martes, 10 de diciembre de 2019

Antonio Pérez y la Inquisición (y 4))

Por su parte, la Inquisición, en el asunto de Antonio Pérez, ciertamente parece que “fue instrumento de los poderes seculares al servicio de sus propios fines políticos, que a veces coincidían con los religiosos, pero que al menos en esencia, eran y son distintos a ellos.”  O en esencia, y más en los momentos que nos ocupan, eran y son intrínsecos a ellos, porque la directriz política que seguía el Imperio Español era el de servir a la Religión, extremo que era asumido por todos.



En el desarrollo de esta larga y accidentada escapada, Pérez fue condenado a la hoguera en efigie mientras desde Pau trazaba un fracasado plan de invasión de España, llegando a realizar un conato que fue rechazado, tras lo cual se trasladó a Inglaterra (1592-1595). Volvió luego a Francia, donde sirvió al rey Enrique IV, tramando nuevos ataques contra Felipe II. Quiso finalmente volver a España, pero sus peticiones de perdón a Felipe III no fueron atendidas. Sus escritos fueron utilizados para difundir la "leyenda negra".

Y no sólo sus escritos, sino su propia figura fue reiteradamente utilizada para atacar a España. No importaba que fuese un traidor… o sí, y tal vez por eso, Francia e Inglaterra facilitaron tinta suficiente a un ejército de plumíferos que descargó reiteradamente su andanada de embustes o de medias verdades. Un autor francés, Esteban de Sliouette escribe: “no se sirven solamente de la Inquisición contra las herejías y para la seguridad de las conciencias; muchos crímenes puramente civiles, que no pueden ser castigados según las formas ordinarias, son llevados allí, y allí exponen algunas veces a los inocentes, con los que hay que hacer ejemplo por el interés del Estado o para salvar el honor del príncipe. La desgracia de Antonio Pérez es prueba de ello”.


Trayectoria la de Antonio Pérez que lo sitúa en los principales puestos entre los traidores a la Patria. Si durante su estancia en Francia provocó la incursión de 1592 en Aragón, en 1595 tuvo parte importante en la incursión que el pirata Drake, al servicio de Inglaterra, efectuó en el Caribe, así como el ataque anglo holandés que saqueó Cádiz en 1598, y junto a Bartolomé de las Casas es un puntal en la creación de la Leyenda Negra que tanto mal ha hecho y sigue haciendo, especialmente entre la población intelectualmente mediocre.

“Lo que más irrito a los Inquisidores fue que dijesen que los testigos que habían declarado en el Santo Oficio lo habían hecho falsamente, siendo inducidos por los Ministros del Rey.”

Antonio Pérez murió el 3 de Noviembre de 1611 dejando la siguiente declaración: «Declaracion hecha por mi Antonio Perez á la hora de mi muerte, la cual no pude escribir de mi mano por hallarme fatigado en tal paso; y por esto rogué á Gil de Mesa la escribiese de la suya en la forma y tenor que yo le fuese diciendo. Por el paso en que estoy y por la cuenta que voy a dar á Dios, declaro y juro que he vivido siempre como fiel y católico cristiano; y de esto hago á Dios testigo: Y confieso á mi rey y señor natural y á todas las coronas y reinos que posee, que jamas fui sino fiel servidor y vasallo suyo ; de lo cual podrán ser buenos testigos el señor condestable.de Castilla y su sobrino el Sr. D. Baltasar de Zuñiga, que me lo oyeron decir diversas veces en los discursos largos que tuvieron conmigo; y los ofrecimientos que muchas y distintas veces hice de retirarme á donde me mandase mi rey á vivir y morir como fiel vasallo suyo. Y ahora últimamente por mano del propio Gil de Mesa, y de otro mi confidente, he escrito cartas al supremo consejo de la inquisicion y al ilustrísimo cardenal de Toledo inquisidor general, al señor obispo de Canarias de la general inquisicion, ofreciéndoles que me presentaria al dicho santo oficio para justificarme de la acusacion que en él me había sido puesta , y para esto les pedí salvo conducto; y que me presentaría donde me fuese mandado y señalado, como el dicho señor obispo podrá atestiguar. Y por ser esta la verdad digo, que si muero en este reino y amparo de esta corona, ha sido á mas no poder y por la necesidad en que me ha puesto la violencia de mis trabajos, asegurando al mundo toda esta verdad y suplicando á mi rey y señor natural, que con su gran clemencia y piedad, se acuerde de los servicios hechos por mi padre á la magestad del suyo y la de su abuelo, para que por ellos merezcan mi muger é hijos huérfanos y desamparados, que se les haga alguna merced ; y que estos afligidos y miserables, no pierdan por haber acabado su padre en reinos estraños, la gracia y favor que merecen por fieles y leales vasallos, á los cuales mando, que vivan y mueran en la ley de tales. Y sin poder decir mas la firmé de mi manó y nombre en Paris á los tres de noviembre de mil seiscientos y uno. - Antonio Perez »

Declaración dirigida, evidentemente, a salvaguardar los intereses materiales de sus descendientes, extremo que consiguió, ya que “El consejo de la suprema votaron en 17 de abril de 1592: en que atento los nuevos autos del proceso debían -de revocar y revocaron la dicha sentencia dada y pronunciada contra Antonio Perez en todo y por todo como en ella se contiene, y declararon deber ser absuelta su memoria y fama; y que no obste á los, hijos y descendientes de Antonio Perez el dicho proceso y sentencia de relajacion para ningun oficio honroso; ni debenles obstar lo dicho y alegado por el fiscal de la inquisicion contra sn limpieza. Esta sentencia consultada con Felipe III por el consejo de inquisicion - puso S. M. de so propio puño: Hágase lo que parece, pues se dice que es conforme d justícía con lo qué quedó vindicada la fama despues de tantos padecimientos y costumbres de Antonio Perez y su familia.”

Texto completo: http://www.cesareojarabo.es/2015/10/antonio-perez-el-primero-entre-los_9.html

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