domingo, 22 de septiembre de 2019

España bajo el Islam (28)

A los dos años de iniciado su reinado moría Abderramán II y Ordoño tomaba con brío la colonización del valle del Duero, mientras los vascones retomaban su costumbre de sublevarse al cambio de rey. El asunto se solventó con un encuentro victorioso frente a las tropas de Al-Mundir, tras lo cual se pacificó el territorio. Tal vez el levantamiento tuviera relación con el asunto de Navarra, donde el año 851 ascendió al trono García Iñiguez, hijo de Iñigo Arista, que fue educado en Córdoba . El 859 los normandos lo tomaron preso, y fue rescatado mediante una gruesa suma pagada por el reino de Asturias, a pesar de que nunca tuvo buenas relaciones con Ordoño. Este hecho significaría que García Iñiguez dejase de lado a su primo Muza y girase su atención hacia sus benefactores.



Ordoño I Murió en 866,  y fue sustituido por su hijo Alfonso III el Magno.
A la muerte de Ordoño I,  Asturias había recuperado Salamanca, Tuy, León, Astorga y Amaya; Navarra llegaba hasta los límites marcados por los Banu Qasi. Éstos tenían una gran influencia que llegaba hasta Toledo y frenaban los avances de los africanos, sin ir más allá, y la Marca Hispánica, que en principio comprendía los territorios entre Pamplona y Barcelona, se había concentrado en los condados de Barcelona, Gerona, Ampurias, Rosellón, Vic, Besalú y Urgel-Cerdeña, y llegaban hasta Tortosa, se encontraban envueltos en movimientos tendentes a reivindicar su carácter hispánico frente al imperio carolingio.

El caso de Toledo es digno de destacar, porque nunca tuvo un sometimiento permanente al invasor; sólo estuvo sometida en dos periodos de tiempo de 11 y 15 años respectivamente (785-796 y 837-852), habiendo permanecido el resto del tiempo en plena independencia de vida administrativa y realidad social frente a los emires de Córdoba.
Alfonso III lucha, vence en Polvoraria y Valdemoro, pasa el Miño y el Duero y repuebla Oporto y Coimbra. Por todos estos hechos merece el sobrenombre de Grande. No obstante, habrá quién piense de otra manera cuando compruebe su actuación con la rebelión de Omar ben Hafsun y observe que perdió una oportunidad histórica.
Con Alfonso III se dejó yermo el territorio hasta Mérida, donde apoyó a Ben Marwan, y se repobló Braga, Oporto, Coimbra, Viseo, Lameo y Oca.  Con gentes del norte el valle del Duero mediante un sistema llamado presura y que se basa en el derecho romano: el que llega y pone en cultivo una tierra yerma, se convierte en su dueño.  Y Toledo mantenía su estatus de mediana independencia con el apoyo de Asturias y Zaragoza, donde reinaba la familia Beni Qasi (hijos de Casio), muladíes que mantuvieron una posición ambivalente, aunque abiertamente más cercana al ideal hispánico. Como hemos señalado, estaban emparentados con la casa de Navarra.

En lo económico, Asturias se basaba en la agricultura y la ganadería, mientras en lo social estamos hablando de una sociedad de hombres libres. El feudalismo, triunfante en Europa, tendría, sí, reflejo en España, pero extraordinariamente limitado por el poder real en Castilla, León, Aragón, Portugal y Navarra, y con especial incidencia en los condados de la Marca Hispánica, de influencia franca. No obstante, es de señalar que el mismo nacimiento de Castilla o de Portugal es debido a ese hecho feudal, que por otra parte tuvo la virtud de saber eliminar el desarrollo del feudalismo en su territorio.

En medio de estas convulsiones en los condados de la Marca Hispánica y de la relativa tranquilidad de los reinos noroccidentales, la codicia y el despotismo de los invasores encontraba vías de aplicación por traidores que, como el conde Servando o el obispo Saulo, sometían a presiones económicas sin nombre al ya exhausto pueblo español. Tal era el asedio sufrido por el pueblo español, que incluso eran agredidos en los funerales .

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