lunes, 4 de noviembre de 2019

De la guerra justa (1)

De la guerra justa
El caballo de batalla de la Controversia de Valladolid era aclarar si España tenía derecho a la conquista de las Indias.



En 1550, año en que tuvo lugar esta celebérrima discusión, ya se venía hablando del asunto medio siglo, y en ese tiempo habían sido redactados dos cuerpos de leyes  después de las promulgadas por Isabel: las Leyes de Burgos y Valladolid, de 1512 y 1513, y las de 20 de noviembre de 1542, conocidas como Leyes Nuevas, en las que se prohibía la esclavitud de los indios y se ordenaba que todos quedaran libres de los encomenderos y fueran puestos bajo la protección directa de la Corona.
No había sido menor la acción de los dominicos en la denuncia de los abusos que llegaban a cometerse en las encomiendas, o en algunas de ellas; es de suponer, al menos que en las detentadas por Bartolomé de las Casas no sucedían esos atropellos, y consiguientemente debemos suponer que habría otros encomenderos que, como él mismo, no se extralimitaban.
Pero Bartolomé de las Casas se “convirtió” en 1514, momento en que comenzó su particular campaña en defensa del indio, campaña que, si en sí misma es encomiable, parece que deja de serlo cuando, para apoyarla usa, no ya datos erróneos, sino evidentes y manifiestas mentiras.
Pero de sus continuados exabruptos, que contra todo pronóstico lograron atraerse la simpatía nada menos que de Carlos I y posteriormente de Felipe II, llegó a concitarse una acalorada discusión en todos los ámbitos de la vida nacional; unas discusiones y unas justas preocupaciones que acabaron dando pie a la Controversia de Valladolid.
En la misma, a la que dedicamos más amplia atención en capítulo aparte, y que acabó dando lugar al derecho internacional, se suscitó un aspecto en el que parece interesante centrarse un momento: La guerra justa, y a ésta, que más que Historia es Filosofía, vamos a dedicarnos ahora.
Al respecto, un jurista de nivel destacado, Juan Ginés de Sepúlveda,  defendía el principio de “guerra justa” y afirmaba que los indios, como el resto de la humanidad, estaban obligados a someterse a quienes eran más prudentes, a los que destacan en virtud, que están en la obligación de enseñar esas virtudes para, como en su momento hizo Roma, gobernar de forma prudente, conforme al derecho natural.

Hay otras causas de justa guerra menos claras y menos frecuentes, pero no por eso menos justas ni menos fundadas en el derecho natural y divino; y una de ellas es el someter con las armas, si por otro camino no es posible, á aquellos que por condición natural deben obedecer á otros y rehusan su imperio. Los filósofos más grandes declaran que esta guerra es justa por ley de naturaleza. (Sepúlveda)

En otros aspectos, en otras afirmaciones, podemos estar en mayor o menor acuerdo o desacuerdo con él, pero en principio quedaba claro que la primera duda que salió a flor (si los indios eran seres racionales), quedaba manifiestamente a salvo. Quién era el máximo defensor de la guerra justa, daba por sentado que lo eran.
Y ese conocimiento no era nuevo, ya que desde el momento de la Conquista fueron así considerados.
Con esa consideración, y contraviniendo las instrucciones reales, se esclavizaba a los indios que habían provocado enfrentamientos. Así, Cortés, en la conquista de México, al tiempo que se encontraba al frente de ingente cantidad de tropas constituídas por naturales, no dudaba en tomar como esclavos a aquellos que lo traicionaban o que le presentaban guerra, a los que marcaba en la mejilla con una “G”, inicial de “guerra”.
La esclavización estaba prohibida, pero las acciones bélicas, conforme a la tradición existente en todos los lugares del mundo, seguía suministrando esclavos.
Para controlar esa actuación, una nueva ley de 1530 manifestaba expresamente que quedaba prohibido todo tipo de esclavitud de los indios, aún en guerra justa. Se estaba marcando unos principios absolutamente novedosos en el ámbito jurídico, no sólo de España, sino de todo el mundo conocido… y del que estaba por conocer.
¿Estaban cumpliéndose estrictamente las órdenes?... Es de suponer que no, pero eso no quita importancia al hecho, ya que no se trataba tan sólo de una discusión más o menos generalizada que, asumiendo la humanidad de aquellos seres que acababan de tener contacto con el mundo occidental… europeo… español, daban un paso más y se cuestionaban si la guerra que se les pudiese hacer era justa o injusta. ¡Gran novedad histórica!



http://www.cesareojarabo.es/2018/09/de-la-guerra-justa-texto-completo.html

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