domingo, 28 de abril de 2019

Un repaso al genocidio (21)

Era implacable: en Sevilla se rebeló Abu Sabbah por haber sido nombrado y posteriormente destituido valí de la ciudad. Lo mandó llamar a Córdoba en son de paz y lo mató. Nuevas sublevaciones en Sevilla significaron nuevas matanzas en 773.
Intentonas de derribar a Abderramán se sucedieron, aportando nuevos contingentes de africanos que se refugiaban en distintos lugares para combatir a Abderramán. Sierra
Elvira, la Alpujarra, la Serranía de Ronda, se llenaron de ellos, y las invasiones de los
valies de África le acosaban. Intentos de desembarco llevaron a poner en grave situación las costas de Tortosa.



No dudó en exterminar a los yemeníes, quienes le habían puesto en el trono… Y quienes siempre pagaban por uno u otro motivo eran los mozárabes, que o bien tomaban las armas por alguno de los partidos contendientes, o sin tomarlas eran masacrados por la ferocidad y codicia de los invasores. Tan es así que según consta en una crónica de la época, el emir Yusuf mandó hacer un nuevo censo de la cristiandad tributaria, haciendo borrar de la misma a un número importante de españoles que habían sido asesinados o habían huido al norte.

En 758, a los habitantes de Castella, capital del cantón de Elvira (en Granada), se les impuso que pagasen anualmente 10.000 onzas de oro, diez mil libras de plata, 10.000 cabezas de los mejores caballos y otros tantos mulos, con más de 1000 armaduras, mil cascos de hierro y otras tantas lanzas (dado en Córdoba a tres de Safar del año 142).  Era un impuesto por ser español del que no se libraban los renegados, los muladíes, lo que acabó provocando levantamientos que indefectiblemente eran ahogados en sangre.

“Los renegados del arrabal de Córdoba se levantaron contra Al–Hakem en 805 y 806, siguiendo su ejemplo los toledanos, excitados por los cantos de un poeta de sangre española, Garbîb. Para domeñar a los rebeldes se valió el califa de otro renegado de Huesca, Amrúst quien, con infernales astucias, preparó contra los de su raza la terrible matanza conocida con el nombre de día del foso, en que fueron asesinados más de 700 ciudadanos, los más conspicuos e influyentes de Toledo.”

El año 807, se presentó Abderramán  en Toledo al frente de una aceifa y se hospedó en la alcazaba que los mismos toledanos habían elevado, donde recibió a los españoles más principales y les ofreció un magnífico banquete.

“Los españoles fueron recibidos de uno en uno, siendo conducidos al centro de la fortaleza donde se había excavado un gran foso, donde fueron arrojados, previamente degollados, todos los invitados. Cuentan los historiadores árabes Ben Alcutia, Annouairi e Ibn Adari que fueron asesinados entre 700 y 5000 toledanos ante la vista de Abderraman, que contaba catorce años. El trágico día ha pasado a la historia como
“el día de la hoya” . Y es que los invasores seguían al pie de la letra lo que les manda el califa Omar: “Nosotros debemos comernos a los cristianos, y nuestros descendientes se deben comer a los suyos mientras que dure el islamismo” .

La pasión del pueblo español bajo el Islam no se quedó en ese hecho. Pocos años  después, el 31 de Agosto del 813 tuvo lugar en Córdoba la revuelta llamada del arrabal. El desorden llegó a tal punto que, cuando se convocaba a la plegaria, el populacho gritaba, dirigiéndose a Al- Hakam: “¡Ven a rezar, borracho, ven a rezar!” Por su parte, Al Hakam hizo crucificar a diez españoles significados cristianos, lo que motivó un levantamiento y la ruina del arrabal. Acto seguido sacó de todas las viviendas a quienes las habitaban y se les hizo prisioneros, luego se detuvo a treinta de los más notables de entre ellos, se les ejecutó y se les crucificó cabeza abajo. Y, durante tres días, los arrabales de Córdoba sufrieron muertes, incendios, pillajes y destrucciones. Parte de los emigrantes del Arrabal se refugiaron en Fez y otros en la isla de Creta, donde formarían un gobierno autónomo hasta el año 961. Al Hakam, después hizo arrasar el arrabal y sembrarlo para que no quedara recuerdo de él. Posteriormente lo convertiría en cementerio. En más de veinte mil hombres útiles disminuyó la población de Córdoba. Y el arrabal quedó arrasado y convertido en campo de siembra.

TEXTO COMPLETO: http://www.cesareojarabo.es/2018/06/un-repaso-al-genocidio-texto-completo.html

0 comentarios :

 
;