jueves, 30 de mayo de 2019

América, parte sustancial de la Patria Hispánica (8)

Contrariamente a lo que luego haría el espíritu de la Ilustración, “el derecho consuetudinario indígena y ciertos aspectos de la organización social y política de las comunidades allí existentes serán parcialmente respetados por los funcionarios españoles, valga en lo político el ejemplo …/… la capacidad para la producción legislativa específica para el territorio en que estaban asentados, tenían los Virreyes y Audiencias y que a veces chocaba frontalmente con los intereses mercantiles de grandes sectores de la población española asentada en esos reinos.”



La ley era explícita al respecto: “Los Virreyes y Presidentes gobernadores hagan recoger y reconocer las Ordenanzas que hubieren hecho sus antecesores para el bueno y político gobierno de las repúblicas y comunidades de los indios, y se informen del modo y forma con que se han guardado”. (Recopilación de las Leyes de Indias, Libro II, Título I, Ley LXIV)

Y este respeto por las leyes de las comunidades locales era llevado hasta el extremo de incumplir ordenanzas reales que pudiesen ser contrarias a las leyes propias de las poblaciones, siempre que las mismas no fuesen contrarias al iusnaturalismo cristiano, hasta el extremo que existía un principio que marcaba que “las disposiciones reales "contra derecho o contra ley o fuero... que no valgan ni sean cumplidas". Tales actos del rey se obedecen, pero no se cumplen.”

Se preservaba así, en todo lo que no contradecía el iusnaturalismo, las costumbres locales, “que en muchos casos se superpone a la legislación específica para Indias o a la legislación castellana.”

A todo lo expuesto puede haber quién aduzca que, muy bien, pero que en definitiva todo estaba conducido desde la España peninsular, porque las leyes que pudieran dictarse en América serían elaboradas desde España. Y hay más, la propaganda británica de la segunda década del siglo XIX afirmaba que “los sur-americanos no tenían existencia política, y casi se les negaba el derecho de pensar.”

Ante semejante pensamiento, totalmente plausible, se impone la realidad, que ya ha sido expuesta párrafos más arriba, y que queda completada con el hecho de la redacción de las leyes, siendo que el estudio científico del derecho se inicia en 1551 en las Universidades de México y Lima fundadas ese mismo año. La de México contó con cátedras de Cánones, Decretos, Leyes e Institutas y la de Lima de Leyes, Institutas,  Prima y Víspera de Cánones.  Estudios que no tuvieron parangón en las universidades que los europeos fundaron en América… sencillamente porque no fundaron ninguna.
De todo lo expuesto, y siguiendo a  Fernando Álvarez Balbuena, se deduce que, en 1808, como en 1520, “en aquellas tierras gobernaba el rey por medio de las mismas instituciones que en España: Virreinatos, capitanías generales, reales audiencias y reales chancillerías, igual que lo hacía en Valladolid, en Cataluña o en Sevilla, por lo tanto su separación de España fue una dolorosa y traumática ruptura de la gran unidad nacional que componía aquel imperio, hoy triste e injustamente denostado aún por los propios españoles.”
Y en el momento de la invasión napoleónica, cuando las comunicaciones transatlánticas estaban casi decapitadas, nos dice Jaime E. Rodríguez que “Seis novohispanos se desempeñaron como presidentes de las Cortes; seis lo hicieron como vicepresidentes; y uno más como secretario. Tres novohispanos trabajaron en la comisión que redactó la Carta Magna.”

Veamos la lista de los presidentes del Congreso de Diputados/Cortes entre 1810 y 1813:

Florencio del Castillo Solano. natural de Ujarrás de Cartago (Costa Rica), diputado por la jurisdicción de Oaxaca (México).

Pedro José Gordillo y Ramos, aunque nació en Canarias, representó a Cuba.

José Miguel Gordoa y Barrios, natural de Guadalajara (México) por el Reino de Nueva Galicia.

José Miguel Guridi y Alcocer, natural de San Felipe Iztacuixtla (Tlaxcala, México), por Reino de Tlaxcala.

José María Gutiérrez de Terán, natural de México, por el Reino de Nueva España.

Andrés de Jáuregui de Aróstegui, de Cuba.

Antonio Larrazábal y Arrivillaga natural de Antigua (Guatemala); por la Capitanía General de Guatemala.

Joaquín Maniau Torquemada: natural de Xalapa, Veracruz. México, Por el reino de Nueva España.

Andrés Morales de los Ríos y Gil: natural de Cd. de México, Por el Reino de la Nueva España.

Vicente Morales Duárez natural de Lima, por el Reino del Perú.

Don Antonio Joaquín Pérez Martínez Robles de Puebla de los Ángeles (México) Por Reino de México/Nueva España Presidente en Legislatura de 1810-1813. y 1813-14

José Pablo Valiente y Bravo. Por la Capitanía General de Cuba

Legislatura de 1814:
Presidente: Antonio Joaquín Pérez Martínez Robles, natural de Puebla de los Ángeles (México), por el Reino de Nueva España

Legislatura de 1821:
Presidente: José María Gutiérrez de Terán natural de México por el Reino de la Nueva España (México).

Texto completo en: http://www.cesareojarabo.es/2018/03/america-parte-sustancial-de-la-patria_30.html

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