jueves, 5 de diciembre de 2019

EL TRÁFICO NEGRERO EN ESPAÑA HASTA EL SIGLO XVIII (5)

Pero esa actividad no se limitaba a los lugares indicados, sino que se extendía allí donde el negocio de la trata pudiese dar buenos resultados.

Uno de esos lugares era, sin lugar a dudas, Buenos Aires. Hemos citado que Buenos Aires era puerto negrero desde 1640… Pero ya cuarenta años antes, a principios de siglo, era Buenos Aires principal puerta de entrada del tráfico negrero, siendo que los cálculos señalan que este tráfico, clandestino, representaba más del cincuenta por ciento de todo el negocio comercial del puerto.
En 1595 se sentó el asiento con Pedro Gómez Reynel, cuya actividad aparece cercana al desarrollo de esta actividad irregular. En ese orden, el año 1610 señalaba la Casa de Contratación que 

desde que se había otorgado el asiento a Gómez Reynel, los navíos negreros permitían la llegada ilícita de gran número de portugueses que se quedaban en Indias: teniendo V.M. cerrada la puerta a los vasallos de la Corona de Castilla para pasar a Indias si no es con licencia expresa e información de limpieza y naturaleza y otros requisitos, esta gente [los portugueses] la tiene abierta siendo toda sospechosa de todas maneras. (Escobar)

Todos estos datos generan una pregunta: ¿de cuantas personas estamos hablando? ¿Cuántos esclavos cruzaron el Atlántico? Y esa pregunta es de difícil respuesta.
Podemos observar que si comparamos los volúmenes que vamos citando con lo ocurrido a partir del siglo XVIII, estamos hablando casi de un menudeo que, a tenor del pensamiento universalmente admitido en el momento, tanto por esclavistas como por esclavos, podemos calificar de comedido.
Sirva como muestra de ese comedimiento un dato sobre la población esclava existente en Cádiz en esos tiempos

En 1616 había en Cádiz trescientos esclavos moros y quinientos negros, la mayoría ocupados en construir fortificaciones para defender la ciudad de nuevos ataques ingleses. En Lisboa, en 1620 había aún más de diez mil esclavos, casi todos negros, y en 1641 se prohibieron allí los esclavos moros; entretanto, en 1606 y de nuevo en 1628, se fijaron límites al retorno de esclavos negros desde las Américas (sólo se podía mandar a los varones mayores de dieciséis años de edad). Pero ni las entidades religiosas ni los particulares habían renunciado a tener esclavos en Europa. (Thomas 1997: 161)

Y otro sobre la población esclava de Sevilla en 1630. Los sevillanos tenían, en conjunto, un total de seis mil esclavos.
Por lo que toca a la España americana,  nos cuenta Hugh Thomas que según cálculos del capitán Fernando de Silva Solís, que escribió al rey diciéndole que el imperio requería nueve mil esclavos por año, en 1640 había en América unos trescientos cuarenta mil esclavos, de los cuales la mitad se concentraban en Perú; ochenta mil en Nueva España, unos cuarenta y cinco mil en lo que es ahora Colombia, más de veinticinco mil en Centroamérica; unos dieciséis mil en las Antillas españolas y unos doce mil en lo que es ahora Venezuela.
Pero esa demanda no surtió el efecto que pretendía, pues la Corona suspendió el tráfico negrero entre los años 1640 y 1650, y esa decisión, probablemente, estuvo abonada por los acontecimientos señalados en relación a la “complicidad grande”, siendo que esta conclusión no tiene otros argumentos que su coincidencia en el tiempo, la importancia de la conspiración, y la relación que los implicados tenían con el tráfico negrero.
Pero como lo que en estas líneas estamos intentando esclarecer es el número de esclavos existentes en la España americana, no nos queda más remedio que comparar la cifra que nos facilita Hugh Thomas, al menos, con otra.

Calcula Angel Rosemblat que en 1650, en toda América, había unos 857.000 africanos, incluyendo en el número a los negros libres; y «según un detallado documento de la época –informa la profesora Vila Villar–, en toda la América española habría hacia 1640, 327.000 esclavos, repartidos de la forma siguiente: México (80.000), América Central (27.000), Colombia (44.000), Venezuela (12.000), Región Andina (147.500) y Antillas (16.000). (Iraburu 2003: 181)


Texto completo en el siguiente enlace: http://www.cesareojarabo.es/2018/09/el-trafico-negrero-en-espana-hasta-el.html

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