jueves, 11 de julio de 2019

DESARROLLO HISTÓRICO DEL SEPARATISMO EN FILIPINAS (10)

La cuestión debió ser tenida como de importancia secundaria por Aguinaldo, pues el  27 de junio siguiente  firmó el convenio con el cónsul general de los Estados unidos en Singapur, Mr. Pratt, que decía así:



1.º Se proclamará la independencia de Filipinas.
2.º Se establecerá una República federal con un Gobierno designado por los insurrectos, nombrando interinamente sus miembros el general Aguinaldo.
3.º El Gobierno reconocerá una intervención temporal a las comisiones americanas y europeas que por el pronto designe el almirante Dewey, etc.

Como era de prever, nada de este convenio sería respetado por los usenses, que se sirvieron de los firmantes como de esclavos.

Por aquellos días, también obligaron á Emilio Aguinaldo, constituido en Presidente de la República Filipina, á abandonar el puerto de Cavite con toda su Corte, trasladándose al pueblo de Bacoor, y poco después á Malolos, donde quedó definitivamente establecida la residencia oficial del Presidente y la población, desde aquel momento, convertida en la capital de la República. (Ría 1899: 309)

Pero esa capitalidad, esa presidencia, ¿qué representaba?, ¿quién la reconocía? La pregunta viene motivada por la actuación llevada a cabo por la oligarquía filipina, que se había mantenido presumiblemente fiel a la Patria al tiempo que se movía en el contubernio anglo-usense. En esa actuación propia de felones, el 2 de agosto de 1898, el senador usense Marco Hanna recibió el siguiente telegrama: “La familia Cortés, representando a las familias ricas y educadas de Manila, imploran de Ud., por mediación del Cónsul General Wildman, en nombre del cristianismo y de la humanidad, que no la abandone, y que influya para que las Islas Filipinas sean anexadas a América. Sírvase ver al Presidente''; y el 4 del mismo mes, este cablegrama fue confirmado por el Cónsul Wildman a requerimiento del mismo senador Hanna.
¿Y la repercusión económica?... La bolsa subía… ¡También en la Península!
Manila capitularía ante las tropas usenses el trece de agosto.
Como resultaba evidente, y a pesar de las promesas estadounidenses de independencia de Filipinas, estas no se cumplieron y el Presidente Aguinaldo finalmente se dio cuenta de su posición en la tragedia y declaró la guerra a los Estados Unidos el 4 de febrero de 1899.

El 5 de febrero de 1899, proclama de Emilio Aguinaldo al pueblo filipino:
Por mi bando fecha de ayer, he publicado la ruptura de hostilidades entre las fuerzas filipinas y las americanas, de ocupación en Manila, promovida por estas últimas, de modo inesperado é injusto.
Mi manifiesto de 8 de Enero próximo pasado ha publicado los agravios inferidos al ejército filipino por el de ocupación: la proclama del General Ottis relata los agravios al pueblo filipino; los continuos atropellos y vejámenes acusan las desdichas del vecindario de Manila; y por último, las conferencias inútiles y el menosprecio al Gobierno filipino, acreditan la premeditada transgresión de la justicia y la libertad.
Sé que la guerra ha producido siempre inmensos estragos; sé que el pueblo filipino, no rehecho aún de las pérdidas pasadas, no se encuentra en las mejores disposiciones para arrostrarlos. Pero sé también por experiencia cuan amarga es la esclavitud, y por experiencia conozco que debemos sacrificarlo todo en aras de nuestro honor é integridad nacional, tan injustamente atacados.
He querido evitar hasta donde me ha sido posible el conflicto armado en mi afán de asegurar nuestra independencia por medios pacíficos y evitar los sacrificios más costosos. Pero todas mis gestiones han fracasado ante el desmedido orgullo del Gobierno americano, y de los representantes del mismo en estas Islas, que se han empeñado en considerarme rebelde porque defiendo los sagrados intereses de mi patria, y no me hago solidario de bastardas intenciones.
Las pasadas campañas os habrán convencido ya que este pueblo es siempre fuerte cuando quiere serlo: sin armas hemos arrojado de nuestro amado suelo á los antiguos dominadores, y sin armas podremos rechazar la invasión extranjera, con sólo queramos. La Providencia tiene siempre medios reservados y auxilio pronto en beneficio de los débiles, para que no sean aniquilados por los fuertes, y puedan realizarse la justicia y el progreso de la humanidad.
No os desaniméis; tenemos regada nuestra independencia con la sangre generosa de nuestros mártires; la que se derrame en lo sucesivo, servirá para hacerla más frondosa y más fragante. La naturaleza no ha desperdiciado jamás los generosos sacrificios.
Pero tened en cuenta que para que nuestros esfuerzos no se malogren, nuestro afán sea cumplido, es indispensable que ajustemos nuestros actos todos, á las reglas del Derecho y del Bien, aprendiendo á triunfar de nuestros enemigos y á vencer nuestras malas pasiones.»
Malolos 5 de Febrero de 1899.—Emilio Aguinaldo, Presidente de la República filipina. (Ría 1899: 334-335)

Texto completo: http://www.cesareojarabo.es/2018/02/desarrollo-historico-del-separatismo-en.html

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