miércoles, 30 de octubre de 2019

El amargo sabor del azúcar (1)

Con sangre se hace azúcar (refrán cubano del siglo XIX)


El cultivo de la caña de azúcar es conocido en España desde el siglo X, cuando fue importado de Oriente por parte de los invasores árabes, pero pasarían cinco siglos hasta que, en los primeros años del XV fuese adoptado su cultivo por los reinos hispánicos.

En ese periodo, el cultivo de la caña conoció varios centros neurálgicos; así en el siglo XIII, con la caída de Palestina en poder de los turcos, la industria azucarera allí existente se trasladó a Chipre, donde las plantaciones eran  atendidas por mano de obra esclava negra. Luego entraron Creta y Sicilia, alcanzado a ser esta última el principal centro azucarero del Mediterráneo, y en la órbita política y militar de la Corona de Aragón, lo que posibilitó que a finales del siglo XIII y comienzos del XIV, la costa mediterránea española se convirtiese en un importante centro de producción azucarera.
La aceptación del producto fue prácticamente inmediata, siendo que a mediados de siglo XV existía una gran demanda que fue cubierta por Portugal, que ya liberado de las acciones directas de Reconquista peninsular se había abierto al Atlántico y en esa nueva singladura había convertido Madeira en un emporio azucarero, apremiado por la nueva situación geopolítica creada en el Mediterráneo oriental, cuyas circunstancias habían cambiado radicalmente merced al desarrollo del imperio otomano, que había provocado la paralización del suministro de azúcar procedente de esa zona, principal punto de suministro que había sido en su momento.

La demanda occidental impulsó la industria azucarera madeirense de forma decisiva y, al mismo tiempo, el aumento de la producción por las condiciones geoclimáticas del Atlántico medio hizo descender los precios, expandiendo y popularizando su consumo en Europa occidental, y obligó a los centros productores del Mediterráneo oriental y central a abandonar una actividad que había dejado de ser rentable. (Armenteros 2012: 257)

Fue un momento y una ocasión que favoreció el desarrollo de la actividad portuguesa en el Atlántico y en el continente africano, de donde se surtía de mano de obra esclava que destinaba indistintamente a los ingenios azucareros, al pastoreo, y a los servicios donde eran requeridos, entre ellos el servicio doméstico.
No cabe duda que la producción azucarera iba a ser la primera demandante de mano de obra esclava, y no sólo en Madeira, sino también en las otras zonas que comenzaban a descubrirse y se mostraban ideales para el cultivo de la caña dulce. Ellas serían el destino de los primeros contingentes de esclavos africanos destinados a desarrollar las labores que requería el cultivo y la producción del azúcar. Madeira, Cabo Verde, Canarias… serían el destino principal de los primeros contingentes de esclavos africanos. Pero antes, esclavos canarios serían traslados a Madeira para que realizasen los mismos trabajos.
El desarrollo de los archipiélagos sería marcado en gran parte por esta circunstancia; así, el inicialmente deshabitado archipiélago de Cabo Verde se vería poblado de súbito en 1460 por una población esclava procedente de África y destinada al cultivo del azúcar.
La población, finalmente, no se asentaría por este motivo, ya que las condiciones climáticas del terreno no eran las mejores para el cultivo de la caña, lo que ocasionó un rápido fracaso del proyecto azucarero. Pero no por ello dejó de tener importancia en el desarrollo de ese negocio, ya que, a falta de condiciones de producción de caña, la situación  geográfica del archipiélago hizo que se convirtiese en el principal puerto negrero que embarcaba esclavos en gran parte destinados al cultivo del azúcar.
Pero si Cabo Verde no resultó idóneo para el cultivo de la caña, no sucedió lo mismo con Santo Tomé, frente a las costas del Congo. La isla se convirtió rápidamente en un lugar privilegiado para el cultivo de la caña, y a ella sería dedicado un gran número de esclavos africanos; desde 1515 hasta 1530, y procedentes del cercano continente llegaron unos cuatro mil cada año, cifra que se vería multiplicada en las décadas posteriores.

El apogeo de la producción azucarera de Santo Tomé se alcanzó en 1580, cuando la isla llegó a exportar 200.000 arrobas anuales de azúcar. Desde la década de 1570, la intensidad de los ataques contra los intereses económicos de los colonos, organizados desde el interior de la isla por los esclavos sublevados, fueron sucediéndose hasta que, en 1595 y 1596, la ciudad de Povoação fue saqueada y destruida (Armenteros 2012: 263)



Texto completo: https://www.cesareojarabo.es/2018/12/el-amargo-sabor-del-azucar-texto.html

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