sábado, 14 de septiembre de 2019

Las Casas, un payaso al servicio de la corona (7)

Las exageraciones que Las Casas deja patentes quedan expresadas de forma preclara en su “Apología” cuando, siendo que la obra está escrita a principios del siglo XVI, afirma:



Quizá les han hecho grandes injurias con violencia cruel y salvaje, como es el caso de los indios que mataron a algunos predicadores, no porque fueran predicadores, sino porque ellos y todos los pueblos indios habían recibido de los españoles injurias y daños inauditos DESDE HACE SIGLOS. (Las Casas, Apología: 168)

Dando por sentado que Las Casas decía verdad al asegurar que contra los indios se cometieron injurias generalizadas, ¿se venía haciendo desde hacía siglos?
Las exageraciones de Fray Bartolomé no se ceñían en exclusiva al maltrato de los indios, que como queda reflejado, existió, pero cabe preguntarse hasta dónde existió, si atendemos otras informaciones suministradas por el mismo relator, que presentaba la isla de Trinidad más grande que Sicilia así como otras exageraciones de ese mismo tenor, por ejemplo:

El un reino se llamaba Maguá, la última sílaba aguda, que quiere decir el reino de la vega. Esta vega es de las más insignes y admirables cosas del mundo, porque dura ochenta leguas de la mar del Sur a la del Norte. Tiene de ancho cinco leguas y ocho hasta diez y tierras altísimas de una parte y de otra. Entran en ella sobre treinta mil ríos y arroyos, entre los cuales son los doce tan grandes como Ebro y Duero y Guadalquivir. (Las Casas. Brevísima, Indias: 5)

Maguá es una región al nordeste de La Española. De ser cierta la afirmación del dominico, sencillamente no existiría esa superficie de tierra, ya que viene a ser la quinta parte de La Española, cuya superficie total es de 76.480 km2… Unos 15.000 km2 para 12 ríos tan grandes como el Ebro, cuya cuenca hidrográfica ocupa 86.100 km2.
Parece que en lo relativo a la geografía humana usaba de los mismos argumentos, siendo que de todo echaba la culpa el dominico a los españoles en general y a la encomienda en particular, con lo que generó un falso conocimiento de la realidad de los unos y de la otra, dando lugar a la idea inexacta de lo que era la encomienda.
Y en cuanto a otros aspectos…

han sacado de aquella provincia (de Nicaragua) indios hechos esclavos, siendo tan libres como yo, más de quinientas mil ánimas. Por las guerras infernales que los españoles les han hecho e por el captiverio horrible en que los pusieron, más han muerto de otras quinientas y seiscientas mil personas hasta hoy, e hoy los matan. En obra de catorce años todos estos estragos se han hecho. Habrá hoy en toda la dicha provincia de Nicaragua obra de cuatro mil o cinco mil personas, las cuales matan cada día con los servicios y opresiones cotidianas e personales, siendo (como se dijo) una de las más pobladas del mundo. (Las Casas. Brevísima, Indias: 12)

Y más…

En este reino o en una provincia de la Nueva España, yendo cierto español con sus perros a caza de venados o de conejos, un día, no hallando qué cazar, parescióle que tenían hambre los perros, y toma un muchacho chiquito a su madre e con un puñal córtale a tarazones los brazos y las piernas, dando a cada perro su parte; y después de comidos aquellos tarazones échales todo el corpecito en el suelo a todos juntos. (Las Casas. Brevísima, Indias: 21)

Los escritos relativos al maltrato infligido a los indios son espeluznantes, pero, sin por ello quitar importancia al maltrato que realmente existió (pensemos en las denuncias de Fray Antonio de Montesinos), no pasan de ser un relato novelesco de terror. De otro modo, en lugar de ser intemporales, sin ubicación concreta y sin señalamiento de algún responsable, estarían plagados de nombres con los que relacionar los hechos.
Después de todo, lo curioso es que Las Casas admite contra los herejes los métodos que según él se aplicaban a los indios.
No obstante, parece que, efectivamente, en las encomiendas se producían excesos inaceptables, pero también es cierto que la sabiduría popular nos indica que no se pueden cazar moscas a cañonazos… Y a lo que parece, justo eso fue lo que hizo el buen dominico, obteniendo un crédito sin límites nada menos que en el Rey Carlos I, que no sólo protegió al autor de un libelo (la Brevísima relación de la destrucción de las Indias), sino que facilitó la difusión del mismo.


Texto completo en http://www.cesareojarabo.es/2018/08/las-casas-un-payaso-al-servicio-de-la.html

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