lunes, 2 de septiembre de 2019

Nada en común (XXIV)

No era el único payaso que actuaba. El circo se estaba montando a toda velocidad y todos querían tomar parte en el mismo. Comenzó a estudiarse la reforma de las cámaras de representación, y las manifestaciones se sucedían. Los partidos políticos, de hecho autorizados, exigían  reconocimiento público y amnistía, al tiempo que los fantasmas del pasado, los genocidas, la Pasionaria, Carrillo, hacían gestiones para volver del exilio.



Con sentido distinto, la revista Cambio 16, en el editorial del 26 de Enero apuntaba:
Los extremismos de uno y otro signo empiezan a desenfundar ya las espadas”. La única verdad es que, a esa fecha, los del único signo que mataban se habían llevado por delante a Manuel Vergara Giménez, guardia civil. Pero eso no tenía importancia. El artículo terminaba con algo que se asemejaba a una amenaza: “O el gobierno toma la iniciativa y nos fija cortos plazos para la democracia, o la triste sombra de Berenguer y
Caetano volverá a pesar sobre nuestras cabezas”.

En la misma revista, en su página 11, un artículo sobre el último asesinato de ETA y el último secuestro, trataba a este grupo terrorista como “la Organización ETA V Asamblea”, lo cual venía a demostrar “las tensiones entre los diversos grupos de ETA”, y no precisamente otra cosa. Refiriéndose a los terroristas hablaba de “los jóvenes”, y es que, por lo referido en el mismo artículo, el trato de la revista con los terroristas era
bastante fluido.

El acoso a las fuerzas del orden por parte de la prensa y de sus amos era evidente. Toda provocación era presentada como un acto democrático, y toda represalia a esa provocación, un punto más que vandálico. Las fotografías de policías cargando contra los provocadores no eran contrarrestadas por otras fotografías ni por otros comentarios.

No obstante, en la revista Ciudadano de 15 de Febrero de 1976, en su página V, aparece en primer plano un personaje enigmático, con gabardina y ajustándose unas gafas negras, detrás del cual un policía antidisturbios esgrime una porra. Cesáreo siempre se había preguntado sobre el significado de esa fotografía, sin haber conseguido sacar ninguna luz.

El 5 de Abril, la revista Cambio 16 titulaba un artículo: “Impunidad”, pero contra lo que pueda parecer, no hablaba de la impunidad con que actuaban los terroristas (El día cuatro habían asesinado a dos inspectores, y el día 30 de Marzo a un obrero en Placencia de las Armas), sino al hecho de que el director de “Doblón” “fue secuestrado a punta de metralleta y torturado metódica y despiadadamente”, y reclamaban que
fuesen “detenidos los terroristas que le torturaron”.

Amén de que las torturas infligidas no necesitaron ningún tipo de asistencia médica, Cesáreo quedaba extrañado al observar que, contrariamente a lo que ocurría al referirse a los culpables de asesinato, a quienes se les denominaba “jóvenes”, en éste caso, a quienes maltrataron al periodista democrático, se les denominaba claramente terroristas.

Curiosa diferenciación.

Como curiosa fue la denegación de permiso para celebrar una manifestación de “apoyo al régimen y de rechazo a la subversión”, solicitada el 2 de Abril de 1976 por la Confederación Nacional de Combatientes. Como curiosa fue la actuación del Cardenal Jubany, quién invitado a celebrar una misa en las Atarazanas de Barcelona el 4 de Abril del mismo año, se excusó, y no contento con ello, forzó que no se celebrase la liturgia, a la que asistían unas 14.000 personas.

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