lunes, 11 de marzo de 2019

DESARROLLO HISTÓRICO DEL SEPARATISMO EN FILIPINAS (8)

Emilio Aguinaldo, jefe supremo de todos los filipinos en armas, junto a Mariano Llanera y Baldomero Aguinaldo, sus  lugartenientes, en su nombre y en nombre de aquellos que los habían elegido por jefes, renunciaban a su actitud hostil; deponían las armas que habían tomado contra su patria, y declaraban someterse a los poderes legítimos. Reivindicaban en cambio todos los derechos y ventajas de los ciudadanos españoles.



Una cláusula secreta, unida al tratado, estipulaba la (indemnización de guerra), ó sean las ventajas pecuniarias que habían de obtener Aguinaldo y sus compañeros de destierro. Estas debían graduarse por las sumisiones obtenidas y las armas entregadas; y así debían ser de 600.000, 400.000 ó 300.000 pesos, además de dos letras de 100.000 dollars cada una, pagaderas en Hong-Kong el 1 de Marzo y el 1 de Abril de 1898. (Isern 1899: 299)

La noticia del Pacto de Biak na Bató cayó como un bálsamo sobre España, que creía ver en el mismo la solución a un problema que ponía de manifiesto la debilidad de la Patria. En el Pacto residían todas las esperanzas.

era lógico suponer que al recibir la noticia en España, ésta demostrara de modo ostensible, la grata impresión que tan fausta nueva le producía, mucho más no pudiendo como no podía cerciorarse en el acto de la veracidad de un hecho que ocurría á más de tres mil leguas de distancia y que estaba abonado por los telegramas puestos á los diarios de gran circulación por sus corresponsales particulares en Manila, los cuales no podían telegrafiar nada á sus respectivos periódicos, sin la previa censura del Capitán general. (Ría 1899: 22)

En cumplimiento del Pacto, el 28 de diciembre salía Aguinaldo de Filipinas, quién en la despedida que tuvo efecto el día 26, dando grandes vivas a España declaró:
Elevo al trono, al gobierno de la nación y á España entera, la solemne protesta de mi incondicional adhesión y de mi ferviente é inalterable patriotismo. .Juro ante Dios -añadió- morir antes que hacer armas contra España. En cambio, puede que algún día se me ofrezca ocasión de probar que soy capaz de derramar mi sangre por la patria, por la gran patria española. (Soldevilla 1898: 438)

Pero, ¿eran sólo palabras emitidas para salvaguardar su seguridad? A esa conclusión podemos llegar si nos atenemos a lo acontecido inmediatamente después

cuando llegó a Hong Kong, y mientras los sublevados entregaban las armas y prorrumpían en vivas a España, Aguinaldo expresó que “no sabía lo que haría”. (Soldevilla 1899: 3)

Si bien muy pronto supo qué haría:

Aguinaldo en secreta entrevista con el cónsul americano en Singapur accedió a la propuesta de éste de reanudar la lucha armada y ayudar a los americanos, asegurando que podrá reunir a su pueblo para reemprender la lucha y conquistar Manila en el plazo de dos semanas si le proporcionan armamento. (Dávila 1999: 317)

Por su parte, el 7 de febrero de 1898 dimitía el general Primo de Rivera de su cargo de Capitán General de Filipinas, dejando el territorio en claro estado de insurrección, y sin poder material de ser controlado.
Lo que quedaba manifiesto a estas alturas era el estado de alta tensión existente en la zona, Al respecto, el 15 de febrero de 1898, “El Mundo naval ilustrado” decía:

Todas las naciones de Europa han acumulado en Oriente un núcleo de fuerzas navales, de los buques más modernos, lo mismo las que han procedido á vías de hecho, que los países que por ahora se hallan á la expectativa, y no estaría de más que allí donde tenemos tantos intereses se dejara ver nuestro pabellón en algún acorazado, pues los buques de la antigua Escuadra de Filipinas no son de condiciones para figurar al lado de los que este invierno se reunirán en las costas de China.

Dos semanas después de la dimisión de Primo de Rivera, el 25 de febrero de 1898 el general Basilio Augustí era destinado gobernador de Filipinas, en medio de una gran disconformidad por la medida. El 9 de abril de 1898 llegaba a Manila el vapor correo “Isla de Panay”, conduciendo al nuevo Capitán General de las Islas.
Carlos Ría, militar destacado en el territorio escribiría sobre el nombramiento:

Desde luego me atrevo á afirmar que el nombramiento del Sr. Augustí para el cargo de Capitán general de Filipinas y General en Jefe de aquel ejército, constituyó una verdadera desgracia nacional, una desgracia irreparable para la patria y para el honor militar, una hecatombe; en fin, la causa determinante del desastre y de la pérdida del Archipiélago. (Ría 1899: 64)

Texto completo: http://www.cesareojarabo.es/2018/02/desarrollo-historico-del-separatismo-en.html

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