miércoles, 6 de noviembre de 2019

LA REVOLUCIÓN CANTONAL (11)

Dos días más tarde, el día 22, el vapor Vigilante transportó al ciudadano Gálvez a Torrevieja, quién en acto público proclamó:

Se ha hecho la revolución más gloriosa que se conocía en España, y por lo tanto SEMOS independientes, porque AGORA el gobierno está bajo su dominio y solo en el caso de que este lo reconociera como amigo, cedería de la actitud en que se había colocado; que él era capitán general de VALDES y que lo hacía para bien de su patria. (Redactor 1873: 46)



Después siguió la comitiva, y llegando al ayuntamiento, pasó un oficio al presidente de la Junta dándole cuatro horas para reunir 20.000 duros, y disponiendo que  se tomaran las afueras del pueblo para impedir la emigración. Finalmente se conformaron con 4000 duros. (Redactor 1873: 47)

Pero el día 23 fueron declarados piratas por el gobierno español los buques cartageneros, y teniendo esta noticia el almirante Werner, de la armada prusiana, fue interceptado el Vigilante por el prusiano “Federico Carlos”, que lo condujo a Gibraltar, tomando prisionera a la tripulación. Como consecuencia, el general Contreras manifestó al cónsul de Grecia, hermano del cónsul de Prusia,  que si Prusia se permitía detener a una autoridad del cantón, éste se encontraba en el perfecto derecho de declarar la guerra a Prusia.

Mientras el cónsul de Grecia iba a comunicarse con su hermano para ponerle al tanto de la situación, las fuerzas vivas de Cartagena se dirigieron a Portman, pueblecito cercano a Cartagena, donde estaban las esposas de éstos cónsules, para apresarlas, acción que no pudieron llevar a efecto porque las mujeres, avisadas, huyeron, por lo que las turbas se conformaron con dar fuego a su residencia.

Finalmente los prusianos pusieron en libertad a los marinos apresados, pero este hecho significó que el cantón de Torrevieja se autodisolviese, no volviendo a saberse nada de Concha Boracino.

No duraría mucho el cantón de Torrevieja. La Guardia Civil tomó el control de la situación el día 25 de julio.

Cuando en la última semana de agosto el juez de primera instancia, a cuya jurisdicción pasaron las causas sustanciadas a los cantonalistas por el municipal de Torrevieja, reclamó del Ayuntamiento la lista completa de los miembros de la extinguida Junta revolucionaria, la corporación eludió darla alegando no poseer tal información. (Vilar 1998)

Pero no quedaban ahí las cosas. También el día 19 de julio fue proclamado el cantón en Almansa (Albacete), propiciado por el Batallón de Cazadores de Mendigorría. Estos militares iban por las poblaciones provocando sublevaciones contra la República. De esta forma, en Almansa, se produjeron altercados, agresiones armadas,  detenciones de oficiales y de tropas leales a la República, roturas de la vía férrea, roturas e interceptación de las líneas telegráficas, entre otros.

El Gobernador Civil de Albacete, D. Pedro J. Miguel, en el Boletín Oficial de la Provincia comunicaba a toda la provincia que la ciudad de Almansa se encontraba sublevada. Unos días después, el 5 de agosto de 1873, mandó un comunicado al alcalde Francisco Coloma, conocido por ser el  fundador de la empresa calzados Coloma, en la que cesó a toda la Corporación municipal,  ya que ésta era sabedora con anticipación de la sublevación del Batallón de Cazadores de Mendigorría, y no dio cuenta oficial ni oficiosa hasta después de consumado el hecho. A las motivaciones de la actuación gubernativa se unió la circunstancia que un teniente de alcalde y dos concejales se marcharon con los sublevados, así como que a varios oficiales y soldados que no quisieron pronunciarse fueron perseguidos a tiros por los voluntarios de la ciudad.

En el fragor de los acontecimientos, el General Martínez Campos, encargado de reprimir el movimiento cantonal, hizo acto de presencia en Almansa el día 11 de agosto, sin que nadie opusiera resistencia y siendo recibido por la nueva corporación, que ofreció sus respetos al Excelentísimo General.

El gallinero estaba francamente alborotado; como hemos señalado, el 20 de julio se sublevaba Sevilla, encabezada por el general Fernando Pierrad, a la que se sumaron el mismo día Castellón, Granada y Avila. El día 21, el diputado Benitas apoyó la revolución en Salamanca; y el 22 de julio, se levantaron los cantonales en Jaén, Andújar, Tarifa y Algeciras.

El  mismo día 20, la república de Granada declaró la guerra a la república de Jaén, mientras la república de Jumilla, de cuyo nacimiento y supervivencia no hemos podido localizar ninguna referencia, amenazaba a la de Murcia. En el manifiesto jumillano se proclamaba:
La nación jumillana desea vivir en paz con todas las naciones vecinas y, sobre todo, con la nación murciana, su vecina; pero si la nación murciana, su vecina, se atreve a desconocer su autonomía y a traspasar sus fronteras, Jumilla se defenderá, como los héroes del Dos de Mayo, y triunfará en la demanda, resuelta completamente a llegar, en sus justísimos desquites, hasta Murcia, y a no dejar en Murcia piedra sobre piedra.

Texto completo en papel de "el cantonalismo" en  https://www.facebook.com/elcantonalismo/

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