lunes, 24 de junio de 2019

LOS AGENTES BRITÁNICOS EN DESASTRE DEL 98 (I)

LOS AGENTES BRITÁNICOS EN EL DESASTRE DE 1898

En este capítulo vamos a hablar de aquellos agentes británicos de los que no hemos hecho mención en el resto del trabajo. De los otros, queda mejor reflejada su actuación en otros capítulos, donde se desarrollan otros aspectos del desastre del 98.



Ramón Salas escribía en 1821:

Un gran número de prisioneros españoles vivió muchos años en Francia, donde leyó libros que hasta entonces no había podido leer, habló con hombres instruidos y llenó su cabeza de ideas poco favorables á la superstición imperante en España; todos estos hombres entraron de repente en la Península, se esparcieron por ella, y era muy natural que se apresurasen á ostentar lo que habían aprendido, aunque no fuese más que por singularizarse y hacerse admirar…/… Como estos prisioneros eran militares, las ideas liberales se extendieron más rápidamente en el ejército que en el pueblo, y por esto yo no he extrañado que el ejército haya tomado la iniciativa en la gran causa de la libertad de España, primer ejemplo de esta especie que la historia presenta á los hombres y que hará para siempre memorable nuestra Revolución. (Salas 1821: XVI)

Más cosas decía Salas, señalando orgulloso las malas artes que el liberalismo desarrollaba en España…pero no desarrollaba en Inglaterra, por ejemplo, si bien esas malas artes eran desarrolladas, justamente por ingleses como Jeremías Bentham, en colaboración con los agentes británicos con nombre español. Uno de ellos, Álvaro Queipo de Llano y Valdés, el primer conde de Toreno, el más autorizado de los políticos de la época escribía a Bentham el 6 de agosto de 1821 elogiando su doctrina de una forma que no hubiese sido tolerada en Inglaterra, pidiendo luces al autor de una doctrina que era rechazada para ser aplicada en su propio país, pero que estaba diseñada para ser aplicada en España.
En un lenguaje del más estricto servilismo, remite al mentor el proyecto de Código penal, y lo tranquiliza por aquellos aspectos que, contrarios a lo que se hallaba diseñado para España, debían estar presentes en un primer borrador, presumiblemente para guardar las apariencias.
Decía Queipo de Llano:

Nuestro común amigo Bowring ha querido encargarse de poner en vuestras manos el volumen adjunto, que contiene el proyecto de Código penal presentado por la Comisión á la deliberación de las Cortes, que deberá tener lugar el invierno próximo. Hallaréis en él cosas buenas y otras muy malas. No os asustéis por los artículos que hablan de la religión; éstos no serán aprobados. (Isern 1899: 14)

Tenían muy claro el significado de “democracia” y no era ésta la única muestra de sumisión a los principios que Inglaterra imponía. También en las Cortes se elogiaba a Jeremías Bentham uno de cuyos oradores, Calatrava, escribía a su mentor:

A pesar de nuestras envejecidas preocupaciones por una parte y de las ideas á la francesa por la otra, se van extendiendo vuestros principios, y entre los Diputados electos para las próximas Cortes me consta que hay muchos iniciados en vuestros preciosos misterios. Ya no debéis tener inconveniente en remitir á vuestro discípulo Núñez, que tiene el honor de contarse entre ellos, el Código que habéis hecho determinadamente para España, según me lo asegura el amable Bowring. (Isern 1899: 12 Nota 1)

Se trata de una legión de propagandistas que como Toribio Nuñez, Jacobo Vilanova, Félix José Reinoso, Ramón Salas, etc… eran seguidores de Jeremías Bentham, para quién toda la ciencia social se reduce a aritmética, análisis y dinámica.
Esa legión estaba extendida también en Cuba, donde Tomás Gener Bohigas, diputado que fue por Cuba en las Cortes del 1822 y 1823, fue exiliado a los Estados Unidos cuando Fernando VII reinstauró el absolutismo, volviendo en 1835 al amparo de la amnistía decretada por María Cristina. Fue en ese momento cuando empezó a ejercer una especie de apostolado en favor de la anexión a los Estados Unidos, ejerciendo una labor esencial en la difusión de principios antiespañoles en las escuelas.

España entregó la Enseñanza de la Universidad de la Habana y de los Institutos de la isla á un profesorado compuesto en su mayoría de separatistas, según se vio cuando empezó la guerra de separación; que mientras la mayoría de los peninsulares residentes en Cuba tenían escasa instrucción, muchos hijos del país lo habían adquirido considerable en los centros docentes de la República norteamericana. (Isern 1899: 151)

0 comentarios :

 
;