miércoles, 10 de abril de 2019

El auto de fe (2)

Es necesario remarcar que el auto de fe era, ante todo, una afirmación de fe religiosa, de catolicismo, y de nada más. Algo similar a lo que actualmente sucede con las elecciones democráticas. Sería inaceptable afirmar que las elecciones democráticas son un acto de exaltación del genocidio del aborto, por mucho que la democracia garantice la impunidad de estos genocidas.



No obstante, hay que reconocer que a los inculpados se les sometía a actos vejatorios; por ejemplo, “el día antes de salir al auto se les cortaba el cabello al rape y se les afeitaba la cara completamente.”  Evidentemente es un acto vejatorio llevado a cabo contra los enemigos del sistema; algo que difícilmente podemos asimilar; un exceso que lamentablemente, en el siglo XXI sí tiene parangón. Es, por tanto, una vez más, la expresión del vicio de los tiempos. Nadie puede aplaudir ese acto vejatorio, pero… ¿es condenable de la forma en que nos es presentado por la Ilustración?, ¿acaso los enemigos del sistema actual reciben mejor trato que el hecho de cortarles el cabello al rape?, ¿qué se corta a los enemigos de los actuales  regímenes de la Ilustración?

Datos sobre los autos de fe podemos tener los que queramos; afortunadamente la Inquisición era maniática de los informes. El primer auto de fe se celebró el 6 de Febrero de 1481, siendo quemadas vivas seis personas, el sermón lo pronunció el propio Alonso de Ojeda. Nada, salvo la moderación, llamó la atención por este asunto a nivel europeo.

“En 1486, y en Febrero 12, se celebró en Toledo un auto de fe al que salieron nada menos que setecientos cincuenta reos. Se quemaron… las velas verdes que llevaban los reconciliados, y nada más. Abril del mismo año: auto de fe también en Toledo; salieron novecientos penitenciados, destinados a las llamas casi todos, pero no a las voraces, sino a las pintadas en los sambenitos.”

Debemos reconocer que, no obstante, no se trata sólo del hecho de que quemasen o no quemasen reos. Lo que resulta incomprensible es que pusiesen a aquellas pobres gentes en la situación de verse sometidos al escarnio público.

Como en otras ocasiones he señalado ya a lo largo del presente trabajo, ese hecho, el del escarnio, se llevaba a cabo en el Imperio español; en Europa no, en Europa, además, los reos eran quemados. La Inquisición, nuevamente marca el camino para salir de la barbarie.

El primer auto de fe tuvo lugar en Sevilla en Febrero de 1481, como ya hemos señalado. Pero veamos qué sucedió en los momentos previos al mismo: Con motivo de la anunciada visita de los dos primeros inquisidores se organizó una conspiración en Sevilla, promovida por judeo-conversos. Pero la misma fue descubierta por una conversa (la hermosa hembra), a la sazón hija de un conspirador, a su amante, que dio parte a las autoridades. Se realizaron pesquisas y “quedaron implicados muchos de los más ricos y más honorables ciudadanos de Sevilla, incluidos varios magistrados y otros dignatarios civiles.”

“El 20 de Septiembre de 1540 tuvo lugar en Lisboa un formal Auto de Fe; el primero en Portugal.”

A los autos de fe asistían los convictos vestidos con el sambenito, una túnica amarilla, que podía llevar una tira o un aspa, dependiendo de la penitencia. Los que habían abjurado de vehemendi llevaban, además, un cirio encendido. “En los casos en que el hereje había escapado de la hoguera mediante confesión, llevaba pintadas en el vestido unas llamas dirigidas hacia abajo (fuego revuelto), y el tejido del ropón solía ser negro. Los condenados a la pira llevaban el ropón cubierto con unas figuras de demonios arrojando herejes al fuego del infierno. Todos llevaban, además, altas mitras con los mismos adornos.”

Pero un  Auto de Fe era, entre otras cosas, un espectáculo de primer orden para ensalzar la fe. Lo truculento era marginal y no formaba parte del auto en si, ya que los condenados eran entregados a la autoridad civil, que era la encargada de hacer cumplir las sentencias.

Así, en el Auto de Fe desfilaban todos los que su causa se había hecho pública.
“El absuelto… montado en un caballo blanco y llevando en la mano una hermosa palma, símbolo de su inocencia y de su victoria. Era recibido con grandes aplausos por los espectadores, y se le prodigaban atenciones y plácemes sin cuento.”

Pero en Europa, la leyenda negra iba a su aire; así, entre un enorme abanico de invenciones que pasaban por verdades, y que siguen pasando hoy, se iba nutriendo “de oídas”, como hacía, por ejemplo, el ilustrado francés Bertaut.  “A François Bertaut, le explicaron “que la cosa más hermosa que se podía ver en España era un auto de Inquisición”. Pero Bertaut ofrecía a sus lectores una opinión sustancialmente diferente: “así llaman a la sentencia de condenación y ejecución de un desdichado, y realizan ese espectáculo como una fiesta de toros, porque, en efecto, me han dicho que lo hacen con gran aparato.”

Así se tergiversa la verdad. Otro ejemplo a destacar es que, para agasajar a autoridades nacionales o extranjeras, se celebraban espléndidos y costosos Autos de Fe. Tan es así que, en 1640 y en Barcelona, tras la guerra de los segadores, cuando Cataluña y el Rosellón fueron entregadas a Francia por la oligarquía barcelonesa, se celebró el hecho con un gran auto de fe en honor de los dominadores franceses, lo que viene a demostrar que, lejos de representar un acto macabro el Auto de Fe era un acto de fiesta y de gran aparato.

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