lunes, 12 de agosto de 2019

El familiar de la Inquisición (2)

¿Por qué proliferó tanto la figura del familiar… ¿Por las prebendas?... “El familiar de Castilla buscaba limpiar una memoria histórica ingrata, disfrazarse con legitimaciones que le permitieran hacer tabula rasa del pasado y poder proyectarse hacia el futuro honroso. En la Corona de Aragón, el familiar lo que buscaba ante todo en la familiatura era una expectativa de disfrute de privilegios fiscales y jurídicos, En una sociedad como la de la Corona de Aragón disgregada en múltiples jurisdicciones, diseminada en múltiples parcelas de poder, la familiatura ofrecía los beneficios de situarse al margen del sistema, en los extramuros de las fronteras de impunidad fiscal y penal, la capacidad de acceso a la excepción… La red de familiares deja de ser el ejército de reserva de los intereses del rey, se convierte en un montón de coqs de viflage locales, representantes de los poderes locales, que utilizan la condición de familiares como último residuo de la vieja aura de legitimidad para las exenciones que había tenido el cargo.”



“Los familiares, hasta 1568, tenían una serie de privilegios entre el que no era el menor el no depender de la jurisdicción ordinaria, si bien en la concordia de ese año se arbitró los límites de la jurisdicción ordinaria y la inquisitorial. Por otra parte, la serie de cortapisas para acceder a ser familiar, entre ellas la del estatuto de limpieza de sangre, nunca se llevaron a rajatabla, habiendo accedido al cargo tanto cristianos nuevos como miembros de grupos que, en principio, tenían vetado su acceso. El caso es que son señalados como espías por los historiadores manifiestamente contrarios al instituto, si bien no sería esta su función.

La primera consecuencia de las medidas tendentes a evitar un sobre número de familiares fue dictaminar “que los familiares que tuvieren oficios públicos y delinquieren en ellos, sean castigados por nuestras justicias Reales, y los inquisidores no los defiendan ni amparen contra esto, y lo mismo se entienda con los Comisarios que delinquieren en los oficios, ó ministerios de curas, ó prebendas que tuvieren, sino que los dejen à sus Ordinarios.”  Con cuya medida, privando a los reos de las ventajas que conllevaba ser juzgado por la Inquisición, se pretendía limitar el número de familiares a las necesidades estrictas de la Inquisición. Al mismo tiempo, de tal forma se podía controlar mejor la condición moral de quienes accedían al título de “familiar”.

Y esa medida interesaba sobre manera a la institución, que quería colaboradores espontáneos y gratuitos, que a la vez fuesen personas honestas, dignas de toda confianza.  “El familiar se configura así como un elemento importante dentro de la estructura y del sistema inquisitorial. Ante todo forma parte de los oficiales de la Inquisición, con todos los derechos y obligaciones que ello conlleva. Unicamente hay que destacar que no percibe ninguna paga, ya que pertenece al grupo de los "funcionarios" sin sueldo (calificadores, consultores, comisarios y personas honestas), pero a cambio de ello es compensado con numerosos privilegios, (y a cambio)… "ha de tener la obligación de poner su vida y hacienda en defensa de nuestra Santa Fé Catholica, quando fuere necesario.”   Pero la realidad, en muchas ocasiones, resultó ser muy otra, siendo utilizada la condición de familiar para realizar todo tipo de abusos, muchos de los cuales fueron denunciados y existen en los registros de la Inquisición y de los tribunales ordinarios.

Para cortar esos abusos se tomaron medidas acordes. Como primer paso para ser familiar se precisaba superar el exámen de limpieza de sangre, asunto que movía a muchos a querer ser adminitos como familiar, si bien se instruía que “familiares y comisarios que no sean privados de sus empleos, aunque después sobrevengan justificaciones o delaciones de no tener las qualidades necesarias de limpieza (carta de 28 de Junio de 1582).   Vamos, que se exigía limpieza de sangre… de forma nominal, no efectiva. Cierto que los estatutos de limpieza de sangre fueron una lacra que arrostró la Inquisición, pero como veremos más adelante, fue de irregular aplicación, y como el texto señalado nos delata, la exigencia en ese sentido, también ha sido exagerada por los divulgadores de la historia negra.

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