lunes, 20 de mayo de 2019

Siguiendo con la guerra de sucesión (XXII)

Pero  fue Pedro Ronquillo quién comunicó la victoria sobre los anglo-holandeses… y el conde de Pinto quién llevó al templo de Atocha las banderas tomadas al ejército vencido. Berwick ganó en esta batalla la grandeza de España… El 8 de Mayo entraba en Valencia Berwick, mientras Dasfeld sitiaba Játiva, que ocupada por ingleses presentó una heroica resistencia. Alicante, Denia y Alcoy quedaban en manos de los austracistas, que reforzaban Tortosa.



El 19 de junio Játiva, que se había rendido el día 12, sería saqueada, incendiada y arrasada como castigo por la «grande obstinación y rebeldía» de sus habitantes, y hasta su nombre fue cambiado por el de “San Felipe”.

Berwick justifica el castigo sobre Játiva “para imprimir un  saludable terror, y precaver con un severo ejemplar otra obstinación semejante, hice yo destruir totalmente la ciudad, dejando únicamente la iglesia principal, y envié todos los habitantes a Castilla con prohibición de volver jamás a su patria” .

Al respecto, “los historiadores proborbónicos coinciden en las barbaridades que cometió el ejército de las dos Coronas en Xàtiva y en todo el reino de Valencia. Belando argumenta que todo era responsabilidad de la “codicia de Asfeld y los suyos”, manifestando así un profundo sentimiento antifrancés. Sin embargo, Robres dice que “todo lo ocurrido en Xàtiva parece que se aprobó en la Corte de donde salió decreto contra lo insensible”.  Parece que, según señala Modesto Lafuente, el acuerdo de arrasar Játiva fue tomado entre Felipe V, el duque de Orleáns y el duque de Berwick .

El castigo de Játiva no sería la única represalia tomada por el Borbón. Tras la batalla de Almansa, Macanaz fue juez de confiscaciones, llevando a cabo una actuación que por muchos fue calificada de excesiva; tanto que propició el cambio de bando de multitud de valencianos y murcianos, que con el arzobispo Folch de Cardona y el cardenal murciano Belluga, y según refiere Rosa María Alabrús, “hartos de protestar por el trato vejatorio de Macanaz a los valencianos y por sus intentos de desamortización eclesiástica, se pasaron al bando austracista.”

Apenas un mes después de la batalla de Almansa, las tropas borbónicas habían tomado Aragón, Valencia y Murcia, excepto Denia y Alicante. Consecuencia del resultado de la batalla de Almansa, el ejército aliado retiró a Galloway y a las Minas, mientras que ponía a Stanhope al mando de las tropas inglesas en Cataluña.

La batalla de Almansa tuvo un especial significado ya que, conforme señala Virginia León, “en el transcurso de la contienda, el partido austríaco dominó en los territorios de la Corona de Aragón —aunque a partir de Almansa con la pérdida de Aragón y Valencia, ese control se reduce a Cataluña, Mallorca (1707) y Cerdeña (1708)—, Flandes y los dominios españoles en Italia —Milán (1704) y Nápoles (1707)— con excepción de Sicilia.”

En este momento las tropas borbónicas parecían haber tomado la recta final, y el 8 de Mayo de 1707 era tomada Valencia, de donde el duque de Orleáns pasó a Fraga, y tomó Zaragoza.

Un mes después de la jornada de Almansa, el 26 de Mayo de 1707, entraría en Zaragoza el duque de Orleáns, sometiendo la población, mientras el de Berwick tomaba Tortosa, donde 1800 de los 3000 hombres que capitularon, pasaron al bando borbónico, y con el duque de Orleáns acababan dominando el bajo Ebro, tomaron Lérida, Tárrega… Cervera se vio liberada de los austracistas, y finalmente Morella, mientras que otro jefe “español”, el duque de Noailles, entraba por el norte de Cataluña.

0 comentarios :

 
;