lunes, 18 de marzo de 2019

LA REVUELTA COMUNERA (21)

¿Podemos imaginarnos que la revuelta comunera fue un hecho accidental? Por lo visto hasta el momento parece ciertamente que no. El descontento y la necesidad generalizada le daban pábulo. Ahora bien, ¿Tuvo objetivos concretos la revuelta? ¿Quiénes estaban interesados en ella?
“Suele afirmarse que la revuelta comunera tuvo entre sus propósitos desmantelar el poder de la alta nobleza, basado en la propiedad territorial y en la posesión de grandes patrimonios. No se conoce, sin embargo, documento alguno que sustente tal afirmación. Se sabe, no obstante, que el bando comunero actuó materialmente, y en múltiples ocasiones, contra representantes de la alta nobleza. Esto resulta explicable: tras los avances más destacados del movimiento rebelde, la alta nobleza, que hasta entonces había permanecido inerte e incluso molesta por la apatía del monarca tras su llegada a España, decidió sumarse ordenadamente a las fuerzas realistas, motivada por los ataques de los comuneros contra quienes se oponían a ellos, entre los cuales había gente de la alta nobleza. Pero jamás fue principio rector del movimiento comunero actuar contra ella.”



A partir de esta situación podemos hacer las situaciones de lugar que queramos, pero lo cierto es que la revuelta comunera conoció en su seno la más variopinta representación social. Veamos qué sucedía con la organización social en aquellos momentos: “Entre 1520 y 1521 se vive un liderazgo centrado en las autoridades municipales, cuyos representantes son burgueses o patricios urbanos: comerciantes, juristas o administradores, encargados del cuidado de las ciudades y villas…/… los campesinos…/… Son libres, pero sólo emergen de la pobreza algunos labradores propietarios. Muchos no disponen de tierra y trabajan como jornaleros eventuales. En general la condición del campesinado es mejor en tierras de realengo que en las señoriales, como las castellanas, porque la proximidad de los señores asfixia la iniciativa de los campesinos para distribuir el fruto de su trabajo.”

Los municipios de realengo se habían venido desarrollando a lo largo de la Reconquista; eran ciudades libres de la presión de los nobles, que tenían a su disposición un círculo rústico alrededor de las mismas y sólo respondían ante la autoridad real; hoy diríamos ante la autoridad nacional. Existían también territorios de señorío, rémora de un maquillado feudalismo, donde todo era propiedad del señor de la tierra. Ambos aspectos subsistían en estos momentos, a pesar de la acción llevada a cabo por los Reyes Católicos para limitar el poderío de la nobleza.

Es el caso que los municipios de realengo eran muy importantes, y en estos momentos de convulsión, las principales ciudades se organizaron para defender sus derechos ante los desmanes que se venían sucediendo. La reunión en Ávila de los representantes de las ciudades constituye lo que sería conocido como Junta Santa, “que en cierta forma es un poder en contra del poder, un antigobierno de un grupo minoritario“ .
Pero ¿quién componía la Junta Santa? ¿Qué nombres y qué cargos la conformaban? Gentes de las ciudades, efectivamente; gentes que representaban la realidad de las ciudades… Eso en un primer momento es rigurosamente cierto, como también es rigurosamente cierto que entre ellos había de todas las clases sociales excepto de la alta nobleza, que como pasa en la actualidad con las grandes corporaciones económicas, no se decantan por ninguna tendencia, pero subvencionan a aquellas que les parece conveniente, y en algunos casos, aunque defiendan postulados encontrados.

“Hubo, además, excepciones entre la alta nobleza en la lucha contra los comuneros. No todos combatieron contra ellos, como es el caso de los Guzmanes y el conde de Salvatierra, favorables al movimiento comunero. Igualmente hubo algunos más que se abstuvieron de intervenir a favor de uno u otro bando. Ello evidencia que no se trató de una actitud unívoca, unitaria y homogénea por parte de la alta nobleza, sino de una participación selectiva según la vulnerabilidad de los intereses.”

No, manifiestamente no podemos ver en la revuelta comunera una lucha de clases; no podemos encontrar, al menos en el principio de la revuelta, el caldo de cultivo ni los componentes propios de una revolución que pudiésemos equiparar a algo de corte materialista-marxista. Otro caso será cuando, tomado el poder real por un movimiento asambleario de parásitos sociales, la revuelta degenere en tiranía.

Texto completo: http://www.cesareojarabo.es/2018/05/la-revuelta-comunera-texto-completo.html

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