viernes, 20 de septiembre de 2019

Siguiendo con la guerra de Sucesión (XXIV)

El 2 de Diciembre de 1708 las tropas de Felipe V al mando del general  D’Asfeld tomaban Alicante tras vencer a las tropas austracistas, comandadas por el coronel británico Albon, que no podía recibir ayuda del austracista  Baker, comandante de la armada británica que transportaba tropas al mando de Stanhope … con lo que los austracistas quedaban reducidos a parte de Cataluña.



Las victorias se alternaban. En Portugal el ejército español vencía al francés, mientras en Flandes era sitiado Gante, que capitulaba el 4 de enero de 1709, y con el se perdía Brujas y Plasental, que ya estaban en poder de los franceses.

El 28 de febrero de 1709 caía el castillo de Alicante, donde el general Richard, gobernador de la plaza, resistía. Fue conminado a la rendición, amenazado con la excavación de una mina, a lo que, “aunque vió encendida la mecha, para demostrar á los suyos el ningun recelo que abrigaba, sentase á la mesa con varios de sus oficiales en una pieza que caia sobre la misma mina. Estalló esta instantáneamente, volaron y desaparecieron entre escombros el gobernador Richard, el del castillo Sigburg, cinco capitanes, tres tenientes y el ingeniero mayor que estaban de sobremesa, con otros ciento cincuenta hombres que se encontraban hácia aquella parte.”

Nuevamente se producía una calma chicha en el desarrollo de la contienda. El motivo, como la contienda misma, escapaba al control español… y hasta al control de Felipe V. Francia, Inglaterra, Holanda y el Imperio, en 1709, un año cuyo invierno fue uno de los más crudos de los que se tenía memoria en toda Europa, con graves repercusiones en la agricultura y la ganadería llevaría a las potencias a plantearse la negociación de un final al conflicto, para lo que se reunieron el la Haya.

Decidieron que Felipe V dejaría el trono y se retiraría a Francia mientras los ingleses quedarían con Lérida, Tortosa y Pamplona, y parte de Cataluña pasaría a dominio francés. La situación alcanzó tintes dramáticos tanto en el pueblo como en la corte de Felipe V, donde las intrigas ocasionaron destierros de varios testaferros y se llegó a tratar la necesidad de declarar la guerra la Francia en alianza con Inglaterra.

No pareció agradar la propuesta a Felipe V, que en abril de 1709 se quejaba a su abuelo expresándole que bajo ningún concepto dejaría el trono español, mientras el duque de Orleáns, que al parecer fue quién convino con el general inglés Stanhope la entrega de Lérida, Tortosa y Pamplona, “prometía perder con arte tan enteramente una batalla, que no quedasen al rey tropas con que subsistir, de genero que se vería obligado a restituirse a Francia, y que él se levantaría con las que quedasen, salvando los regimientos y jefes que tenía a su devoción; y que ocupando la parte más principal de España, la entregaría a los ingleses, que, ayudados de las tropas austriacas, la poseerían toda; pero que al duque se le daría el reino de Valencia y Navarra, con Murcia y Cartagena, reconociéndole por rey.”  La maquinación fue descubierta y las tropas francesas anuladas, con lo que quedó frustrada… y transformada.

El asunto, durante 1709, y a pesar de las conversaciones, se ventilaría en los Países Bajos, pero también en España; así, Starhemberg atacaba Balaguer, ante cuya situación abandonó la lucha el comandante de las tropas francesas,  Jacques Bazin de Bezons por desavenencias con el general español Íñigo Manrique de Lara, conde de Aguilar, mientras las tropas francesas y españolas luchaban entre sí.

En esta situación fue despachado a Francia el ejército francés, y el 6 de Noviembre de 1709, encontrándose Felipe V en el sitio de Balaguer, indica Narciso Felíu de la Peña que “llego avifo de Balaguer como todas las Tropas Francesas dexaván à Efpaña, aviendo abandonado Areñ , Graus , y Estapayna, marchando vnas por Navarra, y otras por Jaca.”

Como finalmente Francia, Inglaterra y Austria no llegaron a un acuerdo en sus conversaciones, señala Agustín Jiménez que “la guerra peninsular se retomó con nuevos bríos en 1710, durante ese año la desesperada situación francesa, con los ejércitos de Malborough combatiendo en suelo francés, obligó al Rey Sol a retirar a la mayor parte de las tropas que servían en España; por lo que la posición de Felipe quedó muy debilitada.”

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