viernes, 5 de abril de 2019

EL TRÁFICO NEGRERO EN ESPAÑA HASTA EL SIGLO XVIII (2)

Es el caso que existían autores que denunciaban la violencia que representaba el tráfico de esclavos, mientras otros, comparando las ventajas y los inconvenientes de ese tráfico, acababan por reconocer los benéfico del asunto.



Entre los primeros se podría citar al padre Vitoria; entre los segundos a Tomás de Mercado, Alonso de Sandoval, Bartolomé de Albornoz y el jesuita Luis de Molina, por destacar los más conocidos; y entre los terceros al también jesuita padre Vieira, que consideraba indispensable la esclavitud como único medio de mantener [en Brasil] la economía del azúcar y los intereses de la propia Compañía. Aunque este último, después de un profundo estudio, condena los métodos empleados en el tráfico negrero. (Iraburu 2003: 174)

Con esa concepción de la cuestión esclavista, y curiosamente después de haber marcado que los indios no podían ser esclavizados y de ser  considerados súbditos de la corona, se autorizaba la importación de negros esclavizados, que pasarían a servir los distintos ámbitos de la casa, principalmente el doméstico, pero también para realizar trabajos en el campo y en la ganadería.

Buena parte pasó a engrosar el cuerpo del servicio doméstico, realzando así el estatus social del amo. El esclavo africano constituyó un bien de capital y su introducción se rigió por las leyes de comercio. Igual que en otras actividades comerciales, el Estado desempeñó un papel regulador en la trata de esclavos. (Bethell 1990: Sánchez 26)

La existencia de esclavos negros en América empezó con la propia Conquista, si bien el tráfico de los mismos comenzaría unos años más tarde. Así, siendo que la esclavitud en España era un hecho real antes de la Conquista, y siendo que, aunque la mayoría de los esclavos eran musulmanes también había algunos esclavos negros, alguno de ellos acompañó a su amo a la Conquista de América, siguiéndole en sus hazañas.

Algunos esclavos fueron enviados en los primeros años del siglo XVI. Pero anteriormente se enviaban de dos en dos o de tres en tres, nunca un contingente de un centenar. (Thomas, el imperio español)

Pero como sea que la esclavitud de los indios estaba prohibida y la afluencia de mano de obra esclava negra era mínima, a pesar de la demanda existente, el contrabando suministraba una pequeña cantidad de las “piezas de indias” que eran demandadas y que los ricos colonos del Nuevo Mundo estaban dispuestos a comprar aún desobedeciendo las políticas reales.
Para satisfacer esas demanda, en 1507 Ovando solicitó que en vez de enviar tres o cuatro esclavos negros de cuando en cuando, como venía siendo costumbre, fuese enviado un contingente de cien, petición a la que accedió el rey Fernando autorizando el envío de doscientas “piezas de indias”.
Tres años después serían introducidos también en Puerto Rico, encargándose del tráfico traficantes flamencos. Pero el tráfico en esta isla tuvo prontos altibajos motivados por la rebelión de los indios taínos, por cuyo motivo, en 1511, se autorizó su esclavización, aunque esta autorización tuvo efectividad escasa de un año, cuando el rey Fernando ordenó suspender dicho permiso de esclavización.
En principio, considerado el esclavo como mercadería, sería preciso, como cualquier mercadería, que pasasen primero por Sevilla, para la inspección de la Casa de Contratación, desde donde partirían para los puertos americanos autorizados para el comercio.
Para la cumplimentación de esa demanda, en 1517 se acabaría concediendo un asiento de esclavos a la llegada de la corte de Carlos I desde Flandes, después que Fray Bartolomé de las Casas pidiese la supresión de la encomienda de indios y el envío de esclavos africanos.
En atención a esa demanda, el joven rey, el año siguiente, 1518, autorizó a Lorenzo de Gaverrod (Laurent de Gouvenot, aristócrata flamenco, barón de Montinay y gobernador de Bresa) a pasar 4.000 negros a las Antillas, a fin de reponer el terrible descenso de población indígena ocasionado por una fuerte epidemia de viruelas, a la que la raza negra es casi inmune. La licencia fue inmediatamente vendida a traficantes genoveses, y finalmente, en 1528 sería transferida a los traficantes alemanes Enrique Eynger y Jerónimo Sayller.


Texto completo en el siguiente enlace: http://www.cesareojarabo.es/2018/09/el-trafico-negrero-en-espana-hasta-el.html

0 comentarios :

 
;