viernes, 29 de noviembre de 2019

LA MARINA ESPAÑOLA ANTE EL DESASTRE DE 1898 (2)


Este descontrol no fue debido a la acción de una persona, de un grupo o de un partido, sino de todo un sistema; sin lugar a dudas se trata de la acción metódica, dirigida, para conseguir la postración de España. Debemos tener en cuenta que desde 1805, en que la flota española queda deshecha en Trafalgar, a 1898, pasan por la cartera de Marina nada menos que 140 Ministros, lo que corresponde a una media de un Ministro cada poco más de siete meses.
Durante ese periodo, la ciencia aplicada a la marina, había sido adoptada por todos los enemigos tradicionales de España. Inglaterra, Francia, Alemania… habían aplicado esos avances, que no eran desconocidos por los gobernantes españoles puesto que algunos de ellos eran invento directo de españoles.
Y si los países europeos habían desarrollado esos avances, los Estados Unidos no habían quedado atrás; así,

En 1889, ocho años antes de la declaración de guerra a España, el secretario de Marina presentó un plan de Escuadra basado en la construcción de buques acorazados de gran desplazamiento con cañones de grueso calibre capaces de proporcionar una gran masa de fuego; se les denominó sea going coast-line battleship y al año siguiente se ordenó poner las quillas de tres buques acorazados de esta clase: Indiana, Oregon y Massachussets de 10.000 toneladas, con coraza de 18 pulgadas, armados con 4 cañones de 15 pulgadas —33 cm- y 17 nudos de andar. En el mimo año se dio la orden de fabricar el crucero protegido Columbio y al año siguiente el Minneapolis ambos de 8.100 toneladas. (Cerezo: 183-184)

En el curso de catorce años se echaron al agua 5 acorazados, 3 cruceros acorazados, 15 cruceros protegidos, 16 cañoneros y otros muchas unidades menores cuyo potencial de combate era muy superior al de las unida des aptas para la guerra en España cuya Escuadra de combate disponía de un acorazado anticuado, de poco andar y escasa autonomía, el Pelayo, 4 cruceros acorazados, el más poderoso de ellos, el Colón, falto de su artillería principal, un crucero protegido y 16 unidades del tipo cañonero, torpedero y destructor, inferiores a la 550 toneladas de desplazamiento. (Cerezo: 187)

Pero esos gobernantes españoles, que conocían lo que pasaba fuera de nuestras fronteras porque pasaron periodos de estancia justamente en Inglaterra, donde acudían no se sabe exactamente para qué, no adoptaban para España esos avances.
¿Qué se traían de Inglaterra?... La desamortización, la venta de las minas a compradores extranjeros, principalmente ingleses, negocios como el ferrocarril, especialmente beneficioso para Inglaterra, el control de las industrias españolas por parte de Inglaterra…
Y la desindustrialización, la venta fraudulenta de las propiedades de la Iglesia y de los municipios, la proletarización de importantísimo número de trabajadores para España, y la miseria.
Con esas medidas, España se quedaba radicalmente rezagada, con la añadida sinrazón que tanto en el campo civil como en el militar había sobrado personal que se encontraba al día de los avances tecnológicos. Científicos civiles y militares como Echegaray, González-Hontoria, Bustamante, Villaamil o Isaac Peral eran referentes mundiales  en la vanguardia de la investigación e inventaban un cañón, un torpedo, una mina, un destructor, y el primer submarino en 1888.


Texto completo en http://www.cesareojarabo.es/2018/06/la-marina-espanola-ante-el-desastre-de.html

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