sábado, 10 de agosto de 2019

Antonio Pérez y la Inquisición (2)

Finalmente, en 1579 fueron encarcelados Antonio Pérez y la princesa de Éboli como consecuencia de las reclamaciones de los deudos de Escobedo, pero él fue liberado y siguió ejerciendo sus funciones de secretario del Rey hasta 1584, “cuando el rey hizo abrir dos procesos contra él, uno para aclarar la muerte de Escobedo y otro como acusado de prevaricación.”  Al parecer, el rey lo liberó en la esperanza de poder acopio de pruebas ante las sospechas que de traición existían sobre el personaje.



Entonces Pérez hizo unas declaraciones en las que veladamente inculpaba a Felipe II de instigar la muerte de Escobedo. Como consecuencia, fue apresado en 1585.

En 1590 escapó de la cárcel y huyó a Aragón, donde al ser arrestado alegó ser aragonés y beneficiario del Fuero de la Manifestación, con que se libraba de las leyes de Castilla.
Se le retiene para que no huya a Francia, mediando el tribunal del Santo Oficio, único que tenía jurisdicción en toda España, y que basa su actuación en que Antonio Pérez manifiesta su voluntad de marchar a Bearn, donde los hugonotes tenían primacía. “A partir de ese momento, las declaraciones de los testigos citados por la Inquisición aportaron datos para incrementar la sospecha del contacto de Antonio Pérez con los herejes de Bearn. Finalmente, el propio Pérez confirmó los argumentos de la Inquisición escapando a Francia.”  Era un traidor, y como tal fue perseguido, aunque sin haber obtenido el éxito deseado.

Es de destacar que sí, la Inquisición era la única institución con unidad de acción en toda España. Y esta peculiaridad proviene del siglo XIII, cuando el provincial de los dominicos de Castilla, por breve del papa Inocencio IV, quedó nombrado provincial de España, con capacidad para nombrar inquisidores en todos los reinos. No obstante, como ya ha quedado señalado, en Castilla no existió Inquisición hasta el siglo XV, si bien Juan Antonio Llorente afirma lo contrario .

El caso es que, por esa peculiaridad, la Inquisición tenía potestad en toda España. Por otra parte, el fuero de “manifestación” se producía cuando un acusado solicitaba amparo al considerar que existía un agravio por parte de los oficiales reales que le suponía un peligro físico. El Justicia podía proporcionarle protección mientras su caso era juzgado por jueces competentes, y suponía una inmunidad total del acusado. Pero no se aplicaba a toda la población, que dependía de la justicia regia, sino sólo a la nobleza. Era así, una reminiscencia quasi-feudal a la se acogió un privilegiado, Antonio Pérez.

En estas actuaciones tuvo parte principal el Justicia de Aragón, Lanuza, que pasó a ser su protector, como una vez muerto sería su protector su hijo, que acabaría siendo ejecutado por ese hecho, y en general la nobleza aragonesa, que estaba soliviantada en defensa de sus fueros.

Entre tanto, “el Fiscal imputa a Antonio Pérez la comisión del «pecado nefando» de la homosexualidad. En este caso la acusación se construye sobre la información proporcionada por un testigo, don Luis Arias Becerra, quien voluntariamente acudió a la Inquisición para declarar contra Antonio Pérez acusándole de llevar a cabo prácticas homosexuales… Algunos de los testigos dicen conocer esas prácticas e incluso algunos de ellos, siendo presionados, llegan a confesarse cómplices de Antonio Pérez en la comisión del delito que se le imputa. Estos testimonios bastan para acumular un nuevo cargo contra el ex-Secretario de Estado.”

El 13 de mayo de 1591 se acordó su traslado a la cárcel de la Inquisición, pero tardaron dos semanas en llevarla a efecto por las dificultades planteadas por los fueros de Aragón. “Refiere el alguacil que, habiéndose personado en la Cárcel de los Manifestados, donde se encuentran recluidos los relacionados en los mandamientos de prisión a él dirigidos, no pudo cumplir con su cometido por cuanto el Alcaide de esa prisión, Antonio de Ores, negó la entrega de los presos que estaban bajo su custodia.”

La cuestión se demoró quince días por errores de procedimiento por parte de los inquisidores. Finalmente, el 24 de Mayo les es entregado el preso, momento que aprovecharon los amigos de Antonio Pérez para soliviantar al pueblo reclamando contra quienes violaban los fueros. Los amotinados amenazaban con dar fuego a la Aljafería. Un segundo intento se llevaría a efecto el 24 de Septiembre.

Texto completo: http://www.cesareojarabo.es/2015/10/antonio-perez-el-primero-entre-los_9.html

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