jueves, 10 de octubre de 2019

Antonio Pérez y la Inquisición (3)

Pero ese día, “á poco de haber llegado Antonio Perez de la cárcel de Manifestados á la de la inquisicion, se sublevó el pueblo Zaragozano gritando: ¡traicion, traicion! ¡viva la patria! ¡viva la libertad! ¡vivan los fueros! ¡mueran los traidores! Uniéronse en menos de una hora mas de mil hombres armados, que acometieron la casa del marques de Almenara, á quien maltrataron en términos que fué preciso para evitar su muerte, conducirlo á la cárcel real, murió á los catorce dias de resultas de las heridas. Insultaron y amenazaron al obispo con la vida, sino conseguía de los inquisidores la restitucion de Perez y Mayorini á la carcel de Manífestados: lo propio hicieron con el obispo de Teruel y pusieron por todas partes fuego al castillo de la Aljafería , palacio de los antiguos reyes moros de Zaragoza, y entonces inquisicion ; gritando mas de tres mil hombres que la rodeaban, que moririan allí abrasados los inquisidores si no restituían los presos. A pesar de la resistencia del inquisidor Molina al tumulto y á las varias instancias del arzobispo, obispo, virey y principal nobleza, le fué forzoso ceder al fuego y al peligro que crecian por momentos”



Se incrementaron los disturbios cuando iban a cambiar de cárcel a los presos. Los revoltosos mataron a mucha gente y liberaron a Pérez y a Mayorini, a quienes facilitaron la fuga al otro lado del Pirineo. En la revuelta resultó gravemente herido el virrey Almenara que fallecería a los pocos días.

Antonio Pérez llegó a plantear la separación de Aragón de la corona de España, poniéndola bajo la protección del hugonote Enrique de Navarra, príncipe de Bearn y rey de Francia, que contaba con el apoyo de los moriscos.

Como respuesta, el ejército castellano entró en Aragón. Entonces, “el Justicia de Aragón, el recién nombrado Juan de Lanuza, solicitó ayuda a las ciudades aragonesas, al reino de Valencia y al principado de Cataluña (los territorios de la Corona de Aragón), e incluso instó a los moriscos a sublevarse. El Justicia y Juan de Luna, diputado de la nobleza, salieron al encuentro del ejército real, que ya había entrado en Aragón (8 de noviembre); sin embargo, abandonaron a sus hombres y se juntaron con los otros dos jefes de los rebeldes, el duque de Villahermosa y el conde de Aranda, en Épila. Las fuerzas fueristas, sin dirección, se disolvieron y el ejército de Alonso de Vargas entró en Zaragoza (12 de noviembre) sin combatir.”  El motivo es que el movimiento se circunscribió a Zaragoza, ya que la mayor parte de las poblaciones se mantuvieron fieles a la corona.

Por su parte, Antonio Pérez se confabuló con Francia y posteriormente se confabuló con Inglaterra, a quienes confió importantes secretos de estado que, naturalmente, fueron utilizados contra España, política y militarmente. “Resuelto á vengarse del Rey, apresúrase á ofrecer sus servicios á Enrique IV de Francia y á Isabel de Inglaterra, que los aceptan, y el antiguo Secretario de Estado informa al pormenor de la situación de España, de sus recursos, de sus flaquezas y más que nada de los medios de combatir á su señor natural. Durante su primera residencia en Londres, allá por el año de 1594, escribe y publica sus Relaciones con el seudónimo de Rafael Peregrino, dedicando su obra al Conde de Essex y enviando los primeros ejemplares de ella á Burghley, á Southampton, á Montjoy, á Harris y á otros muchos personajes de la Corte de Isabel. Este libro tuvo éxito enorme y multitud de ediciones en Inglaterra y en Francia. La magia del estilo y la alteza del pensamiento competían con el interés que despertaba la materia. Antonio Pérez añade á las acusaciones de Orange, los amores de Felipe II con la princesa de Eboli, y el hecho de haber sido el Rey quien dio la orden de degollar al príncipe D. Carlos. "Las memorias del desterrado secretario de Estado—escribe Bratli—, escritas con una elegancia desconocida en aquel tiempo, permitieron por vez primera á Europa, ávida de lo sensacional, lanzar una mirada indiscreta en los asuntos interiores de la Corte española, y hasta mediados del pasado siglo se consideraron las Relaciones como fuentes históricas y á su autor como un mártir político"  Había dado comienzo la leyenda negra sobre España.

“En abril de 1595 regresó a Francia, llamado por Enrique IV. El 10 de septiembre entró en París, donde fue muy bien recibido y consultado por altos personajes y embajadores, franceses y europeos, siempre con el objeto de atacar a Felipe II. Así, dedicado a imaginar numerosos planes de invasión, normalmente irrealizables (como el que pretendía tomar Nápoles y entregarla a los ingleses, que luego deberían aliarse en el Mediterráneo con los turcos), fue nombrado consejero por el rey francés.”

Texto completo: http://www.cesareojarabo.es/2015/10/antonio-perez-el-primero-entre-los_9.html

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