además que quiere incorporarse a la cruzada.151

Las primeras fases de la campaña militar emprendida en 1209 pronto dejarían entrever que el objetivo espiritual por el cual había sido organizada la cruzada servía principalmente para ocultar el ansia expansionista francesa. Y, al parecer, esto lo tenía también muy claro el Santo Padre. Las ciudades languedocianas fueron arrasadas por los cruzados, hubiera o no en ellas herejes, con el único propósito de sustituir a las dinastías locales e implantar por derecho de conquista el modelo feudal francés. De esta forma, poco a poco la Cruzada albigense iría pasando de ser una guerra de religión a transformarse en un conflicto político, disputa que permitirá a la larga la anexión francesa de todo Languedoc.152

Durante el único gran coloquio internacional dedicado hasta la fecha a la Cruzada Albigense -que se celebró en Carcassonne en el año 2002-, el propio Kay Wagner comenzó su comunicación sobre las fuentes de la Cruzada comentando que si varios europeos medievales se hubieran reunido a hablar de esta guerra antiherética, la versión de cada uno habría sido sustancialmente diferente: el francés del sur -el occitano- habría denunciado los abusos de los cruzados; el francés del norte habría justificado la Cruzada y alabado al rey Capeto por intervenir contra los herejes y pacificar el sur del reino; el inglés habría criticado al rey de Francia por utilizar el asunto de la herejía para expandir sus dominios a costa de los aliados de los Plantagenet; el alemán habría hecho notar la participación de cruzados del Imperio en la empresa; el italiano habría defendido la necesidad de la cruzada promovida por Inocencio III y el buen hacer de los legados papales de origen trasalpino; y el español, por último, habría justificado la intervención del rey de Aragón en defensa de sus vasallos occitanos y habría negado cualquier sospecha de complicidad de Pedro II el Católico con la herejía, algo que, teniendo en cuenta cómo acabó la batalla de Muret seguramente no habría convencido a ninguno de sus contertulios. No obstante, esos reveses constituían la excepción. En 1211 y 1212, Simón logró destruir eficazmente los alrededores de Tolosa.

Evitó el enfrentamiento con la desafiante, aunque desorganizada, ciudad, si bien le impidió el acceso a los territorios del interior. Eliminó un castillo tras otro, y sus conquistas pronto fueron acompañadas de más atropellos. En la ciudad de Pamiers, en diciembre de 1212, el nuevo amo del
Languedoc promulgó decretos que abolían de hecho la ley del sur en favor de la práctica feudal del norte. En muchos aspectos, ése fue el golpe más despiadado de todos, pues los sistemas tradicionales sobre la herencia, la justicia y los trámites civiles constituían la piedra de toque de la sociedad medieval. Entre otras cosas, los decretos de Simón prohibían a las mujeres nobles del sur que se casaran con pretendientes del
Languedoc; en lo sucesivo, las novias con dotes atractivas estarían obligadas a contraer matrimonio sólo con hombres del norte. 153



Notas
149 Abel López HISTORIA CRÍTICA. Universidad de los Andes. Revista nº 20
http://historiacritica.uniandes.edu.co/view.php/414/view.php
150 El sincretismo de los cátaros. http://www.bibliotecapleyades.net/esp_cataros_02.htm
151 GUILLERMO DE TUDELA Y "LA CANCION DE LA CRUZADA CONTRA LOS ALBIGENSES"
Joaquín Guillén Sangüesa. dialnet.unirioja.es/descarga/articulo/2273363.pdf
152 La Batalla de Muret. David Barreras y Cristina Durán. http://anatomiadelahistoria.com/2011/10/labatalla-
de-muret-i/
 153 La Cruzada contra los Albigenses: historia, historiografía y memoria. Martín ALVIRA CABRER.
http://www.durango-udala.net/portalDurango/RecursosWeb/DOCUMENTOS/1/1_1944_3.pdf

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