miércoles, 5 de junio de 2019

EL TRÁFICO NEGRERO EN ESPAÑA HASTA EL SIGLO XVIII (3)

Como podemos observar por los nombres relacionados, la operación en cuestión, la primera con peso específico en el tráfico, era una operación que podemos calificar como de carácter paneuropeo: La licencia era concedida por alguien que en puridad, en esos momentos (luego sería otra cuestión), era flamenco; el beneficiario de la licencia también era flamenco; la licencia fue inmediatamente trasladada a traficantes genoveses que de inmediato se pusieron en trato con portugueses, que serían quienes finalmente suministrasen los esclavos, como consecuencia de la prohibición taxativa que el
Tratado de Tordesillas de 1494 imponía a España para acceder a las costas africanas, y las personas que trataron directamente la operación, eran conversos, muy probablemente marranos.
Estos esclavos serían suministrados procedentes de la Península, a la que habrían sido trasladados desde las posesiones portuguesas en África a los puertos de Cádiz, Sevilla, Valencia y Barcelona, que junto a Lisboa y Évora, se habían convertido en los principales centros esclavistas de la época, con poblaciones cautivas que rozaban el 10% sobre el total de sus demografías.
Hasta esta fecha, el contrabando esclavista era raro y anecdótico, pero a partir de este momento, la especulación y la introducción clandestina de esclavos irá en continuo aumento, y para ello se utilizarán dos vías principales: pasarlos sin registro ni licencia alguna, actividad llevada a cabo especialmente por los piratas ingleses, o introducir un número mayor del que permitían las licencias, como era el caso de unos genoveses que, en 1526, llevaron de Cabo Verde a Cuba 154 negros, cuando sólo tenían permiso para ochenta.
Estas actuaciones podían dar lugar a conflictos serios, en los que estarían implicados diversos estamentos, como los ayuntamientos interesados en el comercio irregular, y otros, como comúnmente podemos identificar a la Iglesia, de una envergadura que ocasionaba discrepancias que llegaban a conocimiento del Rey, como en esa ocasión citada, lo que ocasionó una nota al presidente de  la Audiencia de La Española, en la que señalaba:
«...sepades que nos somos ynformados que muchas personas syn thener de nos licencia y facultad para ello han pasado y pasan a esa isla muchos esclavos negros secreta e ascondidamente, e otros so color de algunas licencias nuestras que tienen, pasan muchos mas de los conthenidos en las dichas licencias yendo y pasando contra lo que por nos esta proybido y mandado cerca de lo suso dicho por nos defraudar los derechos que dellos se nos deven...»

Con la conquista de Tierra Firme, serían  varios los puertos autorizados a recibir ese tráfico; en concreto los puertos de las Antillas, Veracruz, Nombre de Dios y Cartagena de Indias, destacando este último por el volumen de esclavos transportados, lo que significó un importante desarrollo de los oficios.
Esta autorización para la introducción  de esclavos fue concedida de inmediato, siendo que  en 1533, cuando el madrileño Pedro de Heredia fundaba Cartagena de Indias, era autorizado a introducir cien esclavos negros. Si este viaje no significó el desarrollo del movimiento esclavista que posteriormente y desde 1571, conocería Cartagena, sin embargo sería el principio de un largo recorrido en la recepción de esclavos destinados a los más dispares puntos de Sur América, y al ritmo de este acopio de personas forzadas, se desarrollarían los más diversos campos profesionales de la ciudad que en breve se convirtió en un emporio al amparo de muchas cosas, sí, pero también del tráfico negrero, siendo que a partir de ese punto se suministraba mano de obra a las haciendas, a las minas, a las obras públicas, al servicio doméstico y al alquiler como jornaleros. Al amparo de este movimiento vivirían comerciantes, médicos, agentes comerciales, evaluadores de esclavos, notarios…, profesiones que se desarrollaban al ritmo del comercio esclavista.


Texto completo en el siguiente enlace: http://www.cesareojarabo.es/2018/09/el-trafico-negrero-en-espana-hasta-el.html

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