sábado, 19 de octubre de 2019

1898, LA GUERRA EN FILIPINAS (10)

Se calcula en 10.078 los efectivos que guarnecían y defendían los distintos sectores y el recinto murado, de ellos 7.593 soldados europeos y el resto indígenas. (Dávila 1999: 320)



Estas unidades se enfrentarán al Cuerpo Expedicionario usense de Filipinas formado por:

— Tres regimientos de Infantería del Ejército Regular con tres batallones y 12 compañías de 106 hombres.
— Catorce regimientos de Voluntarios de Infantería (respondiendo a su concepto de considerar el mantenimiento de un fuerte ejército permanente como perjudicial a la prosperidad y peligroso para la libertad civil, Estados Unidos prefería la llamada de milicianos voluntarios y la utilización de las unidades de la Guardia Nacional).
Tres batallones independientes.
— Cuatro escuadrones de Caballería.
— Dos baterías de campaña y seis a pie del Ejército Regular.
— Cinco baterías de campaña y una a pie de la Milicia.
Una compañía de Ingenieros (Dávila 1999: 321)

Las fuerzas expedicionarias ascenderían a unos 12.000 hombres cifra muy superior a los 5.000 que según había informado Dewey se consideraban necesario para ocupar Manila. (Dávila 1999: 322)

En cuanto a los rebeldes filipinos merced a la ayuda americana en armas, le fue posible a Aguinaldo organizar sus fuerzas en tres cuerpos disponiendo según los partes enviados por Augustín de 30.000 tagalos armados con fusiles máuser y remington, con abundante munición y varios cañones de campaña. (Dávila 1999: 322)

Todo parecía cumplir un negro guión; demasiadas coincidencias confluían para estimar que se trataba de un desastre no orquestado.
A estas alturas de la situación, y para redondear la operación, la chatarra comandada por el general Cámara había llegado al canal de Suez, donde fue retenida mientras no pagase el preceptivo peaje… Finalmente, el 29 de junio de 1898, dos meses después del desastre de Cavite,

el Gobierno dio orden telegráfica para el pago de los trescientos mil y pico de francos que importaban los derechos para pasar la escuadra de Cámara el Canal de Suez, y con este pago desapareció el inconveniente que impedía á nuestros barcos proseguir su marcha y que les obligaron a estar detenidos varios días en el Canal, sufriendo además la mortificación de que en los puertos egipcios se les dijera que no podían estar más de veinticuatro horas, ni permitirles hacer carbón. (Soldevilla 1899: 284)

El tres de julio había sido destruida la armada de Cervera en Santiago de Cuba,
El día siete, el crucero usense Philadelphia había zarpado para tomar posesión oficial de Hawai, y el dieciocho, el mando militar en Filipinas, cumpliendo más como corresponsal de guerra que como responsable de la misma, cursaba un comunicado al ministro de la Guerra en el que decía:

«Ha llegado segunda expedición tropas americanas y me anuncian bombardeo e inmediato ataque esta plaza antes que llegue nuestra escuadra que urge se presente si se trata de salvar esta situación.
Sigo sosteniendo línea exterior rechazando duros y continuados ataques insurrectos pero si americanos desembarcan carezco de tropas para impedirlo. Si americano siguen auxiliando insurrecto sen actual ataque considero imposible conservar esta plaza. Regreso escuadra y refuerzos implica renuncia a conservar la soberanía. Comprenda Gobierno la situación en que me deja cuya responsabilidad no puedo aceptar.» (Dávila 1999: 329)

http://www.cesareojarabo.es/2018/04/1898-la-guerra-en-filipinas-texto.html

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