miércoles, 20 de marzo de 2019

Siguiendo con la guerra de sucesión (XXI)

El 5 de Agosto de 1706 capitulaban en Madrid las tropas del archiduque, pero las capitulaciones no fueron exactamente cumplidas por Felipe V, que acabaría mandando presos, a Bayona, a un importante número de partidarios del archiduque, entre los que destacan, según Felíu de la Peña,“el Obispo de Barcelona D, Fr. Benito de Sala  y Caramany, el Patriarca de las Indias D. Pedro de Portocarrero, que fueron llevados á Bayona , y defpues por interceffion de fu Santidad, detenidos en Aviñon con el Obifpo de Segovia D. Baltasar de Mendoza Inquifidor General.”



Señala Juan C. Saavedra que “uno de los primeros decretos promulgados por Felipe V nada más recuperar la capital de la Monarquía contemplaba la suspensión de empleo y sueldo, así como de la casa de aposento, de todos aquellos ministros y criados que no acompañaron a la reina en su huida de Madrid ante el avance del ejército del marqués de las Minas, no obstante el Real Decreto de 24 de junio de 1706 por el cual el soberano había ordenado al personal que no pudiera abandonar la Corte que sirviera sus empleos durante su ausencia con toda regularidad. A esta sanción, que repercutió en un elevado número de criados y funcionarios —sólo en Palacio afectó a 250 personas que fueron las que permanecieron en Madrid— le siguió poco después una serie de procesos sumarios incoados por Francisco Ronquillo, conde de Gramedo y gobernador del Consejo de Castilla desde 1705, contra los ministros de los Consejos y los criados de las Casas Reales sospechosos de «infidencia», tan rigurosos que provocaron entre algunos felipistas manifestaciones de repulsa, como así lo hizo Melchor de Macanaz, quien atribuye a sus métodos represivos el que parte de la nobleza y de los altos cargos de la administración se pasara al Archiduque.”

El pretendiente austracista fue expulsado de Madrid, pero no por eso acabó la guerra. Así, el 27 de Septiembre de 1706 fue tomada Mallorca por los austracistas, y poco después Menorca y el resto de las Baleares.

Este mismo año, el 5 de Noviembre, piratas ingleses al mando de John Jennings, sin enarbolar bandera alguna, y luego enarbolando primero bandera francesa, luego sueca, y finalmente la que les correspondía, la inglesa, atacaron Santa Cruz de Tenerife, abandonando el intento dos días después.

El 7 de marzo de 1707 el archiduque, que residía en Valencia desde septiembre de 1706, marcha a Barcelona porque  “era muy aventurado que esperase los variados y gravísimos acontecimientos de la guerra en una ciudad tan mal fortificada i tan próximos los enemigos... Además en la provincia de Valencia no tenía ciudades bien fortificadas como en Cataluña para oponerlas al enemigo” . Parece ser que  este desplante a Valencia venía precedido por el descontento popular creado por la anulación de las medidas antiseñoriales implantadas por Basset, que fue detenido. También parece ser que estos descontentos influirían, casi dos meses después, en el desarrollo de la batalla de Almansa.

En Italia, el duque de Orleáns, siguiendo instrucciones de Luis XIV cedió el Milanesado al archiduque el 16 de abril de 1707, y tras este servicio pasaría a comandar las tropas francesas en la batalla de Almansa, desbancando a Berwick.

Pero la batalla tendría lugar antes de la llegada del de Orleáns. El 25 de Abril de 1707 Galloway plantó batalla en Almansa. El holandés conde de Dohna quedó derrotado por Dasfeld… Las tropas que defendían a Felipe V tomaron prisioneros “trece batallones que sitió en las alturas Caudete, cinco de ingleses, otros tantos de holandeses, y tres de Portugal…/… Esta tan cumplida victoria abrió al vencedor toda la tierra no fortificada, menos Alcoy y Játiva.”

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