viernes, 26 de abril de 2019

La crisis del siglo XVII (XX)

En 30 de Enero de 1648 se llegó a un alto el fuego en los Países Bajos, en la paz de Munster. Las cosas parecían ponerse de cara para España, ya que podía dedicarse a hacer frente a los ejércitos franceses, por lo que Mazarino, que estaba agobiado por las revueltas ocasionadas dentro de Francia, durante las que estuvo proscrito y elevado nuevamente a los más altos cargos, volcó todos sus esfuerzos en lo que sería la ruina para España: la Paz de Westfalia, en la que los franceses, unidos a los suecos, se convirtieron en legisladores del Imperio.



Mazarino llegó incluso a superar en habilidad al propio Richelieu. En los inicios de la Fronda, “El cardenal recurrió a una baja acción, calificada entonces de habilidad política para apresar a los príncipes. Se acusó a los frondeurs de haber intentado asesinar al príncipe de Condé; Mazarino le hizo creer que se trataba de detener a uno de los conjurados y de engañar a los frondeurs; que su alteza debía firmar la orden para que los gendarmes de la guardia estuvieran alertas en el Louvre, y el gran Condé firmó la orden de su propia detención. Es difícil hallar mejor ejemplo de que la habilidad política consiste muchas veces en el engaño y de que la sagacidad estriba en saber descubrir al mentiroso.”

“Una vez huido, decidió apagar su frustración alimentándose del maná que le ofrecían los españoles, con quienes se alió. De este modo, Condé se sumó a la larga lista de aristócratas galos que habían sellado acuerdos con Madrid en los años precedentes, como el de marzo de 1642 entre Olivares y Gastón de Borbón, hermano de Luis XIII.”  Evidentemente, Gaspar de Guzmán mostraba en estos actos las habilidades propias de una mente maquiavélica, digno rival del cardenal Richelieu. Pero mientras Francia era creciente, España decrecía.

Llegado ya el año treinta de la contienda que enfrentaba a España y a Europa, deshecha España, se reunieron “todos los contendientes en Westfalia, menos España, llegaron a un acuerdo para sellar la paz. En realidad se firmaron dos tratados en 1648: el 15 de mayo en Osnabrück, y el 24 de Octubre en Münster”

“En paralelo a las sesiones oficiales del congreso de Westfalia se desarrolla todo un submundo de operaciones secretas avaladas por todos los delegados, un verdadero mercado de subastas, de ofertas y contraofertas, tratos y traiciones, espionaje e intrigas. Ya antes del congreso, Portugal había negociado una tregua limitada con los holandeses y acuerdos secretos con Francia, Inglaterra e incluso con Suecia. En la práctica, estos acuerdos se revocaban más o menos unos a otros. Los tres principales pretendientes de Portugal albergaban profundos recelos entre sí, y además tenían agendas claramente diferentes. El holandés buscaba desmantelar las comunicaciones externas de Portugal con el fin de aislar sus posiciones y reemplazar el complejo comercial ibérico por otro nuevo bajo su control. La prioridad de Francia era destruir la hegemonía continental de la Monarquía Hispánica. Por su parte, Inglaterra estaba ahora enteramente dominada por la oligarquía militar aliada a los empresarios londinenses. Ambos, cierto es, enardecidos de un entusiasmo religioso antiespañol, pero, más importante aún, determinados a competir en el nuevo concepto de mercado global con sus correligionarios protestantes, los holandeses. En este contexto, entendieron a la perfección el significado y el potencial que representaba Portugal en la lucha por el control de los nuevos centros de poder: África, Asia y (sobre todo) el Atlántico.”

España (España y Portugal), sería el “pagano” de la fiesta. ¿Hizo bien España en no participar en los tratados? Sería cuestión que alguien con más conocimiento emita su juicio al respecto.

La paz de Westfalia de 24 de Octubre de  1648 significó el fin de la guerra de los Treinta Años, y para España la pérdida del control en Europa. La peste bubónica se cebaría también en Italia y en España, mientras en toda Europa se difundían las teorías milenaristas y el final de los tiempos en el año 1666, haciendo que se extendiese la idea de que estaban viviendo tiempos malditos. Desde luego lo eran para España. Para Europa?...“fracasó la Europa posible y surgió la Europa de los nacionalismos, que ha perdurado hasta el día de hoy.”

Texto completo http://www.cesareojarabo.es/2018/04/la-crisis-del-siglo-xvii-texto-competo.html

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