lunes, 15 de abril de 2019

La expulsión de los judíos en 1492 (y 4)

Había en aquellos tiempos mucha literatura al respecto; el clima de desconfianza preocupaba, y había autores que dejaban al descubierto el problema; así, Jaime Pérez de Valencia exponía: “hay que advertir que aunque muchos judíos se bauticen en el transcurso del tiempo, no todos lo hacen con la misma intención. Tres motivos diferentes impulsan a muchos a recibir el bautismo. Unos se bautizan coaccionados, con el fin de evitar la muerte, ya que con frecuencia son asaltados en revueltas populares, debido a sus crímenes. Estos casi nunca llegan a ser buenos (cristianos) hasta la tercera generación, porque ocultamente enseñan a sus hijos los ritos judaicos. Otros reciben el bautismo simuladamente para poder relacionarse con los cristianos y ser admitidos en sus negocios y en la recaudación de impuestos públicos y aranceles. Estos, por el mismo motivo, en raras ocasiones son buenos (cristianos) hasta la tercera generación. Y una minoría recibe el bautismo únicamente por la iluminación del Espíritu Santo que les viene del estudio profundo de las Escrituras junto con los cristianos. Estos (conversos), al conocer la verdad de las Escrituras son generalmente, o por mejor decir, siempre buenos (cristianos). Los demás judíos continúan siempre en su ceguera por la maldición que ha caído sobre ellos, hasta la llegada de Elías, ante la segunda venida de Elías…”



La actividad de los falsos conversos no cesaba a pesar de todo. Así, “en 1524, un confidente nuevo cristiano, llamado Henrique Nuñes… fue asesinado por una pareja de marranos disfrazados de frailes.”  Otros atentados y desórdenes motivaron que se instaurase la Inquisición en Portugal el 17 de Diciembre de 1531, siendo inquisidor general Fray Diego da Silva. Pero en 1533 el Papa Clemente VII emitió la Bula del Perdón, que concedía a los nuevos cristianos una amnistía para todos los pasados delitos. En 1536 se confirmaba en Portugal la institución de la Inquisición conforme al modelo español.

La reactivación de la Inquisición en Portugal “fue la causa… de que los marranos portugueses se opusiesen furiosamente al nuevo régimen y de que apoyasen cualquier intento para conseguir la independencia.”  Y “tan notorias fueron sus simpatías que en general se decía que las piraterías de Drake fueron tramadas por los marranos”.

Pero esas relaciones de los judíos portugueses con Inglaterra venían de antiguo; a pesar de haber sido expulsados de Inglaterra, a finales del siglo XIV habían propiciado la firma del tratado de Windsor (vigente en el siglo XXI), por el cual Inglaterra puede hacer en Portugal prácticamente lo que le plazca (lo mismo que puede hacer en España, aunque no haga firmado ningún tratado); así, por el mismo intervino en 1640 propiciando la separación de éste reino hispánico de la unidad nacional; en 1890 Inglaterra exigió su incumplimiento y envió un ultimátum obligando a Portugal a retirarse del territorio existente entre Angola y Mozambique; en base al mismo tratado, Inglaterra obligó a Portugal a luchar en la Primera Guerra Mundial, y volvió a invocar el tratado para impedir que Portugal se aliase con el Eje y obligarle a ceder una base aérea en las Azores, y por supuesto no se cumplió cuando en 1961 fue atacada la India Portuguesa por el ejército de la Unión India.

Las relaciones entre conversos y judíos se veían permanentemente enrarecidas por los que permanecían fieles a la ley judaica, quienes no perdonaban lo que consideraban una traición de raza; en estas condiciones, achacar la creación de la Inquisición y la expulsión de los judíos, como hace B. Netanyahu, al racismo de los monarcas, a no se sabe qué obsesión por la conspiración y la amenaza de contaminación son acusaciones que carecen de todo fundamento, lo mismo que no es nada convincente la idea de que la Inquisición sería una concesión a los racistas del partido anticonverso.

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