martes, 26 de febrero de 2019

La crisis del siglo XVII (XIX)

El cardenal infante Fernando, que desde los diez años había sido dedicado a la Iglesia como cardenal, demostró que tal designación había sido un error, pues su verdadero interés era el militar. Con su flamante título de general de los ejércitos en 1634 se disponía a trasladarse de Nápoles a Flandes cuando fue llamado por Fernando de Absburgo para combatir en Baviera contra las tropas suecas de Gustav Horn, para la conquista de Nordlingen. Ahí se dirige, y aniquila las tropas suecas de Bernardo de Weimar. Doce mil cadáveres, 80 cañones, 4000 furgones y 300 banderas son las pérdidas de los suecos.



La batalla había sido vencida de antemano por los suecos, pero aunque la iniciativa la éstos, la feroz defensa de la colina de Allbuch, llevada a cabo por los tercios españoles consiguió rechazar hasta 15 cargas de los suecos, que fueron finalmente derrotados, en medio de una inmensa mortandad, con el apoyo de las tropas de caballería italiana.

Cuando el cardenal-infante llegó a Bruselas tras la batalla de Nordlingen fue recibido en olor de multitud. En breve se enfrentaría a Richelieu, que lo vencerá en Avíen y le tomaría Bravante, pero en reacción, el último buen Austria avanzó hasta las inmediaciones de París, con lo que consiguió paralizar el empuje francés.

“Los españoles, imperiales y flamencos habían amenazado a París, y acaso fue un error haberse retirado sin acometer la consternada capital de Francia. Tropas de España habían invadido aquel reino por las fronteras de Navarra y de Guipúzcoa: Bayona se vio en peligro, y el ejército del almirante de Castilla penetró hasta el país de Labor. Los grisones, resentidos de la usurpación y tiranía de los franceses, sus antiguos auxiliares y amigos, aliándose en secreto con los españoles e imperiales, se alzaron contra aquellos y los arrojaron de la Valtelina.”  Pero esta decisión no le tocaba tomarla al cardenal-infante, sino al conde-duque, justamente el peor enemigo que tenía Fernando de Austria, que no tardaría mucho en fallecer. La enfermedad le deparó la muerte el 9 de Noviembre de 1641, para desgracia de España.

Con la muerte de Fernando de Austria desapareció toda esperanza para España; era el único general con carisma suficiente para arrebatar los ánimos de los combatientes y del pueblo; quedaba… el conde duque de Olivares, y mientras, “en Italia nos abandonaban los que creíamos nuestros más firmes aliados y nuestros mejores y más útiles amigos, y hasta los pequeños príncipes que habían sido de antiguo vasallos nuestros desamparaban nuestra decaída causa y se unían a los franceses.”

Los sucesos se resolvían cada vez más en menoscabo de España. En noviembre de 1647, la Francia del cardenal Richelieu, aliada con los protestantes estaba obteniendo los resultados buscados con la guerra de separación de Cataluña y de Portugal; “junto con los suecos ganó las batallas de Levingen y Sommerhausen, y obligó al duque de Baviera a abandonar sus estados casi a la edad de ochenta años. El conde de Harcourt tomó Balaguer y derrotó a los españoles (1645). Perdieron en Italia Ponto-Longone (1646). Veinte barcos y veinte galeras de Francia que constituían casi toda la marina restablecida por Richelieu, derrotaron a la flota española en las costas de Italia. Pero esto no era todo, las armas francesas invadieron también Lorena con el duque Carlos IV, príncipe guerrero pero inconstante, imprudente y desafortunado, quien se vio a la vez despojado de su estado por Francia y hecho prisionero por los españoles. Los aliados de Francia hacían presión sobre el poder austríaco al mediodía y al norte. El duque de Albuquerque, general de los portugueses, ganó a España la batalla de Badajoz. (Mayo de 1644) Torstenson desafió a los imperiales cerca de Tabor (marzo de 1645) obteniendo una victoria completa, y el príncipe de Orange, a la cabeza de los holandeses, penetró hasta Brabante. El rey de España, derrotado en todas partes, veía al Rosellón y a Cataluña en manos de los franceses; Nápoles sublevada contra él, acababa de entregarse al duque de Guisa, último príncipe de esa rama, perteneciente a una casa tan fecunda en hombres ilustres y peligrosos.”

Texto completo http://www.cesareojarabo.es/2018/04/la-crisis-del-siglo-xvii-texto-competo.html

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