viernes, 22 de febrero de 2019

La familia, base de la sociedad (XX)

Y eso parece correcto. Apoyar a la familia, facilitar la vida a la familia, hacer carreteras, puentes, hospitales, pantanos, colegios, todo ello para la familia, es lo que debe hacer el Estado.
El Estado debe limitarse a cumplir con su obligación, que no debe ser otra que el amparo de los derechos de la persona, de la familia y de la sociedad y la promoción de un orden social justo en el que todo interés particular quede subordinado al bien común, en el bien entendido que jamás el bien común podrá ser contrario al bien de la familia.

Mientras las instituciones no manifiesten claramente que conocen la realidad de la relación que debe existir entre la familia y el Estado, todo queda en palabras huecas. Y es que no es lo mismo dar servicio a un extraño que servir a quién se debe servir. Y muy distinto es dar un servicio a alguien del que se pretende sacar algo. En estos términos, quién únicamente debe dar es el Estado y quién únicamente debe recibir es la familia.

Que no se tiene en cuenta a la familia en la organización laboral, como certeramente apuntan, es una evidencia, pero es que no existe capítulo en la vida donde no se tenga olvidada a la familia. Ya he señalado mi pensamiento sobre la inclusión de la mujer en el proceso laboral, y es una cuestión que considero evidente, sin la cual, como también he señalado, es factible la destrucción de éste modelo de sociedad.
El sistema necesita que eso sea así; por eso no existen leyes que amparen a la familia, ni tan siquiera a la maternidad en el trabajo, donde la legislación existente, sobre la que últimamente vienen remarcando los derechos que tienen las trabajadoras al respecto, lo único que hace es conseguir que las mujeres se retraigan más en el hecho de tener hijos, porque las exigencias de las empresas deshumanizadas, son muy legalistas y no contravienen ninguna ley y no contratan a quién pueda ocasionar algún tipo de problema, y ya está contratado, no le prohíben que ejerza sus derechos, pero el trabajador tiene la espada de Damocles de la marginación y del estancamiento profesional; del que no cuenten con él en el devenir de la empresa. Y es que hoy, más que nunca, el trabajador está falto de derechos.
Pero la legislación utiliza unos argumentos ideológicos que dan la sensación de servir a los intereses colectivos; así afirman que “para contribuir a un reparto más equilibrado de las responsabilidades familiares, se reconoce a los padres el derecho a un permiso y una prestación por paternidad, en los términos previstos en la normativa laboral y de Seguridad Social.” .

Pero estamos cayendo en el terreno de discusión que ellos quieren; ya hemos asumido que la mujer debe trabajar inexorablemente fuera de casa… Y es el caso que la perjudicada, sin lugar a dudas, es la familia, y en ella, la primera, la familia numerosa. Un dato que viene a corroborar lo afirmado —se podrían dar otros datos de aspectos radicalmente diferentes— son las investigaciones realizadas por el Instituto Nacional de Estadística en 1999 .

POBLACION: COLECTIVO TOTAL (CIFRAS ABSOLUTAS)
NUMERO DE HABITACIONES NUMERO DE HIJOS NACIDOS VIVOS
           TOTAL    NINGUNO      UNO        DOS       TRES      CUATRO   CINCO 
                                                                                                                                                                                O MAS
TOTAL        10.165.237 4.738.369 1.580.253 2.674.505 868.432          197.807 105.871
UNA             163.677    127.707      20.514      10.106      4.109              1.239           -- 
DOS          1.405.557    562.223    465.072    321.644    50.132      4.166              2.319
TRES          5.441.177 2.485.382    767.887 1.584.055  477.740    85.574    40.539
CUATRO  2.411.291 1.188.144    253.855    589.823  250.780    80.159    48.529
CINCO             529.382    271.126      60.737    106.299    58.746    20.259    12.215
SEIS Y MAS     214.153    103.786      12.186      62.578    26.924      6.409              2.270

Fuente: Instituto Nacional de Estadística

Estas investigaciones indican que el número de familias españolas con más de cinco hijos cuya vivienda tiene tres o cuatro habitaciones —dejamos aparte las 2319 familias que con ese número de hijos tienen una vivienda con dos habitaciones—, es de 89.060, mientras matrimonios sin hijos con viviendas de más de cinco habitaciones hay 374.912; matrimonios sin hijos con viviendas de tres o cuatro habitaciones, 3.673.526.

Texto completo: http://www.cesareojarabo.es/2018/04/la-familia-base-de-la-sociedad-texto.html

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