sábado, 18 de mayo de 2019

LA REVUELTA COMUNERA (22)

Mientras tanto, “en la rebelión confluyen descontentos de todo género: alborotos intrascendentes y personalistas; conversos judíos que se unen al movimiento con la esperanza —muy poco fundada— de que limitaría la autoridad de la Inquisición; una considerable agitación campesina de carácter antiseñorial; pero, sobre todo, el malestar de la clase media urbana de Castilla, por eso los grandes no se dejan arrastrar, y el ínfimo pueblo sólo actúa como comparsa. Los comuneros quieren una monarquía fuerte, nacional, que tome en cuenta a los elementos ciudadanos más responsables; una autoridad que verdaderamente dé cohesión a los reinos. El movimiento se da en la Castilla mesetaria, principal residencia de la burguesía urbana. Esta limitación geográfica quizá sea la causa primordial de su fracaso, pues no hay apoyo de otras regiones poco urbanizadas o donde predominaban los nobles.”



Pero curiosamente falta el núcleo agrícola; ese núcleo que, sufriendo en primera persona las iniquidades que sin lugar a dudas se produjeron en la segunda década del siglo XVI, acabaría dejando el control de la revuelta comunera en las ciudades en manos de esa caterva de vagos y maleantes que constituía la parte más activa y violenta del sub-proletariado urbano.

Por otra parte, también el clero tomó parte decisiva en la revuelta. Decisiva fue la intervención de Acuña, obispo de Zamora; decisiva fue la intervención del ejército de sacerdotes que comandaba, pero no fue decisivo el clero sólo en ese capítulo de lucha militar abierta; también “el clero desempeñó un papel ciertamente importante en la preparación del clima revolucionario no sólo a través de sus sermones, que servían para avivar el descontento y para incitar a la resistencia, sino también de otra manera mucho más directa, aconsejando a los regidores que se mantuvieran firmes y elaborando un programa de reivindicaciones políticas.”   De hecho, fue el clero el encargado de componer las peticiones que hicieron las ciudades en las Cortes, difundiendo las quejas desde el púlpito.

Prácticamente todo estaba orquestado por frailes franciscanos, agustinos y dominicos de Salamanca, que para las Cortes de 1520 habían redactado una declaración “que contaba con tres principios fundamentales: Se debía rechazar cualquier nuevo servicio, convenía el rechazo al Imperio en favor de Castilla y en el caso de que el rey no tuviera en cuenta a sus súbditos, las Comunidades deberían defender los intereses del reino. Fue la primera ocasión en la que apareció la palabra Comunidades. Llegados a este punto, la mayoría de los procuradores se presentaron en Santiago con la intención de no votar el servicio.”

El rechazo, así, era generalizado, y justificado, como hemos defendido hasta el momento en lo relativo al inicio del mismo. Todos estaban descontentos; desde la alta nobleza hasta la cruz de la moneda representada por los vagos y maleantes, y entre los primeros, Pedro Girón, que en la cima de sus reclamaciones aprovechó la ocasión para lanzar su ultimátum: “Rey Carlos, las costumbres de nuestros mayores y las leyes estipulan que cualquier noble varón o de ilustre cuna que, agraviado seriamente por el rey, renuncie el derecho patrio que rige comúnmente entre los españoles, considerado ya como extranjero y desnaturalizado, no sea contemplado en adelante por las leyes patrias, de suerte que, si luego intenta algo contra el rey, no por eso se le pueda imputar delito de lesa majestad, ni marcar con la nota infamante de traidor. Por tanto yo, que he sido seriamente agraviado por vos, deseo ampararme en esa ley y desde este momento hago completa dejación de las leyes hispanas y pongo por testigos a estos caballeros aquí presentes.”

¿Y qué hacía que Pedro Girón lanzase semejante proclama? Que su reclamación de derechos sobre el ducado de Medina Sidonia era desoído por el rey. Esa también fue la causa de los Comuneros de Castilla; la reclamación de derechos nobiliarios, siempre perjudiciales para el pueblo, y que desde siglos antes habían sido combatidos por la corona y por el pueblo, en unión.

Texto completo: http://www.cesareojarabo.es/2018/05/la-revuelta-comunera-texto-completo.html

0 comentarios :

 
;