sábado, 5 de octubre de 2019

EL TRÁFICO NEGRERO EN ESPAÑA HASTA EL SIGLO XVIII (4)

Fue a partir de ese momento cuando Cartagena de Indias comenzó su particular desarrollo económico y humano, siendo que, según señala Ildefonso Gutiérrez:



Los Jesuitas de Cartagena, pendientes de los navíos negreros por su misión pastoral, nos hablan de 12 a 14 navíos anuales y de tres a cuatro mil esclavos los que entraban por aquel puerto durante los asientos. (Gutiérrez, Ildefonso: 191)

Y fue la habilitación de este puerto la que posibilitó la entrada de mano de obra esclava a toda Sur América, y en concreto posibilitó el crecimiento que de la misma hemos señalado líneas arriba en la ciudad de Lima.
Pero finalmente, no sería Cartagena el único puerto de llegada del que se suministraría la ciudad de los Reyes, ya que esos veinte mil esclavos que señalamos existían en la ciudad el año 1640, tuvieron, junto a Cartagena, y desde comienzos del siglo XVII, un  nuevo puerto de arribada: Buenos Aires, que además del Perú tenía otro mercado de importancia: Chile.
En los setenta años que van desde la autorización de Cartagena como puerto de recepción negrera hasta que también tuvo Buenos Aires esa condición, era Cartagena, sin lugar a dudas, el principal puerto de recepción esclavista de América, y ello se veía fomentado por el hecho de que a finales del siglo XVI se produjo una explosión en el desarrollo de la actividad minera en la provincia de Santa Fe de Antioquia, cuya demanda de mano de obra exigía un aporte que se vio favorecido con la incorporación de Portugal, en 1580, a la Corona Hispánica.
Pero esa facilidad para cubrir la mano de obra demandada especialmente por la producción minera produjo a su vez un incremento del tráfico ilegal, al que se sumaba un problema añadido: el tránsito de marranos, muchos de ellos ligados precisamente al tráfico esclavista, que, huyendo de la actividad de la Inquisición, emigraban de forma ilegal a América, desde donde, con alianzas mantenidas con las potencias europeas, procuraban minar el Imperio Español, ocasionando graves conflictos cuya neutralización sólo fue posible merced a la efectiva acción de la Inquisición, que en 1639 celebró un macro proceso contra la que fue conocida como “la complicidad grande”, que extendía su actividad por Cartagena, Lima y México, y que formaba parte de los movimientos conspiratorios contra la Corona Hispánica.
  Es el caso que en el siglo XVII, la colonia judía de Ámsterdam mantenía muy cercanas relaciones con sus correligionarios establecidos en América, al tiempo que colaboraba muy directamente en la piratería y en los negocios del tráfico de esclavos a través de la Compañía de las Indias Occidentales, creada en 1623 a imagen y semejanza de la Compañía de las Indias Orientales, de 1602, donde tenían intereses de primer orden, y con la que consiguieron asientos en Extremo Oriente e intentaron conseguir asentamientos en América.
Se sabe también que por estas fechas, momento de mayor auge de la trata y de la piratería, había en Cartagena al menos treinta marranos de origen portugués,  que se dedicaban al tráfico de esclavos.
El volumen de tráfico era importante, según datos facilitados por quienes han  estudiado directamente ese asunto. Según los mismos, los navíos negreros llegados al puerto de Cartagena desde 1622 a 1640 (en 1633-1635 no llegó ninguno), fueron un total de 119.

En este tiempo llegaron 119 barcos, es decir, unos 8 cada año, que trajeron del África 16.260 esclavos. Desembarcaron, pues, en Cartagena unos 1.084 negros cada año; y cada barco, como media, trajo 137 negros; el que más, 402, y el que menos, 44. Los traficantes eran todos por esos años portugueses, y los barcos traían su carga humana de Angola (76), Guinea (25), Cabo Verde (7), Santo Tomé (5) y Arda (2). (Iraburu 2003: 181)


Texto completo en el siguiente enlace: http://www.cesareojarabo.es/2018/09/el-trafico-negrero-en-espana-hasta-el.html

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