sábado, 12 de octubre de 2019

El familiar de la Inquisición (y 3)

Lógicamente, los abusos de los familiares no pudieron ser cortados de un solo golpe, por lo que en carta de 25 de Septiembre de 1587 fue mandado “que no gozen más privilegios ni exenciones que las que les están concedidas. Y que se castiguen los que a sobre de estos sean inquietos y revoltosos.” El número de familiares que debía existir en ciudades, villas y lugares también es contemplado de forma detallada en algunos casos, como por ejemplo cuando en 1581, puntualmente se señala que ‘en la ciudad de Málaga sólo haya diez familiares, conforme a la concordia de S.M.’… La exigencia de un númerus clausus de familiaturas no concernía únicamente a la ciudad malagueña, dado que fue aplicado en todos los tribunales de distrito.”



Por otra parte, en la misma dirección de cortar los abusos ocasionados por los familiares, en un temprano 16 de agosto de 1570, en México “se restringió el poder y la representación de los familiares. Debido a la experiencia española, sus privilegios se regularon y su número se prescribió en doce en la capital novohispana, cuatro en las ciudades con catedral y uno en las poblaciones de menor tamaño.”

¿Y qué función ejercía el familiar del Santo Oficio?:“Sus misiones eran ejercer labores de vigilancia e información al servicio de los objetivos de la Inquisición y ejecutar las misiones que se les asignasen desde el tribunal en los mismos lugares de su residencia. De este modo, gracias a la colaboración voluntaria y en ciertos periodos “multitudinaria” que obtuvo la Inquisición entre la población española, cada tribunal lograría extender sus tentáculos, sus fuentes de información y su control hasta el último rincón del territorio bajo su tutela.”

Por otra parte, y en el tema de los familiares más que en otros asuntos que mostraron impávidos su resistencia al paso del tiempo, se buscaba la ubicuidad del familiar: “La función desempeñada por los familiares cambió con el paso de los tiempos, desde el siglo XVI hasta principios del XIX. La Inquisición llevó un registro puntual de sus atributos, privilegios y obligaciones que, junto a otros reglamentos, quedaron compendiados en el Prontuario.”

Pero el tema del exceso de familiares no fue un asunto que estuviese vigente durante toda la historia de la Inquisición. Más bien debemos ceñirnos a los momentos gloriosos de la misma, que como toda nave, se ve abandonada de los elementos indeseables cuando por cualquier circunstancia hace aguas. Es justo en esos momentos gloriosos en los que se tomaron las medidas oportunas, siendo que con las mismas llegaron a dar al cuerpo de familiares la dimensión que necesitaba la Inquisición, y no más, quedando resuelto en vida de Felipe II.

“Felipe II especificó el número de familiares de cada localidad, que debería ser proporcional a su población. Así, en Sevilla, Toledo y en Granada podían disponer de cincuent en la capital, descendiendo esta cifra, según la categoría del núcleo urbano, hasta un número de cuatro en los pueblos de quinientos vecinos. Aunque en un principio las exenciones y privilegios de que gozaron fueron numerosos, con el tiempo se restringieron bastante.”

La figura del familiar pierde prestigio a partir del siglo XVIII.

0 comentarios :

 
;