viernes, 10 de mayo de 2019

La batalla de las Navas de Tolosa (y 7)

Tres días después era tomada sin lucha Baeza, y el día 23 los defensores de Úbeda se encerraron en la alcazaba, donde acabaron rindiéndose y siendo hechos esclavos.



El héroe del momento era el rey Pedro II de Aragón, cuya genial jefatura del ala izquierda del ejército resultó decisiva para el triunfo final. Pedro había llevado a miles de vasallos suyos al combate, incluidos algunos oriundos de sus turbulentas posesiones en el Languedoc. Como vizconde de Carcasona, Simón de Montfort había enviado cincuenta caballeros para que se incorporaran a las fuerzas de su señor aragonés. Arnaud Amaury, nombrado hacía poco arzobispo de Narbona, había vuelto a ponerse la armadura y a cabalgar en combate. Le había demostrado al rey que también él era ahora un digno vasallo de Aragón.
La Batalla de las Navas de Tolosa fue la hecatombe para el imperio Almohade en la Península Ibérica. Con esta histórica victoria de la alianza cristiana se había iniciado el declive del dominio musulmán de España. La Batalla de las Navas de Tolosa, fue sin duda, la batalla más importante de la Reconquista.

Al-Nasir nunca se repuso del desastre de las Navas. Abdicó en su hijo, se encerró en su palacio de Marraquech y se entregó a los placeres y al vino. Murió, quizá envenenado a los dos años escasos de su derrota. Alfonso VIII sólo lo sobrevivió unos meses. Pedro II de Aragón, el rey caballero, pereció al año siguiente en la batalla de Muret, combatiendo a los cruzados que Inocencio III había convocado contra los herejes albigenses (Pedro II estaba auxiliando a su cuñado Raimundo IV de Tolosa), Sancho el Fuerte de Navarra sobrevivió veintidós años a la batalla. La victoria habría sido mucho más efectiva y definitiva si no se hubiera desencadenado en aquellos mismos años una hambruna que hizo que se demorara el proceso de reconquista. La hambruna duró hasta el año 1225.

La derrota musulmana fue terminante, y abrió las puertas de la Andalucía bética a los cristianos. Cuarenta años después, solo el Reino de Granada se mantenía en manos musulmanas. En cuanto a los Almohades, las crisis internas llevan a la disolución de éstos en 1224.

La jornada de Las Navas representó una etapa decisiva para la Reconquista cristiana de los territorios musulmanes. Los almohades mantuvieron durante dos decenios más un poder cada vez más precario sobre las partes de la Península que dependían del Islam. Una crisis de sucesión en Castilla y dificultades internas en Aragón aplazaron hasta 1225 la continuación de la Reconquista.

Tras el fin del período almohade, hubo un corto período denominado terceros reinos de Taifas, que terminó en la primera mitad del siglo XIII con las conquistas cristianas  de Valencia por Jaime I de Aragón en 1236 y de Córdoba y Sevilla  por Fernando III el Santo en 1236 y 1248 respectivamente. En Granada pervivió la presencia árabe con la fundación del reino nazarí, que no capituló hasta el 2 de enero de 1492, fecha que puso fin a la Reconquista.

Texto competo: http://www.cesareojarabo.es/2018/05/la-batalla-de-las-navas-de-tolosa-texto.html


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