jueves, 21 de febrero de 2019

LA INQUISICIÓN: INSTRUMENTO DE LA UNIDAD NACIONAL (5)

Al acceder los Reyes Católicos al trono vivía en España un número considerable de judíos —entre 70.000 y 100.000—, asentado en más de dos centenares de aljamas.”

La propaganda antiespañola no duda en multiplicar las cifras. “Después de la publicación de esta ley, salieron de Cataluña, del reino de Aragón y de Valencia y de las demás provincias sujetas a la dominación de Fernando, cerca de un millón de judíos, la mayor parte de los cuales murieron miserablemente. Esta expulsión de judíos produjo a los demás reyes católicos una gran alegría.”



Veamos quién dice semejante frase: Voltaire. Bien, que cada cual saque su conclusión.

“En todos sus relatos, el tono que Voltaire empleó para referirse a la Inquisición oscilaba entre la ironía y la indignación, pero reproducía una y otra vez el mismo esquema denigratorio contra la acción inquisitorial: injusta, contraria a las leyes divinas, naturales y humanas, inhumana y corrupta. En su Essai sur les moeurs et l’esprit des natios , Voltaire apunta a una razón caracteriológica particular de los españoles para haber creado y permitido la Inquisición y relaciona el impacto inquisitorial con el retraso cultural español: “Aún es menester atribuir al tribunal inquisitorial esa profunda ignorancia de la sana filosofía en que las escuelas españolas se hallan sumergidas, mientras Alemania, Inglaterra, Francia e incluso Italia han descubierto tanta verdad y ampliado la esfera de nuestro conocimiento.”

Y tenía la desfachatez de soltar semejante exabrupto refiriéndose al momento cumbre de todas las artes: El siglo de Oro Español.

“Para el comentarista Páramo, que escribía a finales del siglo XVI, los herejes represetaban una amenaza, no sólo para la religión, sino para el estado. Hasta bien entrado el siglo XVIII, por lo menos, era muy difícil admitir que en un estado coexistieran súbditos de distintas religiones… Católicos y protestantes  comulgaban de aquellas opiniones, y también los judíos allí donde disponían de cierta autonomía.”  Démonos cuenta que el comentarista, con lenguaje propio del momento, habla de “herejes”, no de “judíos”, y eso es sencillamente porque la Inquisición no actuó contra los judíos, sino contra los herejes. Y es que no estamos hablando de raza, sino de religión.

Es el caso que, finalmente, había una bula dada por el Papa para instaurar la Inquisición en Castilla; una bula que daba prerrogativas especiales a la corona; prerrogativas que, al no existir documento que nos indique el porqué de las mismas, abre la puerta de la especulación. Castilla no había querido instaurar la Inquisición; el papado pugnaba porque se instaurase, y por supuesto no faltaban en el reino defensores de la medida, principalmente judíos conversos. ¿Es posible que las características especiales de la bula que instauraba la Inquisición en Castilla hubiesen estado motivadas con el objeto de que fuese admitida la institución en el reino?... Puede, y puede que la voluntad de no instaurarla propiciase que los reyes demoraran dos años su ejecución, y es que“Como la reina no tenia inclinacion á la novedad, hizo suspender la egecucion de la bula, hasta ver si el mal que se habia referido podia remediarse con medios asas suaves.”  Pero finalmente se instauró, porque “los Reyes Católicos no hicieron más que anticipar una tendencia general europea: considerar que todos sus súbditos debían tener las mismas características culturales y jurídicas; en la sociedad de su tiempo ello suponía la unidad de fe.”

Lo que hoy podemos conocer como “alarma social” era evidente en el momento, y el instinto de propia conservación se sobrepuso a todo, “y para salvar a cualquier precio la unidad religiosa y social, para disipar aquella dolorosa incertidumbre, en que no podía distinguirse al fiel del infiel ni al traidor del amigo, surgió en todos los espíritus el pensamiento de inquisición.”

La reina Isabel demoró voluntariamente la ejecucuión de la bula, y es que incluso tenía simpatía por los judíos, y era conocida porque había prestado  “ayuda para la construcción de sinagogas pese a la oposición de las autoridades locales: la reina anula la orden del concejo de Bilbao que prohibía a los judíos la entrada en la ciudad, concede protección regia a la aljama de Sevilla…”  Decididamente la reina no quería instaurar la Inquisición.

Texto completo en el enlace http://www.cesareojarabo.es/2018/06/la-inquisicion-instrumento-de-la-unidad_1.html

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