miércoles, 19 de junio de 2019

1898, LA GUERRA EN FILIPINAS (8)

Los analistas del momento, por presión, se negaban a  comprender que lo determinante en el separatismo no era el ser natural de Filipinas o ser nacido en otro lugar de las Españas, del mismo modo que se negaban a comprender que la actuación del gobierno, que lógicamente no podían comprender, se debiese a la traición a la Patria. Pero vista esta actuación, vista la actuación llevada con relación al submarino, que inequívocamente era el resorte que hubiese garantizado la independencia de España, no cabe duda que esos analistas eran víctimas de la candidez o del miedo a las represalias.

En ese mismo orden, víctima de la candidez o del miedo… o de la complicidad, el general Augustín contrariando el arte de la guerra, desperdigó el ejército de tierra en unidades inoperativas y el almirante Montojo contrariando también el arte de la guerra, presentó batalla en alta mar, sin que la batería de costa pudiese prestar apoyo, lo que significó la aniquilación de la armada española.
A pesar de todo, y merced al espíritu combativo de las tropas españolas, que ajenas a los cambalaches se obstinaban en el cumplimiento de su deber, tras un primer ataque, Dewey ordenó la retirada al ver los escasos resultados, aprovechando esta pequeña tregua para dar de comer a sus cansadas dotaciones. La situación se tornaba preocupante para el almirante usense, haciéndole reflexionar sobre el hecho de que a pesar de haber consumido la mitad de sus municiones, no había conseguido sin embargo hundir ningún buque enemigo.
Pero se reanudó el ataque desde una distancia a la que no tenía alcance la artillería de costa española.

Las piezas de artillería del fortín de San Antonio Abad soportaron el fuego de los buques enemigos al que no podían responder por la distancia quedando enterradas entre escombros. (Dávila 1999: 335)

Y dio comienzo la batalla naval

Al llegar a unos 5.000 metros, los "Baltimore" y "Boston" rompieron el fuego sobre el "Cristina", que en poco tiempo quedó incendiado, con varias piezas inutilizadas y una enorme cantidad de bajas. A pesar de ello trató de abordar al "Olympia”, pero antes de llegar a conseguirlo quedaron inutilizadas sus calderas y sus cañones fuera de servicio. El Almirante cambió entonces su insignia al "Isla de Cuba", mientras el "Cristina" se hundía con 41 muertos entre ellos su Comandante, Luis Cadarso, y 210 heridos lo que representaba un 75% de bajas. Los demás buques fueron siguiendo poco a poco la misma suerte. El “Castilla” combatió dos horas hasta que se hundió ardiendo. Al “Ulloa” le sucedió lo mismo. (Oubiña)

El resto lo haría Patricio Montojo, que dio por perdido el combate y ordenó el abandono de los buques, tras lo cual Dewey reanudó el combate.
Ante esta situación, no falta quién salva el honor de Montojo, señalando que

Habida cuenta de la situación, en la que Montojo no tenía la más mínima culpa y de la que iba a ser la víctima, su decisión fue irreprochable desde el punto de vista militar. Puesto que contaba con un único cañón de 150 milímetros en Punta Sangley, con otros cuatro del mismo calibre en el "Castilla" (que era tan inamovible como la Punta Sangley) y con los dos de 120 en el "Ulloa" que tampoco podía moverse, y como la velocidad de las demás unidades era notablemente inferior a la del enemigo, toda su posible maniobra de combate consistía en concentrarse al lado de Punta Sangley, esperar allí la llegada del enemigo, y combatir hasta que materialmente se deshiciesen sus pobres cañoneros. ¿Qué más podía hacer y quién hubiera podido hacer más? Al amanecer del día 1 de mayo de 1898, la escuadra de Dewey, formada en línea de fila ("Olympia", "Baltimore", "Petrel", "Raleigh", "Concord", “Boston"), entró por la boca grande de la bahía de Manila, entre Corregidor y el Fraile, y se dirigió a Manila. La batería de Punta Sangley hizo fuego cuando pudo y entonces los americanos viraron hacia Cavite donde esperaban en línea de fuera a dentro y parados, los "Cristina" (insignia de Montojo), "Castilla", "Cuba", "Luzón", "Ulloa", "Austria" y "Duero". (Oubiña)

http://www.cesareojarabo.es/2018/04/1898-la-guerra-en-filipinas-texto.html

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